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Pedro Cruz27/09/2007 16:09:00

Hace falta tener cara para dar consejos... una persona que ha vendido su cadena de Agencias de Viajes no debería dar lecciones sobre cómo hacer las cosas. Él lo que ha hecho ha sido vender y quitarse de enmedio.

Deberían pedirle opinión y consejo sobre el sector hotelero, pero sobre las Agencias NO: hay profesionales implicados en el Sector mucho más comprometidos.

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carlos28/09/2007 9:09:00

Pedro:
Me parece que te equivocas. El desconocimiento de la historia del turismo hace que gente como tú diga barbaridades. Nunca he trabajado con Miguel sin embargo, le tengo en muy alta estima. Personas como él, como el difunto Arturo Estrada, como Pepe Hidalgo y tantos otros han convertido en esta nación en lo que es: un referente turístico a nivel mundial..
Antes de opinar, hay que conocer y si ha vendido, enhorabuena. ¿No será que tienes envidia?

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carlos28/09/2007 9:09:00

Pedro:
Me parece que te equivocas. El desconocimiento de la historia del turismo hace que gente como tú diga barbaridades. Nunca he trabajado con Miguel sin embargo, le tengo en muy alta estima. Personas como él, como el difunto Arturo Estrada, como Pepe Hidalgo y tantos otros han convertido en esta nación en lo que es: un referente turístico a nivel mundial..
Antes de opinar, hay que conocer y si ha vendido, enhorabuena. ¿No será que tienes envidia?

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carlos28/09/2007 9:09:00

Pedro:
Me parece que te equivocas. El desconocimiento de la historia del turismo hace que gente como tú diga barbaridades. Nunca he trabajado con Miguel sin embargo, le tengo en muy alta estima. Personas como él, como el difunto Arturo Estrada, como Pepe Hidalgo y tantos otros han convertido en esta nación en lo que es: un referente turístico a nivel mundial..
Antes de opinar, hay que conocer y si ha vendido, enhorabuena. ¿No será que tienes envidia?

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Manuel Colmenero Larriba27/09/2007 13:09:00

