26 mayo, 2026 (03:45:06) Por Juan Ferrer, en Hoteles y Alojamientos
IA y hoteles: la segunda batalla digital ya ha empezado
Los grupos hoteleros españoles ganaron la primera batalla digital. Apostaron por el canal directo, construyeron programas de fidelización potentes y pusieron el dato del cliente en el centro de la estrategia comercial. Fue una transformación real, costosa y bien ejecutada, que permitió recuperar una parte importante de la relación con el viajero.
Pero esa victoria pertenece al ciclo anterior. La segunda batalla ya ha empezado y el terreno ha cambiado por completo. Esta vez no se pelea en Booking.com. Se pelea en los nuevos asistentes conversacionales de IA, como ChatGPT.
El nuevo intermediario es invisible
En octubre de 2025, las dos mayores OTAs del mundo se integraron en ChatGPT, abriendo sus inventarios a 800 millones de usuarios a través de conversación natural. Google anunció en paralelo su propio agente de viajes con integración de las grandes cadenas globales. El resto va en la misma dirección.
Lo que está ocurriendo es comparable a la irrupción de las agencias online hace dos décadas: un nuevo intermediario se coloca entre el hotel y el viajero, captura la relación y fija las condiciones. Con una diferencia clave: este intermediario es invisible, opera por algoritmo y decide qué opciones presenta. El hotel que no aparece en esa conversación, sencillamente, no existe.
En uno de los últimos informes de BCG identificamos tres escenarios posibles para esta redistribución del poder. El más probable a corto plazo es una alianza entre asistentes de IA y OTAs, que mantienen inventario, datos y capacidad de pago. Para las hoteleras, el riesgo es conocido, pero amplificado: perder de nuevo la relación directa con el cliente y tener que pagar por acceder a él.
La brecha se abre también en ingresos y costes
Mientras esto ocurre en distribución, la brecha competitiva se abre en paralelo en otros dos frentes críticos: los ingresos y los costes.
En el lado del revenue, los sistemas de pricing dinámico con IA ya ajustan tarifas en tiempo real cruzando demanda, competencia y comportamiento del huésped, generando mejoras del 10% - 15% en RevPAR donde se aplican. Pero el impacto va mucho más allá. La IA está rediseñando la operación hotelera en su conjunto: gestión del personal, compras, mantenimiento, energía y operativa diaria de cada propiedad.
Los ejemplos son claros. Una cadena de lujo norteamericana sincronizó los turnos de limpieza con los patrones de salida y preferencias del huésped, logrando un 20% de mejora en eficiencia. Otro operador redujo el desperdicio alimentario un 50% en ocho meses aplicando IA al análisis en tiempo real de buffets. No son pilotos: son operaciones estándar en las compañías que lideran.
Y los resultados se reflejan en la cuenta de resultados. Según el informe BCG Build for the Future Study 2025, los líderes en IA del sector hotelero generan el doble de crecimiento en ingresos que los rezagados, reducen costes 1,5 veces más y pueden mejorar su margen operativo entre un 15% y un 30%.
El verdadero reto no es tecnológico, es organizativo
El sector se sitúa por detrás de la media global en madurez en IA y solo el 8% de las compañías hoteleras está preparada para competir en este nuevo entorno. La barrera no está en el acceso a la tecnología, sino en la capacidad de transformarse.
Desplegar IA a escala exige algo que ningún sistema puede comprar: una forma distinta de trabajar. Equipos de revenue management que dejen de ajustar tarifas manualmente y pasen a supervisar modelos. Equipos de operaciones que tomen decisiones en tiempo real basadas en datos. Liderazgos que entiendan la IA como palanca estratégica, no como herramienta de soporte.
A nivel global, apenas el 3% de los empleados en travel & tourism tiene competencias reales en IA. La transformación cultural es tan relevante como la tecnológica. Marriott, por ejemplo, introdujo su sistema de asignación de habitaciones como una herramienta de empoderamiento, no de sustitución, co-diseñándolo con los equipos y manteniendo la decisión final en las personas. El resultado fue adopción real, no resistencia.
La tecnología sin cambio organizativo no escala. Y sin escala, no hay ventaja competitiva.
La decisión que define el ciclo
La pregunta hoy para cualquier CEO hotelero no es si invertir en IA. Es cuánto negocio está perdiendo por no haberlo hecho ya y qué coste tendrá reaccionar cuando sus competidores hayan avanzado.
Desde BCG trabajamos con operadores hoteleros globales para hacer esta transición posible. Y la experiencia es consistente: las compañías que están tomando ventaja no esperaron a tener todas las respuestas. Entendieron antes que otras que, en transformaciones de esta magnitud, llegar tarde es el mayor riesgo.
La ventaja competitiva en la era de la IA no se construye cuando ya se necesita. Para entonces, probablemente, ya será tarde.
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