Entrevista a Fernando Sánchez
Icárion avisa: la última hora también llega a la larga distancia en invierno
El director general del turoperador asegura que la demanda se ha recuperado con fuerza tras el frenazo derivado de la situación geopolítica, aunque el patrón de la antelación no ha variado para una campaña tan relevante como la de Navidad
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Icárion encara la recta final de 2026 con una demanda que ha recuperado el pulso, pero con una incógnita creciente: cuándo reservará el viajero. Fernando Sánchez, director general del turoperador de W2M, explica que la incertidumbre internacional ha reducido de forma sensible la antelación de compra, especialmente en los viajes de larga distancia. El verano pudo absorber este cambio gracias a la disponibilidad aérea, pero Navidad plantea un escenario diferente. Al mismo tiempo, la compañía continúa apostando por la segmentación, los viajes privados, la gastronomía y una futura internacionalización que pasa por Europa del Este y Latinoamérica, condicionada a encontrar los equipos adecuados.
La primera mitad de este año ha sido complicada por el contexto geopolítico. ¿Cómo ha terminado el verano?
El año empezó muy bien. Cuando llegó el 23 de febrero llevábamos un incremento de ventas muy importante. Llegó el ataque a Irán y no solo sufrimos un número importante de cancelaciones, porque no había conectividad con Asia, sobre todo, y con Oriente Medio, sino que también la demanda se ralentizó muchísimo. En los meses de marzo y abril tuvimos caídas de más del 20% en ventas con respecto al año anterior.
Afortunadamente, llegó mayo y la recuperación ha sido fantástica. Se han recuperado todas las conexiones aéreas. Creo que la gente ha perdido el miedo a volar con esas compañías que tienen su hub en la zona de Oriente Medio y eso ha ayudado a que hayamos llegado a unos números muy interesantes. Espero que se mantenga esa tendencia y, si las cosas siguen como están, creo que vamos a conseguir los ambiciosos objetivos que nos habíamos planteado para este año.
"Lo que sí hemos comprobado es que la gente está comprando con bastante menos antelación. La gente quiere viajar. La situación que hay todavía en Oriente Medio no evita que lo haga, pero no quiere adquirir compromisos a largo plazo. Es uno de los cambios más importantes que hemos notado".
Eso también supone un hándicap, porque dificulta saber con tiempo si la programación se va a llenar.
Es un inconveniente que no haya anticipación de compra. Lo que ocurre es que este verano lo hemos orientado bien porque había muchas plazas disponibles en las compañías aéreas y a buenos precios, por lo que hemos tenido buenos resultados a a pesar de esa poca antelación.
Nos preocupa más, por ejemplo, la Navidad. Son unas fechas en las que todo el mundo quiere viajar y todavía no ha llegado una venta importante. Nos inquieta que no podamos dar respuesta a esa demanda que nos pueda venir de última hora. Creo que vamos a tener más dificultades de las que hemos tenido este verano.
¿Y en cuanto al año que viene?
Hay muy poca masa crítica todavía de venta para el año que viene, aunque es muy positiva. La poca venta que hay significa un crecimiento muy importante con respecto a lo que teníamos este año, pero eso ocurre todos los años y luego se va moderando. Nosotros estamos trabajando ya en muchos desarrollos, como es lógico, pero es muy pronto. No deberíamos adelantar acontecimientos para 2027, si todavía no está cocinada la Navidad, difícilmente vamos a poder hablar del año que viene.
La menor antelación era una tendencia que ya se venía observando, pero quizá no era tan evidente en los grandes viajes.
El mercado en los dos últimos años había empezado a comprar con bastante antelación y creo que se habría mantenido si no hubiera sido por esa incertidumbre geopolítica que hay a nivel mundial. La gente quiere viajar, pero piensa: tampoco voy a comprar unos billetes de avión para dentro de seis meses sin saber qué va a ocurrir. Es una cuestión de precaución, no de falta de ganas de viajar.