A raiz de este sabio consejo de alguien tan reputado y admirado en el sector me ha venido a la cabeza un epilogo de un libro que a mi personalmente me ha dado que pensar...
Espero que haga lo propio a propios y extraños.
Mientras no veamos mas allà de mañana,dificilmente podremos ver con claridad nuestro futuro...
Soy de los que abogo por la unidad del sector.... las asociaciones debieran ser mas globlales, mas orientadas a aglutinar y trabajar por dar soluciones, no solo legales... sino operativas, de procesos, con el objeto de que nuestros profesionales puedan ser cada vez mas profesionales...
En fin os dejo con la lectura de unas palabras que debieran ser nuestra guia en el futuro
Pero, ¿tiene futuro la empresa?
La pregunta es capciosa, pero trataremos de responderla.
La empresa tiene futuro, un futuro asegurado, en la medida en que lo tenga el sistema económico que la dio a luz. Y este sistema es el sistema capitalista, que tiene que autorregularse si desea su continuidad. A largo plazo como decía Keynes, todos muertos. Pero casi nadie tiene especial interés; en acelerar el proceso.
De nuevo aparece aquí la teoría de los círculos circunscritos: galaxia, planeta tierra, sistema económico, empresa. El primer círculo se lo dejamos a los físicos. Poco puede aportar el management sobre esto. El segundo círculo nos afecta plenamente y viene determinado, en parte, por el tercero. El capitalismo tiene que replantearse algunas de sus bases teóricas, si quiere que la tierra sobreviva. No va a ser fácil. Y no lo va a ser porque el capitalismo no pide a los individuos nada especial. No les exige un esfuerzo, han de comportarse como lo que son : como seres egoístas.
Tiene el refrendo de sus padres fundadores, algunos de ellos de probado acento moralista. Los utilitaristas, junto a Bentham y Stuart Mili, consideraban que el «interés» era un bien. Adam Smith nos avisaba: Para conseguir nuestra cena, no apelamos a la benevolencia del carnicero, del vendedor de cerveza y del panadero, sino al esmero que ponen en sus propios intereses. No nos dirigimos a su humanidad, sino a su egoísmo; y nunca les hablamos de nuestras necesidades, sino siempre de su beneficio».
En su fase constructiva, el saldo fue positivo. Ahora está en su fase degenerativa. Hay que ponerle un supervisor. Y esto es de nuevo muy complicado.
Y lo es porque el único supervisor posible es el Estado, que se mueve entre el achicamiento deseado por unos y la hipertrofia perseguida por otros.
Lo más razonable sería que el sistema se autorregulara y que sus unidades de choque (las empresas) hicieran lo propio.
Nuestra forma de concebir la empresa va en esta dirección, (conviene ahora recordarla: La empresa es un proceso de ajuste a un entorno cambiante, que trata de maximizar el interés de las partes implicadas en su desarrollo. De todas y cada una de las partes.
La empresa de hoy debe ser capaz de responder a cuatro lógicas:
• la lógica del podría (el entorno).
• la lógica del poder (sus capacidades).
• la lógica del querer (su voluntad).
• la lógica del deber (su eticidad).
Ha de luchar por recuperar su papel como motor histórico del progreso. En su momento ayudó a liquidar el «antiguo régimen», a romper con los sistemas autárquicos, a despertar la ilusión por las mejoras tecnológicas, Ha contribuir al avance de la ciencia. Luego vino Max Weber y legitimó el sistema. Parece que lo hayan olvidado. Ahora sólo es necesario mantener la coherencia.
Y para ello proponemos una carta de intenciones, por si alguien quiere compartir esta filosofía. Una carta de intenciones que exprese, de una forma clara y directa, cuál es nuestro modelo de empresa.
• Una empresa en la que la disyuntiva entre «el palo» y «la zanahoria» se quiebre, y en la que cada uno elija el «menú» que prefiera.
• Una empresa que entienda que la «gestión del cambio» no es una moda pasajera, sino una realidad estructural.
• Una empresa que asuma que el «cambio» ya no será más lineal sino discontinuo.
• Una empresa en la que el lenguaje sea compartido y los «malentendidos» sean excepción.
• Una empresa en la que prime la economía productiva, como principal responsable de la generación de «valor».
• Una empresa en la que los «canjes de cromos» se hagan únicamente en las horas de recreo.
• Una empresa capaz de combinar el «high tech» (la alta tecnología) ron el «high touch» (el lado humano de la vida).
• Una empresa con capacidad autocrítica, donde los pavos reales tengan prohibida la entrada.
• Una empresa con voluntad de futuro.
• Una empresa orientada al mercado, en la que el marketing no sea una
función aislada.
• Una empresa cuyo mercado sea el mundo y no las naciones/Estado
más próximas, especie en vías de extinción.
• Una empresa que no haga de la «subcontratación» una panacea.
• Una empresa de yudocas, no de boxeadores.
• Una empresa en la que se elijan a las personas por sus potencialidades, no por su género, raza o condición social.
• Una empresa inquieta, abierta, con sentido crítico.
• Una empresa en la que los managers aprendan a escuchar a los demás.
• Una empresa innovadora.
• Una empresa que apueste por la cooperación y no por la competencia.
• Una empresa que esté convencida de que el Management es mas un arte que una ciencia.
Quizá esta empresa todavía no existe, quizá bordea la utopía, pero es precisamente en este territorio donde los sueños pueden fraguar y convertirse en sólidos proyectos.
El trabajo, y el trabajo dominante (que es el que en mayor medida se realiza en las organizaciones), es una parte muy importante de la vida de la gente. Afecta a su patrón de conducta, a sus valores, a sus ilusiones. No se trata de tener a la gente ocupada, se trata de que la gente disfrute con lo que hace.
Esta es también nuestra responsabilidad y nuestro compromiso. Sé que hay otras opciones, como la del «idiota especializado» de Ortega (ya citada), la del «hombre unidimensional» de Marcuse, la del «bárbaro en la verja», tipificada por Ross Johnson, o la de John Gutfreund, descrita por Michael Lewis en «El póquer del mentiroso». No son las mías. Yo sigo creyendo que siempre hay un modo mejor de hacer las cosas.

ALFONSO DURAN PICH - LA EMPRESA : UN STRIPTEASE Una aproximación heterodoxa al Magement – Ed. Gestión 2000
www.alfdurancorner.com

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