16 julio, 2026 (10:51:08) Por Marcel Forns, en Distribución
El NDC de Air Europa o cuando el café para todos puede dañar al sector más productivo y rentable de una industria
En un contexto de incremento sostenido del precio de los viajes, la reciente decisión de Air Europa de aplicar recargos DCF (Distribution Channel Fee) a las reservas realizadas fuera de sus canales propios representa un nuevo aumento de costes para las empresas. Se trata, además, de un sobrecoste que no afectará al viajero particular, lo que introduce una clara asimetría en perjuicio del segmento corporativo.
El problema de fondo radica en que los canales gratuitos que la compañía pone a disposición de las agencias —Air Europa Direct, Direct Partners y Direct Web— no resultan adecuados para la gestión de viajes de empresa. Estos canales carecen de funcionalidades básicas exigidas en el ámbito corporativo, no son compatibles con las OBT o herramientas de autorreserva utilizadas por muchas compañías y pueden generar riesgos relevantes en la correcta aplicación de las políticas de travel risk management.
En ausencia de canales realmente adaptados a las necesidades del viaje corporativo, resulta difícil justificar la decisión de trasladar este coste adicional al mercado empresarial. Más aún cuando existen precedentes en el propio mercado español de aerolíneas que han optado por integrar el NDC en las plataformas y sistemas utilizados por las agencias especializadas en viajes de empresa, permitiendo así mantener un servicio eficiente, trazable y sin incidencias para sus clientes corporativos.
Este es el camino seguido por IBERIA y también por Vueling, compañías que han entendido la complejidad operativa del viaje de negocios y la necesidad de preservar funcionalidades específicas de servicing, back office, control presupuestario, reporting, cumplimiento de políticas internas y asistencia al viajero. Todas ellas son prestaciones que difícilmente pueden quedar cubiertas por canales concebidos principalmente para el tráfico vacacional o para el cliente individual.
Conviene recordar que los viajes de empresa constituyen una actividad estratégica para cualquier economía. En el caso del mercado español, la inversión empresarial en viajes de negocio representa aproximadamente el 1% del PIB y genera un efecto multiplicador estimado en 150.000 millones de euros, una cifra cercana al 10% del PIB registrado en 2025. Se trata de una contribución muy significativa al crecimiento económico que, como vienen señalando los estudios de GEBTA, puede verse afectada de forma directa por cada incremento de costes soportado por las compañías.
Pero más allá del impacto macroeconómico, medidas como la anunciada por Air Europa erosionan los presupuestos de viaje de las empresas y penalizan precisamente a uno de los perfiles de cliente de mayor valor para la aerolínea: el viajero de negocios. Este segmento requiere soluciones específicas, estabilidad operativa y canales que permitan garantizar tanto la eficiencia del servicio como la seguridad y trazabilidad del desplazamiento.
A la vista de estos argumentos, sería muy recomendable reconsiderar la política de recargos anunciada y abrir un espacio de diálogo que permita encontrar una solución razonable, equilibrada y viable para todas las partes. Evitar un impacto económico innecesario sobre las empresas y preservar la eficiencia del ecosistema de viajes corporativos debería ser un objetivo compartido.
¿Hablamos?
Marcel Forns Bernhardt, (c) GEBTA 2026
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