Estoy convencido de que cuando se solucione esa situación que hay en Oriente Medio la gente volverá a anticipar sus compras, porque siempre es económicamente beneficioso para ellos: cuanto antes compras, mejor precio consigues. Ahora mismo esa incertidumbre pesa más que la parte económica. La gente prefiere pagar un poquito más adelante que coger ese compromiso a medio plazo.
Los horizontes de expansión internacional de Icárion
En cuanto a novedades a corto y medio plazo, ¿entra la internacionalización entre los planes de Icárion?
Es algo que siempre tenemos presente. Icárion está en España y Portugal y, si surge la oportunidad de encontrar equipos humanos -algo vital para cualquier desarrollo- que nos faciliten esa internacionalización, lo haremos. Si no tienes un buen equipo humano en cualquier país, prefiero esperar y no abrir en ese país.
Aparte de Portugal, esa expansión internacional, ¿hacia dónde mira?
En Europa, nuestra empresa matriz ya está haciendo algunas cosas en algunos países de Europa del Este, sobre todo enfocadas al producto de Caribe, y nosotros iremos un poco también a ese rebufo. Y Latinoamérica es nuestro mercado natural. Estamos en una búsqueda semiactiva de esos equipos que comentaba, aunque no es una prioridad absoluta, ahora mismo sería prematuro hablar de cualquier país.
Privatización y segmentación, las tendencias del momento
¿Y en cuanto a producto?
Como nuevos destinos ya tenemos poco donde innovar, porque tenemos una programación amplísima. Por ahí tenemos poco margen, pero sí intentamos evolucionar los destinos que ya tenemos.
"Una de las novedades más importantes, y esto es una primicia, es que en Semana Santa, por primera vez, vamos a tener dos vuelos chárter a Laponia, que es nuestro destino estrella. Solo este año en diciembre tenemos más de 24 vuelos chárter y hemos decidido lanzar dos más en Semana Santa".
Asimismo, vamos a lanzar una programación muy amplia de los viajes exclusivos de Icárion, buscando grupos reducidos, porque cada vez hemos visto más demanda. Esos grupos exclusivos de Icárion nos permiten cuidar un poco más el producto porque son solo para nosotros. Podemos elegir y ofrecer a nuestros pasajeros viajes poco masificados, que es lo que nos están demandando.
Es una iniciativa que ha tenido muy buena acogida porque, estamos viendo, que los viajeros, después de la pandemia, huyen de los grandes grupos masificados. Lo que hicimos en Icárion es ofrecer viajes con servicios compartidos y, una vez que se han cotizado, ofrecer el suplemento para poder privatizarlos. Creo que eso sirve, primero, para conseguir un upselling por parte de las agencias de viajes y, por otra parte, para dar una mayor satisfacción, porque le das más opciones al cliente.
Por otra parte, han apostado por los viajes gastronómicos y por una programación cada vez más segmentada. ¿Es esta la evolución natural de la turoperación?
Sí. El Gran Viaje a través del Paladar surgió de una demanda de los propios agentes de viajes. En los talleres de cocina que hacíamos con ellos nos decían que la gastronomía tenía cada vez más importancia y que no tenían viajes gastronómicos que ofrecer a sus clientes. A partir de ahí desarrollamos una serie de itinerarios por todo el mundo con la gastronomía como hilo conductor.
Nosotros siempre hemos intentado segmentar nuestra programación por tipos de viaje o de viajeros. El mundo es muy grande y tenemos más de 2.500 viajes, así que es muy difícil ofrecer toda la programación. Si ayudas al agente de viajes a encontrar el viaje idóneo para cada cliente, le estás ayudando mucho. Tenemos alrededor de 15 nichos definidos, entre ellos el gastronómico, el familiar, el wildlife o segmentos más clásicos como las lunas de miel. Creo que la segmentación es fundamental para dar contenido y marcar valores diferenciales.
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