31 marzo, 2026 (06:18:49) Por LAURENCE COSTA, en Hoteles y Alojamientos
La paradoja del silencio: el vacío que nace del cuidado
¿Por qué el verdadero lujo requiere plenitud?
«Contempl'acción»: el círculo virtuoso de la vitalidad
Tras un viaje a España, reflexiono sobre una tendencia: el lujo silencioso. En su informe «Turismo Premium 2025», Hosteltur anuncia un aumento del 614 % en las búsquedas en Google del término «lujo silencioso».Mi reciente experiencia en Mallorca me ha llevado a una conclusión vital: el silencio no es la ausencia de ruido, así como el lujo del vacío no es la ausencia de servicio.
En ciertos establecimientos de calidad, la digitalización parece haber sustituido a la hospitalidad. Llegar a las 20:00h y recibir un vídeo en lugar de una sonrisa, o tener que cargar con tu propia leña para la chimenea, no es "minimalismo", es una interrupción del flujo emocional. El vacío, para ser un lujo, no debe ser una carencia, sino una plenitud previa.
Por mi experiencia en el sector de la hostelería, esta vacío solo es habitable cuando el huésped se siente profundamente acogido. Como bien decía el escritor viajero Sylvain Tesson: "La libertad es la posesión del tiempo sobre el espacio". Para poseer ese tiempo, el espíritu debe estar libre de logística.
¿No es la verdadera hospitalidad el arte de crear las condiciones para que el huésped pueda, por fin, soltar amarras? Un recibimiento cálido, una atención genuina y una armonía estética no son servicios extra; son el umbral necesario para el mindfulness, descanso y relax. Solo cuando la mente sabe que "todo está cuidado", puede aceptar vivir el instante.
Frente al turismo de masas, que consume paisajes como si fueran productos, me parece fundamental proponer un viaje de "alto impacto" humano. En este desierto volcánico de Francia, donde la densidad es de apenas 5 habitantes por km², ofrecemos un lujo volcánico. Aquí quasi no hay "nada que ver", pero hay todo por vivir. Es lo que llamamos «contempl'acción»: un modo slow de estar presente, una disponibilidad absoluta a la vida. No es una actitud pasiva sino el acto consciente de rendirse al momento. El viaje aquí justifica su huella de carbono porque transforma al viajero, devolviéndole una energía renovada.
El lujo hoy me aparece la reconexión. A través de nuestro Spa y la pureza del entorno, invitamos a una presencia plena. El círculo es virtuoso: un acogimiento suave invita al abandono; el abandono permite la presencia; y la presencia genera vitalidad. Como escribía Alexandra David-Néel: "El viajero es aquel que se toma el tiempo de la demora". En un mundo que grita, el mayor atrevimiento es el silencio. Pero un silencio habitado, bienvenido y profundamente humano. Eso es, para nosotros, el verdadero ecoturismo de lujo: devolver al ser humano su capacidad de simplemente, ser.
¿Qué os parece a vosotros, público español, este enfoque de la «contempl'acción»?
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