Temperaturas extremas
La ola de calor de junio estuvo precedida por otro fenómeno similar en mayo. Durante el mes de junio, las temperaturas superaron los 40 grados Celsius en numerosas ciudades europeas, batiéndose récords históricos de temperatura en todo el continente.
Según la información recopilada por Statista, los tres días más calurosos en numerosas capitales europeas fueron tan extraordinarios para un mes de junio que el periodo de retorno estimado de una ola de calor similar supera los 100 años.
El fenómeno se repitió por las noches, lo que incrementó la peligrosidad de este episodio, dado que las elevadas temperaturas nocturnas dificultan la recuperación del sistema cardiovascular ante el estrés acumulado durante el día.
Nuevos hábitos de los viajeros
Según apunta la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVE), el incremento en la frecuencia de los periodos de altas temperaturas está consolidando una tendencia hacia destinos de interior, montaña o con climas más templados. Asimismo, está cambiando la forma de organizar el viaje dentro del propio destino; de este modo, los turistas priorizan las visitas al aire libre a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, combinándolas con una mayor afluencia a museos y espacios interiores.
En líneas generales, los viajeros han orientado este año sus vacaciones estivales hacia destinos más cercanos, bien conectados, con una operativa previsible y una buena relación calidad-precio, motivados por la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento del transporte aéreo, según añade ACAVE. El turismo de playa se mantiene como la opción principal para aquellos viajeros que prefieren permanecer en España, aunque también se registra un incremento de la demanda de destinos de interior en zonas menos afectadas por las altas temperaturas.
Cierres de museos y monumentos
En plena ola de calor en París, el Museo del Louvre cerró sus puertas dos horas antes de lo habitual durante cuatro días, desde el miércoles 24 de junio hasta el sábado 27 de junio, de modo que a partir de las 16:00 horas ya no se admitieron más visitas. Los responsables del museo más visitado del mundo explicaron que la canícula que azota a la capital dificulta las condiciones de visita del edificio y afecta al desempeño laboral de sus empleados durante las horas de mayor insolación.
La dirección del Louvre indicó que es precisamente al final de la jornada cuando la acumulación de calor en el edificio resulta más fuerte, agravada además por la alta presencia de visitantes. El enorme y antiguo inmueble es calificado de "frágil" y no está adaptado al cambio climático, según los responsables de la institución.
A través de otro mensaje, el Louvre recomendó a los visitantes adaptar el ritmo de su recorrido ante las altas temperaturas. Entre las pautas sugeridas figuran tomarse el tiempo necesario, acudir con ropa ligera e hidratarse adecuadamente. Igualmente, señaló que algunas salas podrían permanecer cerradas por motivos de conservación frente al calor extremo.
Otros monumentos emblemáticos adoptaron precauciones similares. La Torre Eiffel cerró de forma excepcional el 23 de junio a partir de las 16:00 horas ante las previsiones de temperaturas muy elevadas, fijando el último acceso para visitantes a las 12:15 horas y el cierre del restaurante desde las 13:30 horas. Por su parte, el Palacio de Tokio de París decidió el cierre excepcional de todas sus exposiciones durante cuatro días debido a las altas temperaturas.
Incidencias en el transporte ferroviario
En Alemania, la compañía ferroviaria estatal Deutsche Bahn junto a otros operadores del sector desaconsejaron el pasado 27 de junio, en plena ola de calor y con registros de 40 grados, evitar el transporte de larga distancia y regional. "La infraestructura de transporte en Alemania se ve muy afectada este fin de semana por las temperaturas récord", señaló la compañía.
"El transporte ferroviario también se ve afectado por las temperaturas extremas", abundó la empresa, que advirtió de que el DWD prevé asimismo "tormentas acompañadas de lluvias intensas" en las regiones norteñas del país.
El llamamiento de Deutsche Bahn se produce después de que, ante la ola de calor, la compañía implementara una política de compensación inédita según la cual los viajeros pueden cancelar los billetes programados para el final de la semana sin coste alguno.
