El Rin y el Danubio cambian, los cruceros fluviales se adaptan: así navegan la ola de calor

CroisiEurope sostiene que los cambios de itinerario ante las variaciones del caudal forman parte de la operativa de la navegación fluvial

El Rin y el Danubio cambian, los cruceros fluviales se adaptan: así navegan la ola de calor

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La ola de calor que está barriendo Europa ha reducido el caudal en algunos tramos del Rin y el Danubio. Una circunstancia que no es excepcional, sino cada vez más habitual, como consecuencia del cambio climático. En este contexto —y en el del auge de los cruceros fluviales— se ha trasladado desde medios extranjeros cambios y reajustes en los itinerarios de las compañías. Algo que tampoco resulta ajeno a la operativa, ya que las navieras especializadas están acostumbradas a navegar en un entorno cambiante: barcos de poco calado, escalas alternativas y excursiones por carretera permiten mantener la programación cuando el río obliga a modificarla. CroisiEurope, con 12 barcos operando en ambos ríos y un crecimiento aproximado del 17% respecto al año pasado, sostiene que estos ajustes forman parte de una operativa que se adapta a cada momento de la temporada.

“Las bajas aguas no son una cosa nueva. Esto pasa desde hace muchos años”, explica a HOSTELTUR Tomás Fernández, director comercial de CroisiEurope. La compañía, especializada exclusivamente en cruceros fluviales y con cerca de 50 años de experiencia, opera actualmente 12 barcos entre el Rin y el Danubio.

El nivel de los ríos puede variar con rapidez y, en determinados casos, las navieras conocen las posibilidades reales de navegación con apenas unas horas de antelación. Cuando un barco no puede alcanzar el punto inicialmente previsto, el programa se reorganiza para mantener las visitas, utilizando otros lugares de atraque o completando parte del recorrido por carretera.

“Se hace el mismo programa y se mantienen las excursiones, pero posiblemente desde otros puntos”, señala Fernández. Si la embarcación no puede llegar hasta una ciudad concreta, puede detenerse unos kilómetros antes y trasladar a los pasajeros en autobús para realizar la actividad programada.

Barcos diseñados para navegar con poco calado

La capacidad de reacción ante estas situaciones comienza en el propio diseño de los barcos. CroisiEurope construye embarcaciones ligeras y con poco calado, lo que les permite navegar en zonas de menor profundidad y acceder a tramos en los que otros buques pueden encontrar mayores dificultades.

Esta configuración no responde exclusivamente a los episodios de sequía. Existen ríos y destinos que requieren barcos con características específicas durante todo el año. Según explica Tomás Fernández, el Loira, por ejemplo, necesita embarcaciones capaces de navegar con muy poca profundidad, mientras que los barcos que atraviesan París por el Sena deben ser suficientemente bajos para pasar por debajo de los puentes.

Tomás Fernández: “Toda la construcción de nuestros barcos está pensada para navegar el máximo posible, no solamente en una época de sequía, sino ante las diferentes circunstancias que se dan a lo largo de los ríos durante todo el año”

Las variaciones del caudal son solamente uno de los factores que pueden alterar un recorrido. Las corrientes provocadas por el deshielo, las crecidas, la capacidad limitada de determinados puertos, el tráfico de mercancías o los cambios de muelle también obligan a revisar la planificación. “La navegación fluvial varía continuamente. Muchas veces no podemos facilitar un programa de navegación totalmente cerrado porque puede cambiar por distintos motivos”, añade Fernández.

Los itinerarios se reprograman, no necesariamente se cancelan

Ante una bajada del nivel del agua, la respuesta habitual pasa por reprogramar la navegación y las excursiones. El objetivo es conservar el contenido principal del viaje, aunque cambie el lugar desde el que comienza una visita o el punto de embarque y desembarque.

Rin y Danubio: así se adaptan los cruceros a la sequía
Tomás Fernández, director comercial de CroisiEurope en España. Fuente: Hosteltur.

El director comercial de CroisiEurope asegura que la cancelación completa de un crucero es poco frecuente en su operativa. La compañía trata de mantener el programa mediante escalas alternativas y traslados terrestres cuando las condiciones del río impiden completar un tramo.

Fernández reconoce, no obstante, que estos cambios pueden causar molestias entre los pasajeros. Un cliente puede sentirse afectado cuando el itinerario contratado no se cumple exactamente como estaba previsto, aunque las visitas y los servicios se mantengan mediante una organización diferente. La rapidez con la que cambia el nivel del agua dificulta además que las modificaciones puedan comunicarse con mucha antelación. “Es una situación imprevisible que cambia en muy poco tiempo”, explica.

Una adaptación habitual durante todo el año

La navegación fluvial no solo está condicionada por el calor o la falta de lluvias. En primavera, el deshielo puede intensificar las corrientes; durante el invierno, las horas disponibles para navegar son menores; y en cualquier temporada pueden producirse crecidas o restricciones en los puntos de atraque.

Por ello, Fernández define esta actividad como “una adaptación continua al medio” y destaca la necesidad de disponer de equipos preparados para reorganizar la operación con rapidez. Además, compara estas circunstancias con otros condicionantes asociados a los destinos turísticos, como las temporadas de huracanes en el Caribe o las temperaturas extremas en determinados países. Se trata de situaciones que los operadores incorporan a su planificación y para las que deben disponer de alternativas.

El cambio climático puede provocar fluctuaciones más inesperadas, aunque su impacto no sea igual en todos los ríos ni en todos los tramos. Una ola de calor generalizada en Europa tampoco supone necesariamente que la totalidad del Rin o del Danubio resulte impracticable.

“Que haya mucho calor no quiere decir que todo el Danubio esté seco”, subraya Fernández. La afectación puede concentrarse en una zona concreta y durante un periodo limitado, de modo que cada salida debe analizarse de acuerdo con las condiciones existentes en ese momento.

Más interés por el crecimiento de los cruceros fluviales

La mayor repercusión que alcanzan actualmente estas incidencias también refleja, según CroisiEurope, el crecimiento experimentado por los cruceros fluviales. La presencia de más barcos y operadores en el Rin y el Danubio multiplica la atención sobre cualquier alteración de los itinerarios.

Este aumento del interés se traslada también a la evolución del negocio. CroisiEurope registra un crecimiento aproximado del 17% respecto al año pasado, según su director comercial.

El Rin y el Danubio son las referencias más conocidas entre los viajeros españoles, pero las variaciones de navegación también se producen en otros ríos europeos, como el Sena, el Ródano o el Loira. Por lo tanto, la clave reside en entender que un crucero fluvial está condicionado por un entorno cambiante. Los puertos, los horarios o los puntos de embarque pueden variar, pero las navieras especializadas trabajan para mantener la experiencia mediante ajustes de ruta, escalas alternativas y transporte terrestre.

“No es una situación que nos preocupe especialmente este año. Es una circunstancia que gestionamos habitualmente en cualquiera de los destinos y en cualquiera de las temporadas”, concluye Fernández.

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