Las montañas más peligrosas del planeta, ¿cuáles son?

Publicada 27/07/26 Actualizada 30/07/26 10:32h

Añadir HOSTELTUR en Google

Aunque muchas personas asocian el mayor peligro con la altitud, la realidad es bastante más complicada. El clima extremo, las avalanchas, la dificultad de las rutas y la imposibilidad de realizar rescates rápidos convierten algunas cumbres en auténticos desafíos. Los históricos alpinistas Edmund Hillary y Tenzing Norgay, primeros en alcanzar la cima del Everest en 1953, sostenían que existen montañas todavía más peligrosas que el techo del mundo.

Escucha la noticia

La altura no es el único factor que determina la peligrosidad de una montaña. La dificultad técnica de la ruta, la frecuencia de las avalanchas, los cambios meteorológicos, la falta de oxígeno y la distancia hasta los servicios de rescate pueden convertir una ascensión en un desafío extremo incluso en cumbres que no figuran entre las más altas del planeta.

Por esa razón, no existe una clasificación única de las montañas más peligrosas del mundo. El resultado depende del criterio utilizado: proporción de fallecimientos respecto a las cimas alcanzadas, número total de víctimas, complejidad técnica o exposición a fenómenos meteorológicos extremos.

La Himalayan Database, una de las principales fuentes estadísticas sobre el alpinismo en el Himalaya, permite consultar expediciones, ascensiones y muertes por montaña, temporada y causa

Entre las cumbres que aparecen con mayor frecuencia en este tipo de selecciones se encuentran varios ochomiles del Himalaya y el Karakórum, junto con una montaña norteamericana cuya peligrosidad demuestra que la altitud no lo explica todo.

Cuáles son las montañas más peligrosas del mundo y por qué

  • Annapurna I (8.091 metros): macizo del Annapurna, Nepal.
  • K2 (8.611 metros): cordillera del Karakórum, Pakistán y China.
  • Nanga Parbat (8.126 metros): Himalaya occidental, Pakistán.
  • Kangchenjunga (8.586 metros): Himalaya oriental, Nepal e India.
  • Monte Washington (1.917 metros): Montañas Blancas, Estados Unidos.
  • Everest (8.849 metros): cordillera del Himalaya, Nepal y China.

Annapurna I, en Nepal, es la décima montaña más alta del mundo y una de las cumbres históricamente asociadas a una mayor mortalidad entre los alpinistas. Sus laderas combinan corredores expuestos, pendientes de nieve y hielo y un elevado riesgo de avalanchas.

La dificultad no se concentra únicamente en un paso concreto, los montañistas deben avanzar durante días por un terreno cambiante en el que las acumulaciones de nieve y las variaciones meteorológicas pueden alterar rápidamente la seguridad de la ruta.

Annapurna fue además el primer ochomil escalado, los franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal alcanzaron su cima en 1950, tres años antes de la primera ascensión al Everest

Annapurna, K2 y Everest, las montañas con mayor riesgo para los alpinistas
Annapurna, en Nepal. Fuente: Adobe Stock.

El K2 se encuentra en la cordillera del Karakórum, en la frontera entre Pakistán y China. Con 8.611 metros, es la segunda montaña más alta del planeta, pero sus rutas son generalmente más técnicas y empinadas que la vía normal del Everest.

Su ubicación también complica las expediciones, ya que el campo base se encuentra en una zona remota y el tiempo puede cambiar con rapidez, con fuertes vientos y precipitaciones que obligan a permanecer durante días en los campamentos de altura.

Uno de sus puntos más conocidos es el Bottleneck o Cuello de Botella, un corredor situado por debajo de grandes bloques de hielo. La exposición a desprendimientos y la dificultad de atravesarlo durante el descenso lo convierten en uno de los sectores más delicados de la ruta habitual.

En agosto de 2008, once alpinistas murieron durante una sucesión de accidentes ocurridos cerca de este paso, una de las tragedias más graves registradas en el K2

El Nanga Parbat se eleva hasta los 8.126 metros en el Himalaya occidental de Pakistán. Su aislamiento, las fuertes pendientes y la exposición a avalanchas explican el sobrenombre histórico de “Montaña Asesina”.

Su vertiente sur está dominada por la pared del Rupal, uno de los mayores desniveles montañosos del mundo. Desde el valle hasta la cumbre existe una diferencia cercana a los 4.600 metros, lo que obliga a superar una combinación prolongada de roca, nieve y hielo.

