Análisis realizado para Hosteltur por la consultora especializada RaceMyDesk
Los errores que impiden a los hoteles aparecer como fuente en respuestas de la IA
Webs de hotel bonitas, pero invisibles para la inteligencia artificial por no hablar el mismo idioma
Publicada 03/07/26
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Los hoteles han invertido durante años en webs atractivas, rápidas y seguras, pero muchas siguen sin estar preparadas para ser leídas por la inteligencia artificial (IA). El informe de la consultora y plataforma de esta tecnología especializada en el sector turístico RaceMyDesk realizado para Hosteltur, advierte de que la mayoría no ofrece datos útiles, bloquea el acceso de los agentes de IA o depende de terceros para aparecer en las recomendaciones.
Cada vez más viajeros recurren a herramientas de inteligencia artificial para planificar sus vacaciones, a las que la IA responde con una lista de recomendaciones y argumentos que influyen en la decisión del usuario.
El problema, según las conclusiones del informe elaborado por RaceMyDesk, es que en muchas de esas respuestas la fuente principal no es la web oficial del hotel. La información procede con frecuencia de grandes plataformas de reserva, páginas de reseñas, guías o medios especializados. Para la IA, la web del establecimiento no siempre existe como fuente útil.
RaceMyDesk, fundada por Bartomeu Gili Prohens, ha analizado 7.049 hoteles de más de 30 países mediante el índice TADI (Tourism AI Discoverability Index). El estudio ha evaluado 67 parámetros agrupados en ocho dimensiones para comprobar si las webs hoteleras están preparadas para ser entendidas por sistemas como ChatGPT, Claude o Perplexity.
La conclusión principal es que el sector suspende. La nota media es del 28%, mientras que siete de cada diez hoteles han obtenido las calificaciones más bajas. Además, ninguno de los más de 7.000 establecimientos analizados ha alcanzado la puntuación máxima. RaceMyDesk interpreta estos resultados como una señal de que la falta de preparación no afecta a unos pocos rezagados, sino a la mayoría del sector.
Webs atractivas para el huésped, pero opacas para la máquina
Uno de los datos más llamativos del informe afecta a los hoteles de lujo. Según RaceMyDesk, los establecimientos de 5 estrellas puntúan por debajo de los de 3 y 4 en visibilidad para IA. La consultora atribuye esta diferencia a que muchas webs de hoteles de gama alta priorizan el impacto visual, las animaciones y los efectos sobre una estructura comprensible para los sistemas automáticos.
El resultado es una paradoja: páginas diseñadas para impresionar al viajero pueden ser poco legibles para la IA. Para el usuario humano, la web transmite aspiración, estilo y exclusividad. Para un agente de inteligencia artificial que intenta extraer información concreta, puede aparecer prácticamente vacía si la estructura interna no facilita la lectura.
Desde RaceMyDesk subrayan que el problema no está necesariamente en la tecnología básica. Muchas webs cargan rápido, son seguras y están adaptadas al móvil. Lo que falla es el contenido y la forma de organizarlo. Las páginas hoteleras suelen estar escritas con un lenguaje emocional y genérico, con expresiones como “experiencia inolvidable” o “refugio de lujo y serenidad”.
Ese tipo de mensajes puede tener valor comercial, pero aporta poco a una IA que necesita hechos verificables y reutilizables. Para recomendar un hotel, el sistema busca información concreta: distancia a la playa, cercanía al centro, disponibilidad de parking, admisión de mascotas, servicios para familias, orientación a parejas o características diferenciales del alojamiento. Si esos datos no están claros, la IA tiene menos elementos para incluir al hotel en su respuesta.
El riesgo de dejar que otros describan el hotel
El informe también señala un problema menos visible: algunas webs bloquean el acceso de los agentes de IA sin que el propio hotel sea necesariamente consciente de ello. En esos casos, aunque la página esté actualizada y bien diseñada, el sistema no puede leer su contenido. La consecuencia es que el hotel queda fuera del proceso de búsqueda y recomendación.
RaceMyDesk advierte de que la IA no deja de responder por no encontrar la web oficial. Simplemente acude a otras fuentes. Las plataformas de reserva, páginas de reseñas, guías de viaje y medios especializados pasan entonces a ocupar el espacio que debería corresponder al propio establecimiento.
La implicación para el negocio hotelero es relevante. Si la IA se alimenta de terceros, son esos intermediarios quienes condicionan qué atributos se destacan, qué información se omite y con qué lenguaje se presenta cada establecimiento. El hotel pierde control sobre su propio relato en un canal que ya empieza a influir en la planificación de viajes.
Según RaceMyDesk, el sector ha hecho una parte del trabajo digital, pero ha ignorado otra. Tiene webs cuidadas, rápidas y seguras, pero no siempre preparadas para aparecer cuando un cliente potencial pide una recomendación a la IA. El fallo no responde sólo a falta de inversión, sino a la ausencia de una estrategia específica para este nuevo entorno de búsqueda.
La consultora sostiene que la solución no pasa necesariamente por gastar más, sino por ordenar mejor la información, hacerla accesible y ofrecer datos concretos que los sistemas de IA puedan entender. Para los hoteles, el reto ya no es sólo estar bien posicionados en buscadores o plataformas, sino ser comprensibles para las herramientas que empiezan a decidir qué alojamientos llegan al viajero.
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