En Austria, las inusuales temperaturas de hasta 39 grados provocaron incidencias en el transporte por ferrocarril al deformarse algunos tramos de vía. La empresa estatal de ferrocarriles ÖBB alertó de que el calor puede provocar restricciones en algunas conexiones durante las próximas jornadas y recomendó cancelar o posponer los viajes en tren que no sean estrictamente necesarios. En Vorarlberg, la región más occidental del país y fronteriza con Suiza, las altas temperaturas deformaron las vías en varios puntos, obligando a los trenes a circular con mayor lentitud, según informa la agencia de noticias APA. En esta zona, los termómetros rondaron los 35 grados, tres menos que los 38 registrados en Viena, la capital del país.
Imagen de una turista descansando en un día de elevadas temperaturas. Fuente: Adobe Stock.
Incidencias en el transporte aéreo
En Mallorca, la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras (FSC-CCOO) de Baleares ha denunciado públicamente las deficientes condiciones del aeropuerto de Palma, señalando que los trabajadores afrontan un "infierno" en plena temporada alta estival, sin obtener respuestas ni soluciones ante las temperaturas extremas, la falta de aseos y el suministro de agua.
El sindicato califica la situación de "insostenible" en un comunicado en el que denuncia la inacción de las empresas operadoras y del organismo gestor Aena ante las reiteradas denuncias presentadas ante la Inspección de Trabajo, el Instituto Balear de Salud y Seguridad Laboral (Ibassal) y los comités de empresa.
La falta de aseos en condiciones óptimas, la escasez de puntos de agua potable, las temperaturas extremas en las terminales y la ausencia de zonas de sombra ponen en grave riesgo la salud de las plantillas en plena campaña turística, según alerta la organización sindical.
Coincidiendo con el inicio de otro verano récord en operaciones y pasajeros, el personal del aeropuerto de Son Sant Joan se ve obligado a desarrollar sus funciones en condiciones ambientales y de habitabilidad adversas, ante lo que consideran una absoluta pasividad de los gestores aeroportuarios y las empresas subcontratadas.
La federación sindical exige soluciones inmediatas sobre los cinco puntos críticos que se padecen diariamente a pie de pista y en las terminales, empezando por la activación de protocolos de calor sin esperar a las alertas oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología, argumentando que la sensación térmica en la denominada zona de aire (pistas y plataformas) es drásticamente superior debido al asfalto, los motores de las aeronaves y la falta de ventilación.
Asimismo, se reclaman áreas de sombra y descanso independientes de los locales obligatorios por ley, ya que, debido a las dimensiones del aeropuerto de Palma, las distancias hacen físicamente inviable que los empleados se desplacen a las instalaciones de su propia empresa durante sus tiempos de descanso.
El sistema de climatización en múltiples zonas de facturación y embarque continúa mostrando ineficacia y registra temperaturas elevadas que vulneran la normativa de salud laboral, según subraya el sindicato.
La organización considera urgente la instalación de más puntos de agua potable de acceso público y gratuito para el personal en todo el recinto aeroportuario, argumentando que la hidratación adecuada durante jornadas a más de 35 grados constituye un derecho fundamental para el trabajador.
El sindicato advierte de que no tolerará un periodo estival más con compromisos incumplidos e insta a la dirección de Aena y a las patronales de los diferentes servicios (asistencia en tierra, seguridad o limpieza) a actuar de inmediato. De lo contrario, la organización avisa de que endurecerá las acciones de protesta, según informa la agencia de noticias Efe.
En el Reino Unido, las tormentas registradas el pasado 27 de junio tras varias jornadas de calor intenso provocaron el retraso de más de 600 vuelos en los aeropuertos londinenses de Heathrow y Gatwick, con demoras de hasta seis horas.
Decenas de ahogamientos
En Francia, un total de 55 personas fallecieron ahogadas durante la segunda quincena de junio. En el 65% de los casos, los siniestros se produjeron mientras los usuarios se bañaban en zonas no vigiladas o donde el baño no estaba autorizado.
