Los acuerdos ampliaron el marco jurídico frente a nuevas formas de ataque, amenazas químicas y biológicas, financiación del terrorismo y riesgos cibernéticos
25 años del 11-S: España, entre los países que aún no han ratificado los tratados de Pekín
Menos de un tercio de los Estados miembros de ICAO lo han confirmado desde 2010
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En el 25º Aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) sostiene que la seguridad aérea mundial ha avanzado significativamente, pero advierte de que el marco jurídico y operativo continúa incompleto. En un comunicado conmemorativo, el organismo recuerda que aquellas acciones terroristas cambiaron la naturaleza de las amenazas y obligaron a gobiernos e industria a revisar de manera profunda los mecanismos de protección de la aviación comercial.
Segun precisa OACI en la nota, los ataques revelaron un cambio en el entorno global de amenazas que exigía una reacción inmediata. Los tratados existentes, como los convenios de Tokio, La Haya y Montreal, habían sido concebidos principalmente para hacer frente a secuestros y sabotajes. Apenas dos semanas después del 11-S, 169 países se reunieron en la sede de la organización en Montreal y aprobaron por unanimidad una resolución contra el uso de aeronaves como armas.
La contribución de los tratados de Pekín
Ese proceso desembocó años después en la adopción del Convenio y el Protocolo de Pekín de 2010. OACI considera que ambos instrumentos tipificaron nuevas formas de ataque, incorporaron las amenazas biológicas y químicas y ampliaron la respuesta jurídica contra organizadores y financiadores. También reforzaron los mecanismos de cooperación transfronteriza, investigación y extradición, además de abordar las primeras señales de vulnerabilidad cibernética que comenzaban a plantearse dentro del sistema de aviación civil internacional.
El problema es que veinticinco años después de los atentados, aún está en proceso de implantación. la organización internacional señala que los tratados internacionales adoptados en la década de 1970 han alcanzado una ratificación casi universal, mientras que menos de un tercio de sus Estados miembros ha ratificado el Convenio y el Protocolo de Pekín. Para el organismo, ampliar la adhesión resulta esencial para que los marcos jurídicos nacionales evolucionen al mismo ritmo que las amenazas contra la aviación.
ICAO identifica ahora entre los principales riesgos la ciberseguridad, los drones, las amenazas internas, las interferencias en la navegación y las zonas de conflicto
Además, OACI y sus Estados miembros ajustaron también el marco técnico y regulatorio derivado del Convenio de Chicago de 1944 y sus anexos. El organismo impulsó un nuevo plan global de seguridad para ordenar prioridades y puso en marcha su programa universal de auditorías, destinado a comprobar cómo aplican los países los estándares internacionales y a facilitar asistencia allí donde se detectan deficiencias.
La identificación de amenazas terroristas
La arquitectura de seguridad se ha extendido igualmente a la gestión de los datos de los pasajeros. El comunicado recuerda que resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigen a los Estados recopilar y utilizar información anticipada de pasajeros y datos de los registros de nombres de pasajeros para detectar y dificultar los desplazamientos de combatientes terroristas. Estas obligaciones, señala OACI, se han incorporado también a sus propios estándares y materiales de orientación.
Al mismo tiempo, la organización cita entre los nuevos desafíos regulatorios y operativos la ciberseguridad, las amenazas internas y el uso indebido de sistemas de aeronaves no tripuladas. También menciona las interferencias en la navegación, las vulnerabilidades de las cadenas de suministro y los riesgos para la aviación civil derivados de zonas de conflicto, factores que requieren respuestas flexibles y una revisión constante de las medidas vigentes.
El organismo reclama más inversión en formación, tecnología y supervisión y advierte de que las carencias de un país pueden repercutir en todo el sistema aéreo
OACI subraya además que las diferencias de capacidad entre Estados constituyen un riesgo para todo el sistema, porque una brecha en una jurisdicción puede generar efectos en cadena. Por ello reclama inversión sostenida en formación, conocimiento especializado, tecnología y supervisión independiente. El organismo mantiene auditorías obligatorias y apoyo para desarrollar capacidades, mientras su visión estratégica para 2050 aspira a un transporte aéreo accesible para todos, sin víctimas y con emisiones netas de carbono cero.
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