11 abril, 2026 (10:09:46) Por Germán Porras Olalla, en Economía
Geoestrategia y queroseno
El pasado viernes, 10 de abril, HOTUSA, capitaneada por Amancio López, ha celebrado la quincuagésima sesión de su serie “La industria de la felicidad”. El tema de la misma no podía ser más oportuno: el transporte aéreo. Se han abordado temas que preocupan desde hace tiempo a las compañías aéreas, representadas en la sesión por el Presidente de ALA, Javier Gándara y el Presidente de VOLOTEA, Carlos Muñoz, tales como la sostenibilidad, el SAF y su evolución hacia el SAF sintético y la tarifas aeroportuarias, pero el interés acuciante estaba determinado por el conflicto en el Medio Oriente y su consecuencia geoestratégica del bloqueo del estrecho de Ormuz y la paralización del tráfico de petroleros que proporcionan el crudo que, refinado en forma de queroseno, mueve la aviación mundial.
Es difícil entender como la primera potencia mundial, Estados Unidos, se ha dejado arrastrar a una contienda que es muy improbable que pueda traducirse en una victoria. Es elemental conocer los principios básicos de la geoestrategia. Basta leer unos libros de divulgación en esta materia. Se pueden citar dos, del mismo autor, Tim Marshall que han llegado a ser bestsellers: “The Power of Geography” y “Prisoners of Geography”. El primero de ellos dedica un capítulo a Irán. En el él se subraya que Irán es una auténtica fortaleza, debido a dos elementos geográficos: las cadenas montañosas que configuran las fronteras y que son prácticamente impenetrables desde el punto de vista logístico, y los inmensos desiertos de sal que forman el interior del país: Dasht-e Kavir o Gran Desierto Salado, mayor que Bélgica y Holanda juntas, y plagado de traicioneras arenas movedizas y Dasht-e Lut, que se puede traducir como la Llanura de la Desolación. Debido a ello Irán, Persia, es un país que no ha conocido invasiones desde los tiempos de Alejando el Magno.
Pero dejando la geoestrategia vayamos a la preocupación actual por el queroseno, tan vital para el transporte y ende para el turismo según el manido, pero no menos cierto por ello, axioma de que sin transporte no hay turismo. La preocupación tiene un doble motivo: el precio y el abastecimiento. Veamos como ambos pueden afectar, está afectando ya, al tráfico aéreo.
El combustible de aviación supone, aproximadamente, el 30% de los costes operativos de las líneas aéreas, y ese coste se ha incrementado desde la crisis en un 60%, en mayor grado que el precio de otros derivados del crudo. Aquí juega un papel fundamental la cobertura contra la variación del precio del queroseno que cada compañía aérea tenga, y que puede variar sustancialmente. Ello ha llevado a que ciertas líneas aéreas, las más expuestas al precio del combustible y las más débiles financieramente, hayan empezado a restringir vuelos, especialmente los de corta y media distancias. Por ello, al hacer previsiones de su implicación para los viajes, la preocupación se centra, en Europa, no tanto en la temporada de verano sino en el otoño e invierno que es cuando la cobertura del precio se irá agotando y que la negociación de sucesivas coberturas será mucho más costosa. Dentro del panorama mundial, Europa se encuentra en una mejor posición relativa. Contra lo que suele ser habitual en materia de competitividad, la aviación europea es de las más competitivas del mundo. Se encuentra en una situación más favorable que las compañías aéreas asiáticas y que las americanas, lo que supone una ventaja relevante al afrontar situaciones difíciles como las actuales. Hoy se publica que, al parecer, China está contemplando la posibilidad de conceder ayudas públicas a sus compañías aéreas, que también son públicas, y que no disponen de coberturas, para hacer frente al aumento del precio del combustible.
Potencialmente mucho más preocupante que el precio del combustible es el de su disponibilidad, es decir el abastecimiento. Frente a lo que está ocurriendo en Asia, que padece una crisis de abastecimiento de crudo, y por tanto de queroseno y otros derivados como hemos visto en las largas colas de motoristas ante las gasolineras, y las primeras advertencias en América, Europa, hasta ahora, solo ha padecido puntuales desabastecimientos en aeropuertos concretos como Venecia y Brindisi. La situación en Europa no es homogénea y depende, en muy gran medida de la capacidad de refino para obtener, específicamente, queroseno. Así, el Reino Unido importa el 90% de su consumo de combustible de aviación. La situación en España es, en este punto, considerablemente mejor ya que las refinerías españoles producen el 80% del queroseno necesario. Las autoridades turísticas, AENA y EXOLUM, que controla el abastecimiento de queroseno, han afirmado que no se contempla un problema de desabastecimiento en España. Pero el transporte aéreo, y consiguientemente el turismo, implica que el abastecimiento esté asegurado tanto en el destino como en el país de origen y, por tanto, la escasez de combustible en los mercados emisores afectaría a los destinos. De todos modos, las compañías aéreas ya han empezado, en su operativa, a tomar medidas para ahorrar combustible. Otro factor, no mencionado en la sesión, pero que me transmitió un destacando miembro del turismo balear que asistía a la reunión, es que a la escasez de combustible se une la mayor demanda de la aviación militar, que tiene prioridad.
De esta somera descripción de la presente situación puede deducirse, tal como recalcaron los participantes en la sesión de HOTUSA, que el rasgo definitorio actual es el de la incertidumbre. Al lado de la percepción de España como destino seguro, que está empezando a implicar el desvío de corrientes turísticas de destinos más comprometidos por el conflicto de Oriente Medio y que, según EXCELTUR, puede compensar el impacto negativo que la industria turística española va a sufrir derivado del aumento de costes energéticos, está la losa de la incertidumbre, que no será fácil que se despeje en el corto plazo por la volatilidad de la situación. En todo caso, el sector turístico español, cuyas instituciones públicas y asociaciones empresariales tienen en los factores geoestratégicos un amplio campo para profundizar en su análisis y proporcionar información que mejore la respuesta adecuada a los retos que plantean en cada momento, ha atravesado a lo largo de su historia por crisis sucesivas que ha sabido superar con éxito.
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