Los viñedos más extremos de Europa donde la vendimia es todo un desafío

Publicada 05/09/26

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Llega septiembre y comienza la época de vendimia y con ella cambia el tipo de paisaje que para viajar. Sin embargo, hay zonas vinícolas donde llegar hasta las uvas y recogerlas es bastante complicado. Son lugares marcados por pendientes extremas, terrenos difíciles y una mecanización muy limitada

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En España, la Ribeira Sacra, en Galicia, representa uno de los ejemplos más claros de viticultura heroica. Sus viñedos se extienden por las laderas de los cañones del Sil y también junto al Miño y otros ríos pequeños.

Algunas parcelas superan el 80% de pendiente, muy por encima del 30% que se considera el mínimo para hablar de este tipo de viticultura. La vendimia se realiza a mano y, en determinadas zonas, los trabajadores deben bajar por las laderas con arnés. El acceso también puede ser complicado, incluso por el río.

Los viñedos de Cinque Terre, Italia, se encuentran sobre pendientes frente al Mediterráneo y fueron cultivados en terrazas sostenidas por muros de piedra. Estas estructuras permiten mantener el terreno, pero también necesitan un importante mantenimiento. El acceso es otra dificultad y, en algunos puntos donde no puede llegar ningún vehículo, se utiliza un monorraíl agrícola.

¿Te atreverías a vendimiar aquí? Los viñedos más extremos de Europa
Un hombre recogiendo uva. Fuente: Adobe Stock.

En el norte de Portugal, los viñedos del Douro ocupan laderas pronunciadas que miran al río. Para cultivarlas se construyeron terrazas sostenidas por muros, creando un paisaje de formas geométricas mientras las viñas descienden hacia el agua. La viticultura heroica se explica aquí por las pendientes, el suelo rocoso, las grandes terrazas y las dificultades de acceso.

Alemania suma otro escenario extremo en el valle del Mosela. El Bremmer Calmont está cultivado sobre una pendiente que supera los 65 grados, hasta el punto de que trabajar allí requiere habilidades propias de un escalador. El suelo de pizarra añade dificultad, ya que las vides crecen entre sus grietas hasta alcanzar el suelo rico. La orientación sur-sureste favorece la exposición al sol, pero la mecanización resulta impensable y la cosecha se realiza a mano.

En estos paisajes, la dificultad no está solo en recoger la uva sino que también condicionan el trabajo la forma del terreno, la manera de acceder a las parcelas y el mantenimiento de las estructuras que permiten cultivar las laderas. Por eso, recorrer estas zonas permite ver viñedos muy diferentes de los que se extienden sobre superficies fáciles de trabajar.

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