22 diciembre, 2025 (08:32:36) Por German Porras Olalla, en Economía
Error forzado
En la comparecencia para hacer balance del año político 2025, el Presidente del Gobierno español anunció unas pocas medidas, alguna de las cuales eran reiterativas, como las relativas a paliar el muy difícil de acceso a la vivienda, y otra que era una auténtica novedad. Consistió en comunicar que el Gobierno español propiciará que el País Vasco y Cataluña alcancen el estatus de Miembros Asociados de la ONU Turismo, que es como ahora se denomina la antigua Organización Mundial del Turismo (OMT).
Con todo el respeto, inherente en un antiguo funcionario, debido a la alta Magistratura que ha anunciado la medida, pero a la vez con plena claridad y determinación, hay que calificar esta decisión como un grave error, un error forzado. Analicemos primero el adjetivo calificativo y luego el sustantivo.
Podría caber la duda de si el error ha sido o no forzado, a tenor de unas declaraciones de un representante del Gobierno Vasco, que parecía manifestar sorpresa por el anuncio, lo que reflejaría que no era una medida solicitada por dicho Gobierno o que, al menos, no estaba entre las reclamaciones prioritarias que reiteradamente formula al Gobierno de la Nación. Posiblemente, el impulso del anuncio de la adopción de la medida haya que buscarlo en Cataluña. Sin duda, esta presencia como Miembro Asociado de la ONU Turismo, al igual que de la UNESCO, se concibe como un paso más para intentar alcanzar un reconocimiento internacional. La culminación del proceso estaría en esa nueva estructura confederal de España que, por algunos, tanto se anhela.
Y con ello pasamos a analizar el sustantivo: el error. En primer término, y enlazando con el párrafo anterior, hay países configurados como confederación, como es Suiza, a los que no se les ocurre que los territorios que los integran, en este caso los cantones, aparezcan como Miembros Asociados. La nación suiza ya forma parte de la ONU Turismo como Miembro Efectivo y los cantones ya están, por tanto, integrados en la Organización.
Otro argumento que conviene considerar es que la ONU Turismo es una Organización Intergubernamental, es decir, que sus miembros son Estados, y, por tanto, la condición de Miembro Asociado ha estado siempre muy restringida tal como determinan los Estatutos de la Organización, que en su artículo 6.1. establece que “La calidad de Miembro Asociado de la Organización será accesible a todos los territorios o grupos de territorios no responsables de la dirección de sus relaciones exteriores” o sea que se trata de territorios que no son titulares de las relaciones internacionales.
Los miembros asociados actuales son seis: Aruba, Hong-Kong, Macao, Puerto Rico, Madeira y Flandes. Aruba, descubierta por los españoles, fue convertida en colonia holandesa en 1636, y en 1986 se configuró como miembro autónomo del Reino de los Países Bajos. Hong Kong y Macao alcanzaron su condición de Miembros Asociados en la etapa que fueron colonias inglesa y portuguesa respectivamente, y en función del proceso de descolonización. Puerto Rico es Miembro Asociado por su especial estatus en relación con Estados Unidos (País libre asociado). Madeira, región ultraperiférica de la Unión Europea, es, políticamente, una región autónoma de Portugal. Finalmente, Flandes, que es sin duda el ejemplo añorado por Cataluña. En realidad se trata de la región belga de Flandes y su inclusión como Miembro Asociado de un “no país”, una “no nación”, y que sobrevive como estado debido en buena parte a ser la capital de la Unión Europea. Aun así, padece todas las disfunciones de su condición, tal como se manifiesta, entre otras deficiencias, en los interminables meses que tarda en configurar sus gobiernos.
Los Miembros Asociados tienen la obligación de contribuir al presupuesto de la ONU Turismo. La experiencia vivida a raíz de la descentralización establecida en nuestra Constitución muestra el indudable riesgo del mimetismo y que diferentes Comunidades Autónomas siguieran el ejemplo de Cataluña y el País Vasco, lo que llevaría al contrasentido de que España pagaría dos veces por el mismo servicio recibido.
Aun más, aunque el protagonismo corresponde al Miembro Efectivo, es decir España, se corre el riesgo de las posibles posiciones encontradas de un “territorio” Miembro Asociado respecto a la posición de España en un tema concreto debilitara la capacidad del Miembro Efectivo España. Por ello puede concluirse que no se logra ventaja alguna para el turismo y que esta decisión sólo conlleva inconvenientes.
Qué distante esta situación, no sólo en el tiempo, sino también en los principios, de aquella otra en la que hubo que batallar con un Secretario General de la OMT, por otra parte encomiable en otras tareas, empeñado en propiciar la entrada de Miembros Asociados. Entonces la preocupación de España era Gibraltar y se ganó la contienda en la Asamblea General de la OMT en Pekín. La Secretaría General de Turismo solicitó el apoyo y la presencia del Ministerio de Asuntos Exteriores porque el tema debatido no sólo era turístico, sino sobre todo de política internacional. Entonces se demostró que muchos países estaban en contra de la iniciativa del Secretario General de la OMT y el resto no estaba interesado. Parece que esta posición en el seno de la OMT se ha mantenido, ya que desde entonces no ha variado el número de Miembros Asociados. Ahora, con el anuncio del Gobierno español, no ha habido siquiera una escaramuza, ni contendiente, porque la ONU Turismo no parece tener especial interés en aumentar el número de los Miembros Asociados. Incluso la iniciativa del Gobierno español puede suscitarle algún inconveniente. Ampliando la perspectiva, en la presente situación geopolítica, Europa está padeciendo amargamente en estos momentos haber perdido el impulso hacia una mayor integración política. Ignorando esta realidad hay algunos que apuestan por la desintegración, buscando no ya la Europa de las naciones, sino la Europa de las regiones.
Por último, en el seno de la Mesa del Turismo de España al plantearse este tema, se hizo hincapié en que aunque se puede considerar como un asunto puramente político, es muy posible que afecte a la actividad turística, al contribuir a debilitar la unidad de mercado y, muy especialmente, a la imagen global de España como destino turístico. Y precisamente en un momento en que se ha logrado, y por ello hay que felicitar a las autoridades turísticas españolas, que la sede del WORLD TRAVEL AND TURISM COUNCIL (WTTC) se haya trasladado de Londres a Madrid, con lo que España alberga a las dos grandes organizaciones turísticas mundiales.
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