17 febrero, 2026 (11:42:14) Por Heidi Inostroza Rojas, en Economía
Día Mundial de la Resiliencia del Turismo 2026
Resiliencia Turística: El Modelo Pattawee como hoja de ruta para el desarrollo local sostenible
Cómo la soberanía productiva y la gobernanza comunitaria en Tailandia ofrecen lecciones estratégicas para los destinos turísticos
Hoy, 17 de febrero, conmemoramos el Día Mundial de la Resiliencia del Turismo. Esta efeméride, establecida por la ONU, nos exige una reflexión profunda: en un entorno de incertidumbre climática y volatilidad económica, la sostenibilidad ya no es el objetivo final, sino el punto de partida. La meta real es la resiliencia.
¿Qué entendemos hoy por Resiliencia en el Turismo?
La resiliencia turística no es simplemente la capacidad de "resistir un impacto" o retornar mecánicamente al estado previo tras una crisis (como incendios forestales, inundaciones o pandemias). Se define como la capacidad sistémica de un destino para anticiparse, prepararse, responder y, sobre todo, evolucionar a partir de las perturbaciones. No es un estado estático de recuperación, sino un proceso dinámico de adaptación transformadora.
Implica convertir la vulnerabilidad territorial en una ventaja competitiva mediante una gobernanza robusta y la innovación constante, permitiendo que el sistema turístico no solo sobreviva a la crisis, sino que emerja de ella más fortalecido y alineado con su identidad local.
En mi trayectoria conectando la gestión pública, la academia y el sector privado, he constatado que esta capacidad es la que diferencia a los destinos que logran una competitividad de largo plazo de aquellos que se mantienen en la fragilidad. Mientras en Chile avanzamos en el fortalecimiento de nuestras estructuras de fomento, el "Pattawee Model" en la provincia de Chanthaburi, Tailandia, surge como un referente de éxito disruptivo en esta materia.
El "Pattawee Model": Lecciones de resiliencia desde el Sur Global
A diferencia de los destinos que colapsaron por su dependencia del turismo masivo, esta comunidad ha consolidado su estabilidad mediante cuatro factores críticos de éxito:
1. Soberanía Productiva como Escudo Económico
El modelo rompe con la dependencia tradicional del turismo al establecer la premisa de ser "agricultores primero y anfitriones después". Su núcleo estratégico no es la contemplación del paisaje, sino la producción agroecológica de alto valor (principalmente frutas orgánicas bajo estándares internacionales). Esta estructura garantiza que el territorio mantenga su viabilidad económica y seguridad alimentaria incluso ante una parálisis total del flujo de visitantes, como ocurrió durante la reciente pandemia. Al no ser el turismo el sustento único, sino una vitrina comercial complementaria, el destino elimina el riesgo del "monocultivo turístico" y protege su tejido social de las fluctuaciones de la demanda externa.
2. Micro-Gobernanza y Autogestión Financiera
A diferencia de los modelos que dependen de subsidios estatales o inversión extranjera, Pattawee opera bajo una lógica de "empresa corporativa comunitaria". El pilar de su autonomía es un fondo común de inversión alimentado íntegramente por la reinversión de las utilidades generadas tanto por el agro como por el turismo. Esta arquitectura financiera les otorga un alto poder de negociación y libertad estratégica frente al Estado, permitiéndoles financiar su propia tecnología agrícola y capacitaciones sin responder a agendas políticas externas. Es una articulación público-privada a escala humana donde el control del activo principal —la tierra— permanece siempre en manos de la comunidad local.
3. "Living University" y Resiliencia Demográfica
El destino trasciende la oferta de ocio para convertirse en una "Universidad Viva" o centro de transferencia de conocimientos. El visitante no es un sujeto pasivo; es un estudiante que paga por un proceso de aprendizaje técnico en técnicas sostenibles. Este enfoque ha generado una resiliencia demográfica sin precedentes: al vincular la tradición agrícola con la innovación tecnológica y el e-commerce, los jóvenes ya no ven la necesidad de migrar a las grandes capitales. Encuentran en su propia aldea una oportunidad real de liderazgo, gestionando plataformas digitales y procesos de optimización que conectan el saber ancestral con el mercado global.
4. Resiliencia Financiera y Desintermediación
La rentabilidad del modelo se basa en una estrategia agresiva de desintermediación y educación del consumidor. Al eliminar los eslabones innecesarios en la cadena de comercialización, el productor local percibe hasta un 300% más de utilidad que en los mercados tradicionales. Esta robustez en el flujo de caja es lo que realmente permite la resiliencia: la comunidad cuenta con reservas financieras suficientes para absorber fluctuaciones en los precios internacionales de los insumos o caídas en el gasto turístico sin comprometer su calidad de vida ni su operación operativa. El valor capturado se queda en el territorio, reiniciando el ciclo de inversión local.
El Modelo Pattawee nos enseña que un territorio resiliente es aquel que protege su identidad y sus activos productivos como su mayor activo estratégico. La transición que debemos liderar en nuestros destinos consiste en fortalecer la base productiva local para que el turismo sea el motor que la potencie, y no el único cable que la sostenga.
Ante la incertidumbre global, ¿estamos diseñando destinos para que sobrevivan al mercado o para que prosperen junto a sus comunidades y sistemas productivos locales?
Por: Heidi Inostroza Rojas.
Máster en Desarrollo Local y Cooperación Internacional.
Diplomada en Herramientas Digitales para el Turismo e Ingeniero Comercial.
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