La montaña acumuló numerosas víctimas antes de que el austriaco Hermann Buhl completara la primera ascensión en 1953. Entre sus episodios más trágicos se encuentra la expedición alemana de 1934, durante la cual murieron nueve miembros del equipo y porteadores después de quedar atrapados por el mal tiempo.

Kangchenjunga, con 8.586 metros, es la tercera montaña más alta del mundo. Se encuentra en la frontera entre Nepal y el estado indio de Sikkim y recibe muchas menos expediciones que el Everest.

La aproximación remota, la menor infraestructura y las largas rutas de acceso complican tanto la ascensión como una posible evacuación. En sus tramos superiores, los alpinistas afrontan pendientes de nieve, riesgo de avalanchas y una meteorología difícil de predecir.

También existe una tradición según la cual algunas expediciones se detienen antes del punto más alto por respeto al carácter sagrado de la montaña. No obstante, determinar si una ascensión alcanzó la cumbre real puede resultar complejo, como muestran los análisis especializados sobre su zona superior.

Annapurna, K2 y Everest, las montañas con mayor riesgo para los alpinistas
Kangchenjunga. Fuente: Adobe Stock.

El Monte Washington demuestra que una montaña no necesita superar los 8.000 metros para resultar peligrosa. Se encuentra en el estado estadounidense de Nuevo Hampshire y alcanza aproximadamente 1.917 metros.

Su principal amenaza es la rapidez con la que cambia el tiempo. La montaña está expuesta a la confluencia de diferentes masas de aire, lo que puede generar niebla, hielo, bajas temperaturas y fuertes vientos incluso cuando las condiciones parecen favorables al inicio de una excursión.

El 12 de abril de 1934, el observatorio de la cumbre midió una racha de 231 millas por hora, alrededor de 372 kilómetros por hora

Durante décadas fue considerada la mayor velocidad del viento registrada directamente en una estación meteorológica y continúa siendo el récord obtenido en una estación atendida por personal.

El Everest es la montaña más alta del planeta, con 8.849 metros sobre el nivel del mar. Se alza en la frontera entre Nepal y China y recibe muchas más expediciones que la mayoría de los ochomiles.

Su peligrosidad está vinculada especialmente a la altitud, ya que por encima de los 8.000 metros comienza la denominada zona de la muerte, donde la cantidad de oxígeno disponible resulta insuficiente para que el organismo pueda permanecer durante periodos prolongados sin deteriorarse.

El agotamiento, el edema cerebral o pulmonar, las congelaciones y los cambios repentinos de tiempo son algunos de los principales riesgos. A ellos se suma la congestión de determinadas rutas durante las ventanas meteorológicas favorables, que puede prolongar el tiempo de exposición en altura.

Aunque el Everest acumula un elevado número absoluto de fallecimientos, eso no significa necesariamente que tenga la mayor tasa de mortalidad. La popularidad de la montaña, el volumen de expediciones y el número de ascensiones deben tenerse en cuenta al compararla con cumbres menos frecuentadas.

La Himalayan Database distingue precisamente entre ascensiones, expediciones y muertes para evitar comparaciones basadas únicamente en cifras absolutas.

Annapurna, K2 y Everest, las montañas con mayor riesgo para los alpinistas
Monte del Everest. Fuente: Adobe Stock.

Entonces, ¿cuál es realmente la montaña más peligrosa del mundo?

No existe una respuesta definitiva, Annapurna I ha destacado históricamente por su relación entre fallecimientos y ascensiones; el K2, por su dificultad técnica y exposición; y el Everest, por los riesgos derivados de la altitud y el gran número de personas que intentan alcanzar su cima.

Pero la comparación también depende del periodo estudiado, las rutas, las previsiones meteorológicas, los equipos, la experiencia de los guías y la capacidad de rescate han evolucionado, por lo que una tasa histórica no describe necesariamente el riesgo actual de una expedición.

La forma más rigurosa de evaluar la peligrosidad es combinar varios indicadores: altitud, dificultad de la vía, número de ascensiones, fallecimientos, causas de los accidentes, aislamiento y posibilidad de recibir ayuda.

Bajo cualquiera de estos criterios, Annapurna, K2, Nanga Parbat, Kangchenjunga y Everest continúan figurando entre los grandes desafíos del alpinismo mundial.

Mantente al día con Hosteltur

Sigue nuestros canales de WhatsApp y Telegram para recibir cada día una selección de nuestras mejores noticias, o suscríbete a nuestra newsletter para tener una visión completa del sector turístico en tu correo.

Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta

Inicia sesión

Esta noticia no tiene comentarios.