Por otra parte, en Alemania un total de 26 personas fallecieron o desaparecieron en ríos, lagos y piscinas entre el viernes 26 de junio y el domingo 28 de junio, jornadas en las que se batieron tres récords consecutivos de temperatura, alcanzando los 41,7 grados Celsius.
Según confirmó a EFE el portavoz de la Asociación Alemana de Salvamento (DLRG), Martin Holzhause, la cifra de este balance preliminar es especialmente alta y se sitúa como uno de los fines de semana con mayor número de víctimas de los últimos años o incluso de las últimas décadas.
El portavoz señaló que, habitualmente, el 80% de las víctimas de ahogamiento u otros accidentes letales en el agua suelen ser hombres, aunque en este balance la tasa ascendió al 100% de los casos.
Asimismo, remarcó la correlación existente entre los accidentes de baño y las altas temperaturas, puesto que la alta afluencia obligó a restringir el acceso en numerosas piscinas, mientras que las zonas habilitadas en lagos se encontraron completamente masificadas a lo largo del fin de semana.
Olas de calor más frecuentes
Cabe recordar que durante la primera quincena de agosto de 2025, durante una ola de calor, se registraron valores 4,6 °C por encima de los de referencia en el Mediterráneo.
"El Mediterráneo es un caso especial por su geografía y latitud. Está cerca del continente africano y de zonas desérticas, y es un mar semicerrado que se calienta con facilidad. Todo esto hace que sea una de las zonas del planeta, a nuestra latitud, que más rápido se está calentando. Primero se calentó la atmósfera; ahora ese calor se está trasladando al mar y ya provoca problemas en la pesca, la acuicultura y la biodiversidad marina, pero también en el turismo", advertía Carles Ibáñez, director del Centro en Resiliencia Climática, del centro tecnológico Eurecat, en una entrevista publicada en Hosteltur.
Carles Ibáñez: "Cuando se alcanzan temperaturas cercanas a los 40 grados durante varios días, mucha gente empieza a replantearse venir en verano o prefiere desplazarse hacia el norte, algo que ya está ocurriendo"
Ibáñez no descarta que en Europa se lleguen a implantar en el futuro "confinamientos climáticos" de la población. "Eso ya está ocurriendo en algunas partes del planeta, sobre todo en India, Pakistán o Irán, donde las temperaturas extremas se acercan a los 50 grados". Además, durante las olas de calor, "el sistema energético puede fallar por la demanda máxima de electricidad, y si eso provoca un apagón, la situación se vuelve crítica. Sin aire acondicionado con más de 40 grados, la población solo podría refugiarse en puntos climáticos seguros con energía garantizada, pero serán muy limitados. Eso podría desembocar en una crisis grave, que aún no hemos vivido, pero que puede llegar".
Por otro lado, y según apunta el experto Arturo Crosby en un post publicado en la Comunidad Hosteltur, el sector turístico debe abrazar dos estrategias clave ante el cambio climático: la adaptación y la mitigación. "Cuanto antes, mucho mejor, porque la inversión necesaria no tendrá un retorno inmediato; un árbol tarda años en dar sombra y más aún en crear un entorno climático favorable".
La mitigación, recuerda Crosby, consistiría, entre otras medidas, en que el destino tuviese los llamados "refugios climáticos". Igualmente, recomienda rediseñar los entornos urbanos de los destinos dando más prioridad a la naturaleza. "La diferencia térmica entre un espacio con sombra y otro con insolación puede llegar hasta 15 ºC".
Cambios en las pautas de viaje
Las olas de calor más intensas y frecuentes del verano también pueden llevar a un trasvase de turistas hacia otros meses del año.
De hecho, el verano de 2025 fue la estación del año donde menos creció la llegada de turistas extranjeros a España, según apuntó el Ministerio de Industria y Turismo. De todos modos, esto pudo ser debido a varios factores, entre ellos la desaceleración de la demanda de viajes tras el boom pospandemia.
En julio y agosto del año pasado, las llegadas de viajeros internacionales registraron una subida del 1,6% y del 2,7% respectivamente, según la encuesta Frontur del INE.
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