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Juan Sobejano11/09/2009 11:09:00

Muchas gracias por tu reflexión, Hotel-Innovador. Esto demuestra que lo mejor de los artículos que uno modestamente pueda escribir no es el mismo artículo, sino la aportación de los lectores, ya sea esta pública o privada, a la reflexión.
Sabes que seguimos lineas de pensamiento muy parecidas, por eso no puedo sino estar de acuerdo contigo en la reflexión.
Me gustaría añadir la importancia de una linea de pensamiento como la de Vijay Govindarajan y su teoría de la innovación estratégica. Él parte de la necesidad de asumir el pasado para seleccionar aquellos items, estrategias y formas de gestión que pueden ayudar a crear un futuro más competitivo introduciendo una innovación profunda pero sustentándose en ese pasado selectivo. Pero a esto no olvida el presente, que ha de ser gestionado de forma competitiva y analizando las fuerzas que pueden afectar al futuro.
Es una forma integral de entender la innovación siempre asumiendo que ésta se desarrolla en un entorno determinado y no en espacios abstractos.

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www.hotel-innovador.com11/09/2009 9:09:00

Apreciado Juan,

Añadiendo a esta reflexión has abierto, voy a exponer un caso de otra industria y muy significativo: el centro de Xerox corporación en Palo Alto. Era un lugar de gran creatividad y talento. Una "máquina" de inventar. Pero gran parte de sus invenciones se quedaban en las patentes. Por cierto, una de ellas fue vista por Steve Jobs, allá por los 70, quién vio un nuevo sistema operativo de gráficos (GUI) que allí yacía pero sin utilidad. Sin embargo el vio la comercialización y lo aplicó a su primer ordenador: el "Appel Lisa"...Y Steve Jobs no trabajaba en Xerox...Esto demuestra que muchos inventos, como señalas, pueden quedarse en meras patentes si no son comercialmente viables.

Cierto es: la ganancia también es subjetiva.

Y podríamos hacer una gran apuesta hoy. Un estudio empírico. Tomaríamos dos casos. El primer caso: un hotel u otra empresa turística dentro de una estructura centralizada. Aquella que diría a las personas cómo tienen que trabajar, que basaría sobre el principio de control y desconfianza. Sus dirigentes administrarían o gestionarían personas, pero no liderarían. Los empleados sólo estarían para acatar: cumplir las normas y no salirse del sistema. El segundo caso: otro hotel que pudiera pertenecer a una compañía hotelera pero que ésta tuviera como objetivo innovar. Sabiendo que están en servicios, y siendo conscientes de encontrarse en este momento de consumo donde las experiencias cuentan, la innovación se enfocaría a través de todas sus personas, todos sus trabajadores! Y buscaría personas que fuera adecuadas, que estarían lideradas de forma adecuada y con firmes valores compartidos. El sistema estaría para facilitar las cosas pero nunca para imponerse a las personas: clientes y empleados. Tendrían una visión común: el cliente, aprender e innovar (=ganancia subjetiva) y se regirían por los principios de la potenciación en lugar de, algo de delegación y obsesión por el control.

Resultado: El primer caso es una organización turística u hotel que no aprende, que funciona bien cuando el entorno es estable (de estas hay muchas en nuestro sector). Por el contrario, otra que crea y genera talento, puede llegar a innovar, pero sobre todo, se adaptar mejor a un entorno de extra competencia e incertidumbre. Estas es nuestra mejor organización ¿Verdad Juan?

Gracias por sacar esta línea de debate.

Abrazo!

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