El histórico ferrocarril del Valle del Infierno que atraviesa uno de los paisajes más espectaculares de Alemania
Publicada 03/07/26
Añadir HOSTELTUR en GoogleEl nombre de Valle del Infierno puede hacer pensar en un paisaje hostil, pero la realidad es muy distinta. El Höllentalbahn, conocido como el Ferrocarril del Valle del Infierno, atraviesa uno de los rincones más llamativos de la Selva Negra y se ha convertido en una de las líneas ferroviarias más singulares de Alemania.
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Su recorrido combina bosques, montañas, túneles y puentes en apenas 74,7 kilómetros, un trayecto que une Friburgo de Brisgovia con Donaueschingen y que permite descubrir algunos de los paisajes más reconocibles del suroeste del país sin necesidad de conducir. Para muchos viajeros, el propio desplazamiento termina siendo una parte importante de la experiencia.
El tramo más conocido es entre Friburgo y Neustadt. En esa parte, el tren asciende casi 600 metros de desnivel entre la estación de Himmelreich, cuyo nombre significa Reino del Cielo, y la localidad de Titisee. Esa diferencia de altitud convierte a esta línea en la vía férrea más escarpada de Alemania.
Entre Hirschsprung y Hinterzarten alcanza pendientes del 5,5 %, una cifra poco habitual en una línea ferroviaria convencional y que explica el importante reto de ingeniería que supuso su construcción a finales del siglo XIX. Durante el recorrido también atraviesa el espectacular Puente del Ravenna, que salva la barranca del mismo nombre y constituye uno de los puntos más fotografiados de toda la ruta.
Inaugurado en 1887, el Höllentalbahn comenzó funcionando con el sistema de cremallera Riggenbach para superar las fuertes pendientes del terreno. Décadas después, en 1933, la línea pasó a operar mediante adherencia convencional, manteniendo su trazado original y adaptándose a los avances tecnológicos.
En la actualidad está completamente electrificada y los modernos trenes que circulan por ella prestan servicio tanto a los habitantes de la región como a quienes visitan la Selva Negra. A lo largo del recorrido se suceden quince túneles que aparecen y desaparecen entre grandes masas forestales, mientras las ventanas ofrecen vistas continuas de laderas cubiertas de árboles, pequeños pueblos y profundos valles.
El viaje permite contemplar algunos de los paisajes más característicos de la Selva Negra, una región que debe buena parte de su fama a la combinación de naturaleza y pequeños núcleos tradicionales. Bosques, lagos y montañas dominan un territorio donde también abundan las rutas de senderismo y los espacios protegidos.
Desde Friburgo, considerada la principal puerta de entrada a esta zona, el tren alcanza lugares como Titisee o Schluchsee, dos lagos rodeados de densos bosques que figuran entre los destinos más visitados de la región. También llega hasta Donaueschingen, conocida por albergar uno de los lugares donde nace el río Danubio.
Recorrer la Selva Negra en tren resulta además una forma cómoda de conocer esta parte de Alemania. Las conexiones ferroviarias unen muchas de las localidades más populares y permiten desplazarse entre pueblos y espacios naturales sin depender del coche. Eso sí, conviene planificar el itinerario con antelación, ya que algunas zonas cuentan con menos frecuencias que otras.
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