El mes de septiembre ha concentrado tres disrupciones de control aéreo de gran alcance a ambos lados del Atlántico. Reino Unido sufrió dos fallos de National Air Traffic System (NATS), el 8 y el 21 de septiembre, mientras ese último día la Federal Aviation Administraion Federal (FAA) de EEUU tuvo que restringir el tráfico en el noreste de Estados Unidos. Los episodios fueron independientes, pero compartieron un resultado: vuelos cancelados, retrasos aéreos, desvíos y efectos en cascada sobre conexiones internacionales y europeas.
El episodio más grave comenzó el 8 de septiembre en Reino Unido. Un fallo en el sistema de procesamiento de datos de NATS obligó a reducir temporalmente la capacidad del espacio aéreo británico y terminó provocando más de 2.000 cancelaciones durante la recuperación, según el balance recogido en los días siguientes por la administración y aerolíneas. Las alteraciones alcanzaron Irlanda y otras redes europeas; Iberia activó flexibilidad para pasajeros con vuelos afectados hacia Heathrow, Gatwick y London City.
La primera disrupción británica provocó más de 2.000 vuelos cancelados y extendió sus efectos durante varios días por la red europea
El informe preliminar publicado por NATS el 18 de septiembre atribuyó el incidente a un defecto de software en una pequeña parte del sistema nacional de espacio aéreo. Una petición manual de código para identificar una aeronave quedó interrumpida por otra operación prioritaria y, al reanudarse, generó información corrupta. El error se produjo en milisegundos, pero obligó a imponer restricciones durante unas seis horas para reiniciar el sistema y recargar los datos de vuelo.
La duración del fallo explica solo una parte del daño. John Strickland, analista de aviación, señaló durante la crisis que “unas pocas horas pueden parecer limitadas, pero el impacto es enorme” cuando numerosos aeropuertos quedan afectados. En una red con aviones y tripulaciones encadenando rotaciones, una cancelación inicial desplaza recursos y horarios. NATS tardó más de dos días en absorber el atasco generado, aunque el sistema funcionaba con normalidad esa misma noche.
Segundo fallo de NATS en apenas dos semanas
Dos semanas después, el 21 de septiembre, NATS volvió a aplicar regulaciones al tráfico por un problema técnico en su centro de Prestwick, en Escocia. La compañía precisó que se trató de un fallo de conectividad en una parte de su red y que no guardaba relación con el incidente anterior. Los medios informaron de 227 vuelos cancelados a última hora de la tarde, con especial impacto en Edimburgo, Manchester y los aeropuertos de Belfast.
Un grupo de controladores trabajando en un centro de control de Enaire. Fuente: Enaire
Las dos averías han colocado a NATS bajo una presión renovada de aerolíneas y reguladores. Ryanair ha reclamado la salida de su consejero delegado, Martin Rolfe, mientras easyJet ha pedido medidas que refuercen la resiliencia del sistema. El Gobierno británico encargó a la Autoridad de Aviación Civil revisar el episodio del día 8; el regulador recordó, tras ambos incidentes, que las aerolíneas conservan sus obligaciones de asistencia, reembolso o transporte alternativo para los pasajeros afectados.
EE.UU.: fallan el sistema principal y su respaldo
Ese mismo 21 de septiembre, Estados Unidos sufrió otra disrupción de gran escala. Un circuito principal de comunicaciones falló en el centro de control de aproximación de Filadelfia y, al intentar pasar al respaldo, la FAA descubrió que una línea de fibra óptica había sido cortada accidentalmente durante unas obras ferroviarias. Se impusieron paradas y restricciones en Filadelfia, Newark, JFK, LaGuardia, Teterboro y Boston, con miles de vuelos afectados durante la jornada.
El dia 21, en Filadelfia, el fallo de un circuito y de su respaldo afectó al control aéreo del noreste de Estados Unidos
La dimensión internacional fue especialmente visible en Newark, uno de los grandes hubs estadounidenses para el tráfico transatlántico. CNBC informó de al menos 67 vuelos desviados cuando se extendieron las restricciones, incluidos servicios procedentes de Islandia, Grecia, España y Francia. En aquel momento, se situaron en alrededor de 9.500 los vuelos retrasados o cancelados en Estados Unidos durante el lunes. La alteración obligó a recolocar aeronaves y pasajeros y prolongó parte de sus efectos hasta el martes.
Una cronología de las disrupciones aéreas más recientes. Fuente: IA/Hosteltur
A este respecto, Seth Miller, periodista especializado en aviación de PaxEx.Aero y experto consultado por NBC10 Boston, resumió el efecto de red: “hay vuelos que deberían salir y no salen, y otros han aparecido donde no deberían”. Boston acumuló cerca de 500 retrasos y unas 80 cancelaciones el lunes, en parte por recibir aeronaves desviadas. Miller vinculó el episodio estadounidense con una infraestructura envejecida, diagnóstico que coincide con las advertencias recientes de la Government Accountability Office.
Una acumulación de disrupciones anormal
¿Son normales estos episodios? Los fallos técnicos puntuales existen en la gestión del tráfico aéreo, pero una degradación capaz de imponer restricciones amplias y desencadenar miles de cancelaciones no puede considerarse rutinaria. Tampoco es inédita. El fallo de NATS de agosto de 2023 afectó a más de 700.000 pasajeros y tuvo un coste estimado de entre 75 y 100 millones de libras; en julio de 2025, otra incidencia técnica volvió a alterar vuelos británicos.
Los episodios han vuelto a poner el foco en la resiliencia, redundancia y modernización de las infraestructuras de control aéreo
Tampoco existe una causa única detrás de lo sucedido este septiembre. NATS ha identificado un defecto de código para el incidente del día 8 y un problema de conectividad para el del 21. En Estados Unidos coincidieron el fallo del circuito principal y la indisponibilidad del respaldo por un corte. La GAO advirtió el 14 de septiembre que más del 75% de los 138 sistemas de control aéreo de la FAA eran insostenibles o potencialmente insostenibles.
Problemas de control que pueden volver
No hay base oficial para anticipar otra disrupción en las próximas semanas, pero tampoco puede descartarse el riesgo inherente a redes críticas sometidas a tráfico intenso. NATS mantiene una mitigación mientras prueba la solución definitiva; Estados Unidos acelera la sustitución de sistemas heredados. En Europa, proyectos como iTEC SkyNex, con participación de Enaire y NATS, buscan arquitecturas más interoperables, predictivas y resistentes, aunque no prometen eliminar por completo los fallos.
Para comentar, así como para ver ciertos contenidos de Hosteltur, inicia sesión o crea tu cuenta
Inicia sesiónEsta noticia no tiene comentarios.