¿Qué miradores de Madrid merece la pena visitar?
De Madrid al cielo... una expresión tan madrileña como la propia ciudad. Dice el refrán que, después de conocer y disfrutar Madrid, solo queda el cielo, porque no hay otro lugar comparable. Esta frase resume el orgullo y el cariño que despierta la capital, una forma poética de decir que vivirla o visitarla es una experiencia única.
Y no hay mejor manera de comprenderlo que contemplando el horizonte de la ciudad desde lo alto: miradores, parques y azoteas donde el atardecer convierte el cielo de Madrid en un auténtico espectáculo.
En el entorno del Palacio Real, el Mirador de la Cornisa del Palacio Real, situado entre el Palacio y la Catedral de la Almudena, brinda vistas directas a los Jardines del Campo del Moro y la Casa de Campo, además su acceso es libre y gratuito.
Para una panorámica elevada, el Faro de Moncloa permite contemplar el perfil urbano hasta la sierra de Guadarrama. Otra opción céntrica es Mirador Madrid (Palacio de Cibeles), con vista 360º sobre la ciudad y visitas guiadas gratuitas con reserva previa en días y horarios concretos.
Entre las azoteas con mejores vistas, destaca la Azotea del Círculo de Bellas Artes, uno de los espacios más emblemáticos para contemplar Madrid desde las alturas. Desde este mirador se disfruta de una perspectiva única del entramado urbano de la ciudad, con los edificios de la Gran Vía al alcance de la vista. El acceso se realiza mediante un ticket que se adquiere en la recepción y se sube mediante un ascensor con puertas de cristal que conecta directamente el vestíbulo con la última planta, donde se encuentra este privilegiado espacio.
Muy cerca se encuentra otra de las terrazas imprescindibles: el 360º Roof Top Bar del Hotel Riu Plaza España, que permite pasear sobre una pasarela de cristal a 27 pisos de altura y disfrutar de una panorámica completa de la ciudad. También destacan la Azotea Cibeles, el Picalagartos Sky Bar -con restaurante y vistas 360º sobre la Gran Vía-, el Ginkgo Sky Bar del VP Plaza España Design y la terraza del Hotel The Principal Madrid, entre una gran variedad, todas ellas referentes de gastronomía, ambiente y unas vistas espectaculares del skyline madrileño.
Para disfrutar de los atardeceres más naturales y auténticos de Madrid, destacan varios espacios donde el cielo de la ciudad se tiñe de tonos dorados sobre paisajes urbanos y verdes.
En pleno Parque de El Retiro, el Monumento a Alfonso XII no solo es un destacado conjunto escultórico y arquitectónico, sino también uno de los miradores más especiales del centro de Madrid. Su estructura semicircular, que abraza el estanque grande, permite disfrutar de una perspectiva única del parque y de la ciudad.
El Templo de Debod, situado junto a la Plaza de España, es uno de los lugares más emblemáticos para contemplar la caída del sol. Este templo egipcio del siglo II a. C., donado a España y reconstruido piedra a piedra en su actual emplazamiento, se orienta de este a oeste, lo que permite que los últimos rayos iluminen sus estructuras de manera espectacular.
Muy cerca, el Jardín de las Vistillas ofrece una panorámica abierta sobre la ribera del Manzanares y la Casa de Campo. Es un punto de encuentro habitual de madrileños y visitantes, ideal para sentarse en sus terrazas al aire libre y disfrutar del atardecer entre árboles y fuentes. A pocos metros, los Jardines de San Francisco el Grande, situados junto a la basílica homónima, cuentan con un mirador elevado que regala una de las vistas más bellas del oeste madrileño, especialmente cuando el sol se oculta tras las torres del Palacio Real y la Catedral.
Otro enclave privilegiado es la Huerta de la Partida, un espacio natural de 38.000 metros cuadrados integrado en Madrid Río, frente al Palacio Real. Entre senderos y árboles frutales, su mirador permite observar el atardecer sobre los tejados del centro histórico con la sierra de Guadarrama al fondo. Y encontramos también el Lago de la Casa de Campo, rodeado de vegetación y terrazas, es perfecto para disfrutar del ocaso reflejado en el agua mientras se cena o se pasea por sus orillas.
Por otro lado, la Cúpula de la Catedral de la Almudena ofrece una panorámica monumental del Palacio Real, la Plaza de Oriente y el viaducto de Segovia. Solo accesible para quienes visitan el Museo de la Catedra y constituye un mirador excepcional para admirar el perfil histórico de la ciudad bajo la luz del atardecer.