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¿Qué hacer en Madrid Río?

El proyecto Madrid Río ha transformado profundamente la relación de la ciudad con su entorno natural y social. Inaugurado en abril de 2011, este gran corredor verde de casi 700 hectáreas rehabilitadas ha recuperado el cauce del río Manzanares, devolviéndole su papel como eje de biodiversidad y creando un espacio de convivencia entre naturaleza, arquitectura y vida urbana.

El Manzanares es hoy un corredor natural donde anidan aves y prospera la vegetación autóctona. Su trazado conecta los parques del noroeste -como la Casa de Campo y El Pardo- con los del sureste, entre ellos el Parque Lineal del Manzanares y el Parque Tierno Galván, formando un entramado verde que renaturaliza el corazón de Madrid. Pasear por sus sendas es adentrarse en un paisaje donde la ciudad se abre al río y el río vuelve a integrarse en la vida urbana.

El eje verde de Madrid Río integra patrimonio histórico y paisaje natural. Desde los Jardines del Campo del Moro, junto al Palacio Real, hasta el Parque de San Isidro, la Huerta de la Partida o la Ermita de la Virgen del Puerto, cada tramo combina historia y memoria.

El soterramiento de la Calle 30 permitió recuperar monumentos que hoy lucen su esplendor original: la Puerta del Rey, el Puente del Rey, la Ermita de San Isidro -donde cada mayo se celebran las fiestas del patrón de la ciudad-, el Obelisco de la Fuente Castellana, la Sacramental de San Isidro, el Puente de Segovia y el Puente de Toledo, con las esculturas barrocas de San Isidro y Santa María de la Cabeza, obras de Juan Ron.

Más al norte, el Puente de los Franceses, próximo al Parque del Oeste, conserva tres de los veinte búnkeres de la Guerra Civil construidos en la zona, hoy integrados en el paisaje fluvial.

Los puentes de Madrid Río conforman un auténtico recorrido artístico y arquitectónico. Destacan los gemelos del Invernadero y del Matadero, decorados por el artista Daniel Canogar con mosaicos de vidrio reciclado; el Puente del Principado de Andorra, de hierro y forma de “Y”; el histórico Puente de Segovia y el barroco Puente de Toledo, custodiado por las esculturas de San Isidro y Santa María de la Cabeza.

El Puente Monumental de Arganzuela, diseñado por Dominique Perrault, se ha convertido en uno de los grandes símbolos de esta transformación. Sus dos tramos de acero en espiral, que enlazan el Paseo de Yeserías con la Avenida del Manzanares, se iluminan al caer la noche ofreciendo una de las vistas más espectaculares del parque.

El Puente Oblicuo, recuperado del antiguo trazado de la M-30, es hoy paso peatonal y emblema del cambio urbano. En el Puente del Rey, una escultura de vidrio con las letras Madrid y el icónico Oso y Madroño -creados a partir de envases reciclados- rinde homenaje al espíritu sostenible del proyecto.

A los pies de estos puentes, el Parque de la Arganzuela, con 23 hectáreas, reúne zonas de juegos, colinas de toboganes, una jungla de troncos y un skatepark, consolidándose como uno de los espacios familiares más concurridos del parque.

Madrid Río es también un gran espacio deportivo al aire libre, dispone de treinta kilómetros de sendas ciclables, amplias zonas para correr, patinar o montar en bici, y equipamientos como pistas polideportivas, campos de fútbol, canchas de pádel y petanca, un circuito de BMX y el rocódromo ROC 30, uno de los más conocidos de la ciudad. Los aficionados al remo y la pesca encuentran aquí un entorno tranquilo, ideal para combinar actividad física y descanso.

Durante el verano, la playa urbana, con tres superficies de chorros, láminas de agua y nubes de vapor, se convierte en punto de encuentro familiar y lugar de descanso frente al calor madrileño.

Más al sur, el Parque Lineal del Manzanares acoge la Caja Mágica, obra también de Dominique Perrault. Este espacio multidisciplinar alberga eventos deportivos, culturales, de ocio y corporativos de distinta escala, como el Mutua Madrid Open.

El gran referente cultural del entorno es el Matadero Madrid, antiguo mercado de ganados de 1921 rehabilitado como espacio de creación contemporánea.

La vida en Madrid Río transcurre entre terrazas, cafés y espacios gastronómicos con vistas al agua. El Café del Río, frente al Palacio de Oriente, y el Restaurante OSA, restaurante Michelin que combina producto español con técnicas francesas y sensibilidad japonesa, se han convertido en paradas destacadas.

Los alrededores ofrecen una amplia variedad culinaria: desde O’Portiño (cocina gallega) y Ferreiro (asturiana) hasta El Molinón o Costello Río, con propuestas tradicionales. Al otro lado del puente, en Usera, destacan los restaurantes Royal Cantonés y Mr. Doulao, representantes de la auténtica gastronomía china. En el cercano Legazpi, Kukaramákara aporta sabores caribeños de la República Dominicana.

Puente Monumental de Arganzuela en Madrid Río. Fuente: Madrid Destino.

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