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José Miguel Bordera18/12/2009 19:12:00

Así es, amigo Jesús, "después de la tempestad viene la calma". Pero a veces es tal el daño causado que se tarda años y años en volver a la normalidad. Este país -hay que admitirlo- lo están dejando hecho un erial, y ni "brotes verdes", ni "luz al final del túnel", ni nada de nada. Esta crisis no se parece a ninguna de las que tú y yo ya hemos vivido ("ventajas" de la edad). Esto es mucho más serio. Y con la casta política que tenemos (gobierno y oposición), bien podríamos decir aquello del Tenorio "cuán largo me lo fiáis"...
Lo único que me consuela (lógicamente es un decir), a tenor del texto de Luís Ibarretxe, es ver que al otro lado del charco están cometiendo casi los mismos errores que cometimos nosotros aquí. Definitivamente no escarmientan, ni los políticos, ni algunos empresarios, no importa en qué lado del charco estén...
Un abrazo.

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Jesús Felipe Gallego18/12/2009 18:12:00

Hola José Miguel:
Como bien sabes después de la "tempestad viene la calma".
Aquí han llegado tormentas de fuera más la que nos han generado aquellos que jamás han pasado por una empresa o se han ganado un salario en un puesto de trabajo donde los resultados son los que mandan.
Pero , no importa. Vendrán tiempos mejores y saldremos del bache como otras veces.

Un abrazo y Felices Fietsas para todos

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Luis Ibarretxe18/12/2009 15:12:00

Muy bueno el artículo del Sr. Juan Luís García Carmona, aprovecho para compartir con todos un criterio del lado de " acá" del Atlántico.

El sector Turismo no es ajeno al intercambio desigual que se establece por parte de los países desarrollados (por medio de corporaciones de acción internacional) sobre los subdesarrollados con oferta turística, para el caso me referiré al área del Caribe continental e insular.

En los últimos 10 años los excedentes de capital obtenidos por las grandes corporaciones internacionales han sido invertidos en parte en el Caribe, cuya operación turística en lo fundamental está bajo el dominio de líneas aéreas, cadenas hoteleras y turoperadores europeos, estadounidenses, y otros, que con el apoyo de los gobiernos locales en cuanto a facilidades de infraestructura, fuerza de trabajo, exenciones impositivas y arancelarias, etc, han creado un incremento de la oferta hotelera que supera con creces la demanda efectiva de los mercados emisores.

La crisis actual incrementará tal brecha, en tanto que la recuperación del PIB no significa de inmediato la reducción del desempleo, ni la creación de nuevos puestos de trabajo, espacio que tomará entre 3-5 años en función del país de que se trate.

La demanda para los países receptores de turismo del Caribe seguirá contrayéndose en tanto que la fragilidad de sus economías sufrirá mas con la escasez de créditos, el incremento de los precios de los productos y servicios que importan y los propios planes de Turismo nacional que incentivan los grandes países emisores.

Ante este panorama, la relación calidad-precio será decisiva, lo que traerá como consecuencia que los países caribeños reciban menos ingresos en términos relativos y se acentúe el intercambio desigual. La parte del león seguirá siendo de las líneas aéreas, cadenas hoteles y turoperadores de los países emisores, que exigirán como parte de los planes de ajuste a las condiciones de crisis la reducción de todos los costes de operación e inversión en los países caribeños. Añádase a lo anterior el chantaje que ejercen los turoperadores internacionales con sus vuelos charteres, o aceptas las condiciones que imponen o mueven los aviones a otro país del área.

Bajo el modelo actual de desarrollo no hay solución para los caribeños de salir del subdesarrollo en que han sido sumidos por las potencias coloniales y capitalistas modernas.

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José Miguel Bordera18/12/2009 14:12:00

Muy interesante e ilustrativo este artículo de Juan Luís García Carmona, que sin duda da en el clavo de la realidad económica que nos espera para los próximos años. La lástima es que si se cumplen las previsiones de los Mayas, las profecías de Nostradamus y hasta de los Monjes Budistas Tibetanos, todos empeñados en aguarnos la fiesta, de nada nos va a servir el resurgir que se prevé para ese año, el 2012. Menos mal que antes del fatídico día del fin del mundo (21 diciembre 2012) habrá habido elecciones generales en este país, y eso ya de por sí -aunque la dicha vaya a ser efímera- habrá supuesto una inmensa satisfacción para la mayor parte de los ciudadanos que están sufriendo la dramática situación actual.
Por lo demás, totalmente de acuerdo con lo que tan acertadamente apunta el amigo Jesús Felipe Gallego, que de esto, y de otras muchas cosas, sabe la tira (como decimos en Málaga), aunque a veces tenga que predicar en el desierto.
¡Feliz Navidad a todos!

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Jesús Felipe Gallego18/12/2009 10:12:00

Me parece un planteamiento correcto y posible. Acertar sobre lo que va a suceder en los dos próximos es pura futurología pues tal y como están las cosas en el mundo los vaivenes económicos, sociales, conflictos entre países, etc., nadie los puede predeterminar.
Lo positivo del escenario actual es la oportunidad para hacer frente a los retos de las dos próximas décadas. Competencia con los nuevos destinos, adaptación a las nuevas tecnologías, innovación en los productos y servicios, fusiones con cadenas internacionales y, sobre todo, formación de los recursos humanos que es un tema permanente y difícil de resolver pues siempre sale cada vez que se plantea una reunión, seminario, una gran convocatoria o se publica un "libro blanco".
Repito, una opinión muy válida de Juan Luis García Carmona
Felices Fiestas

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