Entrevista

Agustín Almodóbar: "El turismo es el oro silencioso porque crea riqueza pero nunca se queja"

El portavoz de Turismo del PP en el Senado y autor del libro "Turismo: El oro silencioso que sostiene a España" analiza la evolución del sector y exige elevar la actividad a política de Estado frente a los nuevos desafíos como la turismofobia

Agustín Almodóbar: "El turismo es el oro silencioso porque crea riqueza pero nunca se queja"

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Agustín Almodóbar (Benidorm, 1977) reúne una doble trayectoria como descendiente de sagas hoteleras pioneras en el nacimiento del modelo Benidorm y portavoz de Turismo por el Partido Popular en las Cortes Generales durante las últimas legislaturas. En su ensayo "Turismo: El oro silencioso que sostiene a España" (editorial Caligrama, 2026) analiza la evolución histórica, económica y social de un fenómeno que ha transformado al país en líder turístico global. La obra aborda los grandes debates de la agenda actual: desde la necesidad de una auténtica política de Estado en turismo hasta la turismofobia o los retos de captación de talento joven.

Agustín Almodóbar: 'El turismo es el oro silencioso de España
Agustín Almodóbar, fotografiado en Benidorm, su ciudad natal. Fuente: Agustín Almodóbar

Pregunta: Hay varios aspectos de su libro que me han llamado la atención. Por ejemplo, ha incluido un anexo bajo el título “Los rostros del turismo”, un diccionario de empleos vinculados directa o indirectamente con el sector turístico. Ahí menciona desde el “Guest experience manager” hasta un agente de la Guardia Civil. ¿Por qué cree que hace falta esta pedagogía?

Respuesta: Me estoy encontrando con mucha gente que, a pesar de vivir en España, tiene un profundo desconocimiento o está muy alejada de la realidad turística. Por eso he querido incluir tanto el "Diccionario de la hospitalidad" como la parte final, "Los rostros del turismo", para acercar las profesiones y el lenguaje del día a día turístico a quien no está acostumbrado. El público general piensa en el turismo e imagina directamente el hotel. Pero para que la estancia en un destino sea posible, detrás hay un entramado enorme de personas que intervienen: menciono desde el artesano hasta el agricultor o el pescador. Al final, todo es turismo. Mi objetivo ha sido plasmar que detrás de cualquier reserva o pernoctación hay una gran red, y que el turismo es una actividad que genera riqueza más allá de lo primero que nos viene a la cabeza.

Pregunta: Usted proviene de una saga de hoteleros: uno de sus bisabuelos puso en marcha el Hotel Marconi, su bisabuela materna fue una de las empresarias pioneras en Benidorm con el Hotel Les Dunes, su abuelo paterno impulsó el Hotel Selomar. Además, ha ejercido como portavoz de Turismo del PP en el Senado y en el Congreso. Como autor de un ensayo sobre turismo, ¿considera que este bagaje le otorga cierto sesgo a favor del sector?

Respuesta: Tengo cierto sesgo, evidentemente. Nací en Benidorm y conocí el turismo desde pequeño en casa, en las conversaciones y comidas familiares. He oído hablar de clientes, de la gestión del hotel, de problemas y de cómo se buscaban soluciones. Después llegaron la formación académica, la experiencia profesional y el ámbito político desde que llegué a las Cortes Generales. Lo tengo muy dentro. Pero además, tras muchísimos años defendiéndolo, en cada iniciativa que preparo o pregunta al Gobierno que planteo me doy cuenta de que estamos ante un fenómeno impresionante del que se habla poco. Lo damos por hecho, pero detrás hay un trabajo ingente.

He aprendido que detrás de cada habitación, mesa o reserva hay personas trabajando, y que la hospitalidad exige esfuerzo, profesionalidad y vocación de servicio. También he aprendido algo esencial: el turismo nunca está ganado. El turista que hoy confía en ti, si no haces las cosas bien, lo pierdes mañana porque hay otros establecimientos y destinos compitiendo en el mundo de forma permanente. Eso obliga a escuchar, invertir, renovarse y no conformarse.

De hecho, vengo de un destino que ha demostrado que, a pesar de ser maduro, no tiene por qué estar envejecido: lleva décadas renovando su planta hotelera, incorporando tecnología, mejorando espacios para vecinos y turistas, y gestionando una enorme intensidad turística. España en su conjunto es así, y debemos cuidarlo, protegerlo y estar orgullosos de lo que hemos conseguido entre todos.

Pregunta: Quedémonos en Benidorm. En el capítulo 6 rinde homenaje a las familias pioneras que cambiaron "redes por sábanas y huertos por recepciones". ¿Cree que se ha reconocido suficientemente el papel de estos pioneros en la modernización de España, no solo en el turismo, sino en la economía moderna actual?

