ALA incide en la necesidad de "incentivos al consumo"
Sostenibilidad contra bolsillo: ¿impactará el combustible verde de aviación en el precio de los billetes?
La clave es reducir el diferencial entre el queroseno convencional y el SAF, hasta seis veces más caro
Publicada 28/06/26
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El combustible sostenible de aviación (SAF, según sus siglas en inglés) ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una partida de coste con asiento propio en la cuenta de resultados de las aerolíneas europeas. La sostenibilidad entra así en la tarifa, no como argumento comercial, sino como obligación regulatoria y financiera. El combustible aéreo verde será imprescindible para reducir emisiones, pero su despliegue abre una pregunta incómoda: cuánto pagarán los pasajeros por cada avance ambiental real.
En el momento actual, los combustibles sostenibles de aviación se erigen en herramienta prioritaria durante esta década, por delante de soluciones disruptivas que avanzan con retrasos técnicos y financieros. Su ventaja es clara: el SAF puede usarse en aeronaves e infraestructuras existentes. Su problema también: la adopción masiva exige cerrar una brecha de costes aún abierta, según detalla la Adenda 2025 del informe de Sostenibilidad del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos.
A la sostenibilidad aérea por decreto
La presión llega por varias vías. ReFuelEU Aviation obliga a incorporar un 2% de SAF en 2025 y eleva progresivamente el listón hasta el 70% en 2050, con un submandato para eSAF. A la vez, el EU ETS (Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea) reduce los derechos gratuitos de emisión, que desaparecerán en 2026. La sostenibilidad deja de ser voluntaria y entra en la estructura obligatoria del precio final del vuelo, incluida su fiscalidad ambiental europea.
Para las compañías, el cambio no es menor. El informe advierte de que el impacto económico de las medidas medioambientales puede cuestionar el modelo de negocio de algunas aerolíneas, en particular las low cost. Su arquitectura depende de costes unitarios muy ajustados y alta ocupación. Si el combustible sostenible encarece la operación, el margen para absorberlo sin tocar el precio de los billetes se estrecha rápidamente en rutas sensibles al precio.
El SAF arranca en Europa con una cuota obligatoria del 2% en 2025 y una senda creciente hasta el 70% en 2050
El pasajero aparece como el último eslabón de esa cadena. El propio documento recuerda que la conciencia ambiental convive con una reticencia clara a asumir sobrecostes. Ahí reside el choque: los billetes de avión deberán reflejar una transición que el mercado considera necesaria, pero que no siempre está dispuesto a financiar. El riesgo para las aerolíneas es convertir la sostenibilidad en fricción comercial diaria y visible durante la compra online.
Las ayudas públicas amortiguarán el impacto
La ayuda pública amortiguará parte del golpe, aunque no lo eliminará. El EU ETS ha reservado 20 millones de unidades para apoyar la compra de SAF, cubriendo al menos el 50% del coste, el 70% en biocombustibles avanzados y hasta el 95% en eSAF. La medida revela dos cosas: existe voluntad de acompañar al sector y el diferencial económico sigue siendo amplio para las cuentas de explotación de cada temporada.
La oferta tampoco despeja la ecuación. El bioSAF comercial depende sobre todo de aceites usados y grasas animales, con límites de escalabilidad. Los electrocombustibles, necesarios a largo plazo, siguen sin volúmenes comerciales y arrastran costes altos por hidrógeno, CO₂ y electricidad renovable. Para las aerolíneas, el nuevo combustible no solo será más caro; también estará sujeto a disponibilidad, trazabilidad y competencia por materias primas escasas durante los próximos años largos.
La oferta de bioSAF y eSAF sigue limitada, por materias primas, electricidad renovable y costes de producción aún superiores al queroseno
La aviación encara así una descarbonización realista, menos épica que la prometida por el hidrógeno o la electrificación masiva, pero más inmediata. El SAF será palanca central del transporte aéreo sostenible y, al mismo tiempo, nuevo factor de inflación tarifaria. El sector turístico deberá asumirlo en planificación, conectividad y demanda: el precio de los billetes incorporará cada vez más el coste de volar más limpio y regulado, no solo volar.
Acortar la diferencia de precio con el jet fuel
Finalmente, en este contexto, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) considera que "resulta necesario avanzar en la soberanía energética de España favoreciendo la implementación de SAF con incentivos al consumo para reducir su diferencial de coste frente al combustible convencional". Y aquí cabe precisar que el SAF tiene un precio entre 3 y 6 veces más elevado que el jet fuel.
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