23 julio, 2026 (08:51:53) Por Adolfo Garay, en Transportes
La inteligencia artificial puede convertir a las aerolíneas en simples operadores
Durante décadas, la aviación comercial ha tratado la incertidumbre como un coste estructural del negocio y ha desarrollado una compleja red de mecanismos para absorberla, desde minutos adicionales en los horarios y aeronaves de reserva hasta tripulaciones de guardia, inventarios de piezas y capacidad operativa preparada para responder cuando la red deja de comportarse como estaba previsto. Este sistema de amortiguadores ha permitido sostener una de las infraestructuras más complejas de la economía global, aunque también obliga a destinar enormes recursos a protegerse frente a aquello que las compañías todavía no pueden anticipar con precisión.
La principal aportación de la inteligencia artificial puede estar precisamente en reducir esa dependencia del margen de seguridad, al convertir una parte creciente de la incertidumbre operacional en un riesgo calculable y gestionable. Una aerolínea capaz de integrar sus datos comerciales y operativos podría decidir en tiempo real qué aeronave asignar, qué conexión proteger, dónde mantener capacidad de reserva o qué retraso genera un impacto menor sobre el conjunto de la red. Cuando una compañía necesita menos holgura para mantener el mismo nivel de fiabilidad, puede utilizar mejor sus activos, aumentar la capacidad disponible para la venta y operar con una estructura de costes diferente.
Esta es probablemente la frontera competitiva más relevante que plantea un reciente informe de BCG sobre el futuro de la inteligencia artificial en las aerolíneas. La consultora indica en su análisis que estas llevan años optimizando por separado la gestión de ingresos, el mantenimiento, la planificación de red, las tripulaciones o la atención al cliente, y cada una de estas áreas suele tomar decisiones razonables dentro de su propio perímetro, aunque el resultado agregado no siempre sea el más favorable para la compañía. Un vuelo puede parecer rentable desde el punto de vista comercial y provocar después una cadena de incidencias operativas, del mismo modo que una cancelación puede reducir el coste inmediato mientras destruye el valor generado por pasajeros con conexiones, tarifas elevadas o una relación estratégica con la aerolínea.
La IA permite incorporar esos efectos cruzados dentro de una misma decisión y desplaza la ventaja competitiva hacia la capacidad de optimizar el sistema en su conjunto. El cambio resulta especialmente relevante en un sector donde las decisiones comerciales y operativas se condicionan de forma constante, aunque todavía se adoptan con datos, objetivos y horizontes temporales diferentes. La compañía que consiga conectar esas variables podrá tomar decisiones más rápidas, pero también más completas, porque entenderá el impacto económico, operacional y reputacional de cada alternativa antes de ejecutarla.
Por esta razón, la estimación de BCG sobre una diferencia potencial de entre cinco y seis puntos porcentuales de margen entre líderes y rezagados merece atención. En una industria donde la rentabilidad puede desaparecer tras una subida del combustible, una crisis geopolítica o varias semanas de disrupciones, una brecha de esa magnitud puede determinar qué compañías conservan capacidad para invertir, renovar flota y abrir rutas, y cuáles quedan atrapadas en una gestión cada vez más defensiva. Los líderes están destinando una proporción mayor de su presupuesto tecnológico a la IA porque esperan combinar crecimiento de ingresos, mayor fiabilidad y reducciones del coste unitario mediante una asignación más precisa de recursos escasos.
Mientras esta transformación avanza dentro de la operación, otra redistribución de poder comienza a producirse en la relación con el viajero. Según BCG, el 37% de los consumidores ya utiliza grandes modelos de lenguaje para planificar sus desplazamientos, una cifra que anticipa un escenario en el que estos asistentes podrán comparar, reservar y modificar viajes de forma autónoma. La primera relación del cliente podría dejar de producirse con una aerolínea, una agencia o un buscador y trasladarse hacia un agente que conozca su presupuesto, sus preferencias, su historial y las condiciones que está dispuesto a aceptar.
Este desplazamiento puede consolidar una división incómoda para el sector, en la que las plataformas de inteligencia artificial controlen la demanda y la relación con el cliente mientras las aerolíneas mantienen la parte intensiva en capital, regulación y complejidad operativa. La industria ya cedió parte de ese control a las agencias online y a los grandes sistemas de distribución, pero la intermediación inteligente puede tener un alcance mayor, porque influirá directamente en qué opciones llegan al consumidor y podrá construir sus propios mecanismos de fidelización alrededor de la reserva.
La respuesta de las aerolíneas requerirá una transformación más profunda que la incorporación de asistentes virtuales en sus canales digitales. Tendrán que convertirse en fuentes fiables para los nuevos agentes, ofrecer productos configurables en tiempo real, reforzar su conocimiento directo del cliente y asegurar que la operación puede cumplir las promesas que esos sistemas trasladan al mercado. Una personalización cada vez más sofisticada pierde valor cuando la compañía no dispone de la resiliencia necesaria para ejecutarla.
El informe apunta, en última instancia, hacia una redefinición de la compañía aérea, cuyos activos estratégicos ya no pueden limitarse a la flota, la red o los derechos de despegue. La capacidad de coordinar miles de decisiones comerciales y operativas antes de que una incidencia se convierta en coste, y antes de que otro intermediario capture la relación con el viajero, tendrá un peso creciente en la competitividad del sector. Las aerolíneas que desarrollen esa capacidad podrán gestionar la incertidumbre con mayor anticipación y mantener un papel central dentro del viaje, mientras que las demás corren el riesgo de conservar la complejidad de operar aviones dentro de un mercado cuya demanda y cuyo valor estarán controlados cada vez más por otros actores.
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