Respuesta: Creo que no tanto. Se les va reconociendo en algunos destinos, pero habría que hablar mucho más de ellos porque iniciaron el camino para los demás. Pequeños pioneros y familias que empezaron desde abajo han conseguido crear marcas prestigiosas e internacionalmente conocidas. Hemos exportado muchísimo conocimiento al mundo entero. Hoy son muchas las generaciones que han ido manteniendo esa actividad. Soy el mayor de la cuarta generación de una familia de empresarios turísticos; en casa me enseñaron que esto hay que cuidarlo y mantenerlo, y así se lo traslado a mis hijas.

Pregunta: El capítulo 9 aborda la transferencia de competencias turísticas a las comunidades autónomas. ¿La descentralización generó una excesiva fragmentación normativa o aporta una diversidad positiva?

Respuesta: Es una de las tareas que nos planteamos en las Cortes en cada legislatura. España es un territorio diverso y cada comunidad tiene sus condicionantes, pero debemos intentar avanzar hacia la homogeneización. No puede ser que en 2026 los requisitos para otorgar las estrellas a un hotel sean diferentes en Galicia, la Comunidad Valenciana, Madrid o Baleares. Lo mismo ocurre con el debate sobre las viviendas de uso turístico: no solo hay 17 reglamentaciones, sino que cada provincia y municipio añade sus propias normas. Al competir internacionalmente en una industria altamente competitiva donde otros destinos buscan arrebatar parte del mercado, la complacencia nos puede hundir.

En España debería haber mucha más unidad, liderada por el Ministerio de Industria y Turismo, con la concienciación de que el turismo es una verdadera política de Estado donde todos rememos en el mismo sentido. Hoy vemos destinos que apuestan por tasas turísticas y otros que no quieren ni oír hablar de ellas, condicionados por el color político que gobierna. El turismo no debe tener colores políticos. El próximo Gobierno debe fijar un plan turístico de país no condicionado por los cambios de gabinete, reconociendo que es la industria que aporta riqueza, empleo e imagen exterior.

Pregunta: En el capítulo 13 señala que el liderazgo turístico español no ha sido fruto de la inercia, sino de decisiones políticas adoptadas a lo largo de casi un siglo. ¿Qué medidas urgentes consideraría necesarias para que el turismo alcance el rango de las grandes políticas normativas de Estado y cómo debería articularse?

Respuesta: Es cuestión de creérnoslo, como han hecho otros sectores. Por eso he titulado el libro "Turismo: El oro silencioso que sostiene a España".

Pregunta: ¿Por qué silencioso?

Respuesta: Define muy bien una paradoja española: somos una de las mayores potencias turísticas del mundo, pero no siempre somos conscientes de lo que el turismo significa. Lo llamo "oro" porque genera riqueza, empleo, oportunidades, inversión, conectividad y cohesión territorial. Solemos decir que representa el 13% del PIB y genera millones de empleos, pero su dimensión real va más allá de las estadísticas. Ha modernizado España, la ha abierto al mundo, ha transformado ciudades y ha creado oportunidades para generaciones enteras.

Y es "silencioso" porque buena parte de esa historia no se cuenta como merece. Detrás hay empresarios que arriesgaron, trabajadores que hicieron de la hospitalidad su profesión, familias, agencias, hoteles, transportistas, restauradores y administraciones. España no se convirtió en potencia por casualidad; es un éxito colectivo construido durante generaciones. Conocerlo nos ayuda a afrontar el futuro.

Y también es silencioso porque el sector nunca se queja: solo pide que le dejen trabajar. La pandemia nos demostró su verdadero valor: cuando el turismo se paró en seco, afectó a toda la economía. El turismo no alza la voz, pero a menudo se le ponen trabas y se toman decisiones de espaldas al sector.

Pregunta: Sin embargo, cuando el turismo no alza la voz, otros lo hacen. En el capítulo 14 aborda la turismofobia. ¿Qué está fallando?

Respuesta: Hay que explicar el fenómeno turístico muchísimo mejor. Fallamos en la pedagogía, especialmente cuando interviene la ideología. Uno de los motivos principales para escribir el libro es que, tras años defendiendo la industria turística en el Parlamento, me encuentro con que ciertas formaciones tildan al turista de enemigo, al turismo de actividad dañina y a los empresarios de explotadores. Ese relato se ha asentado en una parte de la sociedad porque contamos mal las cosas. El turismo multiplica impactos, crea empleo, impulsa la economía, pone en valor el patrimonio y es el mayor aliado del medio ambiente. Fortalece la marca país y ha sido una solución económica, diplomática y social cuando faltaban alternativas.

Hoy batimos récords de visitantes, pero no nos podemos quedar en la cifra: hay que gestionar el éxito. La turismofobia existe y no hay que negarla, pero el turismo no es el culpable de todos los problemas. Ante las dificultades de vivienda, movilidad o convivencia hacen falta políticas eficaces, planificación y diálogo con los vecinos. El mejor lugar para vivir será el mejor lugar para visitar.

