Análisis/Cuba siempre ha sido un destino prioritario para las grandes cadenas españolas, que iniciaron su expansión en la isla de la mano de las empresas de la Administración cubana allá por los años 90. De hecho, con 65 hoteles y 25.440 habitaciones el pasado año, según los datos recopilados para el Ranking Hosteltur, constituye el tercer destino de su presencia internacional por número de cuartos, como publicó HOSTELTUR noticias de turismo en ¿En cuántos países del mundo operan las cadenas hoteleras españolas? Así, el mapa hotelero español en el país antes del repliegue provocado por las sanciones estadounidenses mostraba una elevada concentración en dos operadores.
Una oferta dominada por Meliá e Iberostar
El Ranking Hosteltur de presencia internacional 2025 revela cómo Meliá Hotels International encabezaba la implantación española en Cuba con 33 establecimientos y 13.891 habitaciones; situándose en segunda posición Iberostar Hotels & Resorts, con 19 hoteles y 6.978 dependencias.
Entre las dos representaban el 80% de la oferta nacional en la isla, por lo que su repliegue no sólo ha sido un ataque a la línea de flotación de la primera industria del país -no en vano Cuba ya había anunciado que estaba buscando nuevos socios tras la salida de las grandes compañías hoteleras-, sino que también impone un cambio sistémico en la estructura de negocio de las cadenas.
El tamaño medio de sus activos era elevado: alrededor de 421 habitaciones por hotel en Meliá y 367 en Iberostar, en línea con la media global de las españolas próxima a 391 habitaciones
A gran distancia se encuentran Valentín Hotels, con cuatro alojamientos y 2.172 cuartos; Blau Hotels & Resorts, con tres y 692; Roc Hotels, con tres y 761; Barceló Hotel Group, con dos y 883; y Axel Hotels, con uno y 63.
Del riesgo regulatorio a la retirada parcial
El endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra Gaesa dio a las empresas extranjeras hasta el pasado 5 de junio para cerrar operaciones con el conglomerado y sus filiales, bajo riesgo de sanciones secundarias. Gaviota, su brazo turístico, controlaba aproximadamente 110 hoteles y 50.000 habitaciones, por lo que la medida afectaba directamente a buena parte del inventario cubano gestionado por operadores internacionales.
Las cadenas españolas han priorizado su responsabilidad para proteger sus intereses y los de sus grupos de interés, y han adoptado la difícil decisión de salir definitivamente de Cuba ante la amenaza de sanciones de Trump. Imagen generada con IA. Fuente: Hosteltur.
Iberostar fue la primera gran española en reducir su exposición: dejó de operar 12 de sus 18 hoteles y mantuvo seis vinculados a propietarios no afectados inicialmente del mismo modo. Poco después, Meliá cesó la gestión, comercialización y uso de marca en 15 establecimientos de Gaviota. Buena parte de esos hoteles, sin embargo, ya estaba cerrada o sin actividad por los problemas energéticos y la caída de la demanda, lo que limitó el efecto operativo inmediato, aunque no el alcance estratégico.
Tomando como referencia el inventario de 2025, las decisiones iniciales de ambas cadenas afectaron a 27 hoteles, equivalentes al 41,5% de la presencia española registrada, lo que evidencia la magnitud de la decisión. Y el golpe de gracia han sido los últimos anuncios:
- Meliá deja definitivamente la operación de todos sus hoteles en Cuba
- Iberostar deja de operar los seis hoteles que mantenía y también sale de Cuba
- Barceló se suma a Meliá e Iberostar en salir de Cuba por las presiones de EEUU
Menos gestión internacional y mayor fragilidad comercial
La salida no sólo reduce marcas y capacidad comercializada. También provoca impactos potenciales en financiación, relaciones bancarias, distribución internacional y reputación corporativa. Para Cuba la pérdida de operadores debilita la conexión con mercados emisores y deja activos estatales sin el soporte comercial y de gestión de grupos globales. Las operaciones de medio centenar de instalaciones estatales gestionadas por cuatro grandes hoteleras internacionales han quedado en el aire tras las retiradas.
El resultado es una oferta físicamente existente, pero con menor capacidad de venta internacional, menos respaldo de marca y mayor incertidumbre operativa. La amenaza de sanciones ha transformado así una posición española dominante en un proceso de retirada que altera el equilibrio hotelero de la isla… y de las propias empresas, que se han visto obligadas a dejar de operar en un destino que, sobre todo para Meliá e Iberostar, resultaba clave para su cuenta de resultados.
Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta
Inicia sesiónEsta noticia no tiene comentarios.