A día de hoy, el programa permite que las personas beneficiarias viajen acompañadas de su cónyuge, su pareja de hecho o de una persona con la que mantengan una convivencia estable.
Lo importante es que ese acompañante puede realizar el viaje aunque no cumpla los requisitos de edad o de pensión que se exigen para acceder directamente al programa.
De esta forma, muchas personas pueden compartir el viaje con alguien cercano sin que esa persona tenga que ser beneficiaria del Imserso.
La normativa también recoge el caso de los hijos con discapacidad. En la actualidad pueden viajar como acompañantes cuando tengan reconocida una discapacidad igual o superior al 45 %.
Para hacerlo deberán compartir habitación con la persona beneficiaria o, si prefieren disponer de una habitación individual, será necesario pagar el suplemento correspondiente.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 trabaja en una propuesta para adaptar el programa a la realidad social actual. La iniciativa ya ha pasado por el proceso de consulta pública, pero todavía no ha sido aprobada.
Si finalmente sale adelante, cualquier persona beneficiaria podría elegir libremente quién quiere que le acompañe durante el viaje, sin necesidad de demostrar que existe una relación de pareja o una convivencia estable.
La propuesta parte de una situación cada vez más habitual. Muchas personas mayores viven solas, ya no tienen pareja o prefieren viajar con un familiar, un amigo, un cuidador o una persona de confianza.
Entre los cambios que también se estudian figura la incorporación expresa del asistente personal como posible acompañante. Además, se plantea reducir del 45 al 33 % el grado mínimo de discapacidad exigido a los hijos acompañantes y adaptar la terminología del programa a la legislación vigente sobre discapacidad, igualdad e inclusión.
Otra de las opciones que ofrece el programa es viajar con mascota, aunque solo en determinados destinos de costa peninsular y costa insular.
El Imserso reserva un 2% de las plazas para esta modalidad, por lo que la disponibilidad es limitada. Además, el animal no puede superar los 10 kilos de peso junto con el transportín y es obligatorio comunicar que viajará desde el momento de hacer la reserva.
Tanto el hotel como el transporte pueden establecer requisitos sobre documentación, vacunación o normas durante el viaje. Los animales potencialmente peligrosos no pueden participar y los gastos adicionales, así como la responsabilidad por posibles daños, corresponden a la persona usuaria.
En el caso de quienes viajen solos con mascota, deberán alojarse en una habitación doble de uso individual abonando el suplemento correspondiente.
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