¿Qué es el término "know-how"?
En turismo, el término know-how hace referencia al conjunto de conocimientos técnicos, habilidades operativas y experiencia acumulada que permiten a una empresa, profesional o destino desarrollar su actividad con eficacia, innovación y calidad.
Se trata de un activo intangible que abarca tanto el saber hacer práctico como la capacidad de aplicar procedimientos, estándares y metodologías consolidadas en la gestión de productos y servicios turísticos.
El concepto tiene su origen en el ámbito anglosajón de los negocios, especialmente a mediados del siglo XX, cuando comenzó a emplearse en contratos de franquicia y acuerdos de licencia para referirse al “saber hacer” que una parte transmitía a otra como ventaja competitiva.
En el sector turístico, el término adquirió relevancia en paralelo a la expansión de las grandes cadenas hoteleras y turoperadores internacionales, que comenzaron a transferir procedimientos estandarizados de gestión, marketing y servicio a nuevos mercados a través de franquicias, alianzas y joint ventures.
El know-how turístico puede incluir áreas tan diversas como la gestión hotelera, la operación de circuitos y excursiones, la atención al cliente multilingüe, la comercialización internacional de servicios, la digitalización de procesos, la sostenibilidad aplicada a la gestión de destinos o el diseño de experiencias innovadoras.
En las empresas, se traduce en manuales operativos, protocolos de calidad, metodologías de formación interna y sistemas tecnológicos que facilitan la eficiencia y la replicabilidad de los modelos de negocio.
Su valor estratégico se hace especialmente evidente en franquicias hoteleras, marcas de restauración, redes de agencias de viajes y cadenas internacionales, donde la transferencia de know-how asegura homogeneidad en los estándares de servicio y fortalece la identidad de marca. Asimismo, en destinos turísticos maduros, este “saber hacer” constituye una ventaja diferencial frente a mercados emergentes que carecen de experiencia operativa, consolidando la reputación internacional y atrayendo inversiones.
El know-how no solo se comparte, también se protege: puede formar parte de contratos comerciales, acuerdos de confidencialidad o licencias, y su gestión adecuada es clave en la internacionalización de empresas turísticas. En este sentido, se considera un recurso intangible crítico para la competitividad y la sostenibilidad a largo plazo del sector.