19 febrero, 2026 (06:32:28) Por German Porras Olalla, en Economía
Hoteles e intervención gubernamental de los precios
El Gobierno de España, mediante el Real Decreto Ley 4/2026, de 11 de febrero, que faculta al poder Ejecutivo a intervenir los precios en situaciones de emergencia para evitar incrementos injustificados y garantizar el acceso a bienes y servicios esenciales, decidió establecer una limitación temporal de una semana, de los precios de los hoteles en catorce localidades de Andalucía y Extremadura en las que se han producido desalojos como consecuencia de las sucesivas borrascas que han afectado a nuestro país.
La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) ha expresado su preocupación por esta decisión gubernamental. Es cierto que la medida sólo tiene un alcance limitado temporal y espacial, y el objetivo es en principio loable, pero, una vez más refleja una consideración injusta por parte del Gobierno de la actividad turística, en este caso de la hotelera. La única parte positiva que se podría deducir es que el Gobierno reconoce a la actividad empresarial del alojamiento como un servicio esencial. Por otro lado, hubiera sido conveniente que la CEHAT hubiera incluido en su comunicado los datos sobre la no variación de los precios hoteleros en las zonas y en el período indicados, como parece deducirse de los términos de la nota publicada.
Acabamos de apuntar que la decisión gubernamental, que en principio tiene un fin positivo, traduce una equivocada apreciación del sector turístico español. Tal como señala el comunicado de la CEHAT el sector turístico, y desde luego el hotelero, ha dado múltiples muestras de solidaridad en las situaciones de crisis sociales. Puedo dar fe de ello. Durante mi etapa al frente de la Secretaría General de Turismo hubo que hacer frente a una de las mayores tragedias que ha vivido la sociedad española: los atentados del 11 M. Ocurrieron días antes de la celebración de la feria turística internacional más importante del mundo: la ITB de Berlín. La presencia de España en la feria exigió un esfuerzo de comunicación que tratara de paliar los graves efectos potenciales que razonablemente se temía que los atentados iban a tener en la corriente turística hacia España.
Uno de los principales argumentos esgrimidos en la multitudinaria conferencia de prensa celebrada en la ITB, que congregó la atención de los medios de comunicación por la gravedad de los hechos y por la importancia fundamental del destino turístico España para los mercados emisores, fue el del comportamiento ejemplar de los diversos sectores turísticos españoles que supieron, una vez más, mostrar una eficaz solidaridad con todos los afectados por los atentados. Ante la expectación creada, la delegación española, apoyada por el Embajador en Berlín y respaldada por el Secretario General de la, entonces, Organización Mundial del Turismo (OMT) y por los máximos directivos de las organizaciones europea y alemana de operadores turísticos, informó, además de las medidas tomadas para hacer el seguimiento sistemático y diario de la situación de la demanda en los mercados emisores a través de la red de Oficinas Españolas de Turismo en contacto permanente con lo operadores turísticos de cada mercado mediante y, en su caso, reforzar la labor de promoción (que, en definitiva, no hizo falta por la favorable respuesta de los mercados), en cual había sido la respuesta del sector turístico español a la situación creada por los atentados, haciendo hincapié en su comportamiento altruista y solidario.
Algunos ejemplos de este comportamiento solidario: la línea aérea Iberia se ofreció a proporcionar pasaje gratuito a los familiares de las víctimas, muchas de ellas inmigrantes iberoamericanos; los taxistas de Madrid trasladaron gratuitamente a los familiares a la morgue instalada en la sede de IFEMA y los hoteleros, siguiendo la iniciativa de una cadena, ofrecieron alojamiento gratuito a las familias de los afectados. Esta reacción del sector turístico no fue, en definitiva sino un reflejó fiel del espíritu de solidaridad del conjunto de la sociedad española, manifestado en las interminables colas para donar sangre y en la multitudinaria manifestación en las calles de Madrid presidida por un silencio impresionante y estremecedor.
Esta información proporcionada en la rueda de prensa en la ITB sin duda contribuyó a transmitir una imagen de España, y del sector turístico español, capaz de dar una respuesta tranquila, eficaz y solidaria a una de las crisis que tanto afectó a la sociedad española y que pudo ser un golpe muy negativo para el turismo español.
Ignorar esta respuesta solidaria del sector turístico ante una de las mayores tragedias vividas por España, respuesta que se ha repetido en otras circunstancias similares aunque no tan dramáticas, como pone de relieve la nota de la CEHAT, que destaca la responsabilidad social del sector y apela a la lealtad institucional, refleja un profundo desconocimiento por parte del Gobierno de la realidad turística española y su contribución no sólo a la economía nacional, sino, lo que es más trascendental, a la vertebración de la sociedad española.
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