25 mayo, 2026 (09:22:57) Por Ignacio Vasallo Tome, en Economía
Espejismo turístico
Los resultados del primer trimestre son positivos, pero no tanto como algunos pretenden
Turismo 2026: Luces y Sombras de un Trimestre de Espejismos
El primer trimestre de este año nos deja una fotografía compleja, cargada de claroscuros que exigen una lectura mucho más profunda que la que ofrecen los grandes titulares. Si bien las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) parecen dibujar un escenario de bonanza, la realidad sugiere que el sector se enfrenta a un cambio de paradigma marcado por la inestabilidad global, amenazas sanitarias y la erosión de los márgenes de beneficio.
Para entender dónde estamos, hay que diseccionar los resultados del mes de marzo. Es aquí donde la estadística empieza a mostrar las primeras grietas derivadas del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, hay un factor de retardo que los analistas no siempre mencionan: el turismo es una industria de reserva anticipada. La gran mayoría de los flujos de visitantes que recibimos en el primer trimestre corresponden a decisiones de compra tomadas meses atrás.
Esto significa que el impacto real de la guerra en la demanda, la amenaza de escasez de combustible y, sobre todo, en la percepción de seguridad aérea, no se reflejará hasta bien entrado el segundo trimestre. Ahora tenemos que añadir la incertidumbre creada por el brote del hantavirus . Además, los datos actuales de gasto todavía no incorporan el encarecimiento de los pasajes aéreos ,que tendrá lugar en verano .
Uno de los puntos más críticos es la interpretación del gasto. Los titulares celebran que el desembolso de los turistas crece a un ritmo que dobla el aumento de las llegadas. A primera vista, esto sugeriría una mejora en la "calidad" de los turistas. No obstante, esta es una verdad a medias.
Cuando restamos el efecto de la inflación , descubrimos que el crecimiento en términos reales es anémico, inferior a periodos prepandemia. No estamos facturando más porque el turista consuma más servicios o productos de mayor valor añadido; estamos facturando más porque la vida es más cara. El ingreso nominal sube, pero no la capacidad adquisitiva de las empresas turísticas .
El ejemplo del sector hotelero es paradigmático. El incremento nominal del 13% en el gasto en alojamiento no es síntoma de una mayor alegría del visitante, sino de una respuesta defensiva de los hoteleros ante el aumento de sus costes operativos. La energía, los suministros básicos y la necesaria actualización de los salarios han obligado a elevar los precios .
Lo que resulta preocupante para la economía nacional es el efecto de desplazamiento del gasto. El turista llega con un presupuesto cerrado. Si el avión y la cama consumen una parte mayor de ese presupuesto debido a la inflación, el recorte se produce inevitablemente en el destino. El ocio, la restauración y el pequeño comercio , democratizadores de la riqueza turística— están viendo cómo el gasto per cápita en sus establecimientos se estanca o retrocede. Estamos ante un modelo donde el hotel "absorbe" la capacidad de gasto, dejando “migajas” para el tejido empresarial local.
El análisis por mercados emisores revela una Europa a dos velocidades. Por un lado, la caída del gasto de los mercados franceses y nórdicos enciende las alarmas . Por otro, el empuje de Italia y, muy especialmente, de los mercados americanos, sostienen la estadística.
En el caso de Alemania y el Reino Unido, sus crecimientos, aunque positivos, son "prestados". No responden a una mejora de sus economías domésticas, sino a un desvío de flujos. La inestabilidad en competidores directos como Turquía o Egipto ha vuelto a colocar a las costas e islas españolas en la posición de destino refugio, lo que es una ventaja competitiva, pero también un síntoma de debilidad: nuestra cuota de mercado actual no se basa tanto en nuestra capacidad de atracción propia, sino en el miedo a las alternativas.
Mirando hacia la temporada estival, la inercia apunta a un récord de visitantes. Sin embargo, la euforia debe ser contenida. Los informes que Exceltur publicará en los próximos meses probablemente confirmarán lo que ya se intuye : los resultados empresariales tendrán dificultades para superar los del año pasado
La nota de esperanza la pone el empleo. El sector sigue demostrando ser el principal motor de afiliación a la Seguridad Social, mostrando una resiliencia mayor que la de otros sectores .
El turismo español vive un momento de paradoja: nunca hemos movido tanto dinero para, proporcionalmente, ganar tan poco. Tenemos motivos para estar satisfechos con el volumen y la capacidad de resistencia de nuestra marca, pero tambien razones para estar en alerta por la rentabilidad real. En este inicio de 2026, la industria turística debe recordar que el éxito no se mide en cuántas personas cruzan la frontera, sino en cuánto valor real dejan a su paso y cuánta rentabilidad queda en los balances tras pagar la factura de la inflación. No todo lo que brilla en nuestras playas es oro.
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