Hay que buscar el equilibrio e implicar a los residentes. Señalar a quienes visitan o trabajan en el sector no resuelve nada. España sabe recibir y hay que cuidar esta actividad. El desafío no es atraer más visitantes, sino gestionar mejor su impacto. No se trata de sumar cifras, sino de administrar flujos y reforzar infraestructuras. El cambio climático también reconfigurará las temporadas.

Agustín Almodóbar: 'El turismo es el oro silencioso de España
El libro analiza la evolución del turismo en España y sus retos de futuro. Fuente: Agustín Almodóbar.

Pregunta: Si el sector privado es silencioso, ¿qué papel deberían tener las administraciones?

Respuesta: Las administraciones deben garantizar que el progreso turístico no comprometa la calidad de vida de los residentes ni la experiencia del viajero. Si un turista llega a Barcelona y es recibido por manifestantes con pistolas de agua y pintadas de "Tourist go home", lo contará al volver a su país y se planteará no regresar. Al turista y al residente hay que ponerles alfombra roja. Se necesita más seguridad, mejores vías de comunicación, ampliar aeropuertos donde sea necesario, ordenar la oferta y solucionar el problema de la vivienda. El turismo no es el problema, sino la solución a muchas de las cuestiones en debate.

Pregunta: El resumen sería que, en la regulación del turismo ¿hace falta menos prohibir y más planificar?

Respuesta: Totalmente. Hace falta planificación, pero para ello se debe considerar al turismo una verdadera política de Estado debido a su transversalidad. Cualquier decisión del Ministerio de Transportes sobre ferrocarriles y aeropuertos afecta al turismo; lo mismo ocurre con las medidas del Ministerio de Vivienda.

Otro ejemplo es el programa de turismo del Imserso, dependiente de Derechos Sociales: es un programa social con una incidencia turística enorme. O el Decreto del Registro de Viajeros del Ministerio del Interior, una norma hecha de espaldas a los profesionales que deben cumplirla, en la que no se escuchó al sector sobre sus dificultades y donde destacó el silencio clamoroso del ministro de Industria y Turismo. Al ser una actividad transversal, debe tenerse en cuenta en cada departamento ministerial.

Pregunta: Considera que actualmente no hay esa transversalidad.

Respuesta: Para nada. Nos dedicamos a contar turistas y a celebrar que viene un millón más, pero hay que gestionar esa cifra y atajar las dificultades de algunos destinos.

Otro ejemplo de la falta de liderazgo del Ministerio de Industria y Turismo es la crisis que vive Ceuta desde hace casi 60 días: el sector turístico local lo está pasando muy mal y no ha habido una sola palabra del ministro en su defensa. La imagen que se traslada al exterior afecta a Ceuta y al conjunto del destino España.

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Presentación del libro "Turismo. El oro silencioso que sostiene a España" el pasado 10 de septiembre en Benidorm. Fuente: Agustín Almodóbar.

Pregunta: ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los jóvenes que empiezan a trabajar en el sector?

Respuesta: Primero, tenemos tareas pendientes: hay que prestigiar las profesiones turísticas. Si miramos a las universidades españolas, el grado en Turismo ha ido perdiendo interés y alumnos. Hay que recuperar ese atractivo -me consta que las universidades están en ello-, pero hace falta apoyo institucional para dignificar las profesiones y aportar valor. Los trabajadores turísticos son los grandes prescriptores del sector.

A los jóvenes que se preguntan si merece la pena construir su futuro en el turismo, les diría que sí, pero tienen derecho a exigir más a esta industria. El turismo ha abierto oportunidades a generaciones enteras. Detrás de cada establecimiento hay personas e historias que merecen respeto.

El futuro no se sostiene solo con discursos sobre la importancia del sector: necesitamos mejor formación, salarios dignos, posibilidades de proyección y acceso a la vivienda, que hoy es el principal obstáculo para que muchos profesionales se desplacen a donde se les necesita.

Debemos lograr que los jóvenes elijan el turismo por vocación y encuentren en él un proyecto de vida. Hacen falta jóvenes para innovar, emprender y aportar su concienciación ambiental o la escucha a los vecinos. La hospitalidad empieza por el respeto a quienes trabajan en ella.

Aunque la inteligencia artificial y la tecnología avancen, la forma de recibir al mundo y el trato humano con una cara amiga no se van a sustituir. Hoy se requieren idiomas, conocimientos, capacidad de adaptación y nuevas ideas. Los jóvenes deben prepararse y exigir ese cambio, mientras que desde la política debemos aplicar medidas para que el turismo sea considerado una oportunidad de futuro y algo más que un empleo temporal de verano. Debemos darles la capacidad de encontrar una profesión en la que crecer, echar raíces y sentirse orgullosos. La responsabilidad principal es de quienes tomamos decisiones hoy para hacer real esa posibilidad.

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