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¿Qué ver en Moratalaz?

Fuera de las zonas más visitadas del centro de Madrid, encontramos auténticas joyas como es Moratalaz, uno de esos barrios que no buscan llamar la atención, pero que guardan escenas capaces de acompañar al visitante durante mucho tiempo.

En este rincón del sureste madrileño, la vida cotidiana se mezcla con sorprendentes apariciones de arte urbano, parques que respiran historia y espacios que, sin grandes gestos, logran transmitir una identidad muy propia, inesperadamente creativa.

El corazón más reconocible del distrito es su emblemático parque Z, un gran espacio verde que funciona como punto de encuentro para generaciones enteras. Sus casi 50.000 metros cuadrados se despliegan en un mosaico de zonas arboladas, un pequeño lago, un canal y las esculturas que reproducen los Toros de Guisando, que aquí se convierten en figuras familiares sobre las que los niños del barrio han trepado durante décadas.

Pero si hay algo que define hoy a Moratalaz es su vibrante apuesta por el arte urbano, y por eso, coloquialmente se la apoda “Muraltalaz”. En los últimos meses, sus fachadas, patios escolares y plazas se han llenado de color gracias a la creación de 19 murales que forman una ruta al aire libre.

Cada obra cuenta con su propia placa accesible para personas con discapacidad visual, lo que convierte el recorrido en un ejercicio de descubrimiento y, a la vez, en un gesto de comunidad.

Al pasear por sus calles, el visitante se encuentra con Sinestesia, el mural de Sfhir en la calle Fuente Carrantona, donde una mujer con guitarra parece hacer vibrar la pared, o con la caperucita contemporánea de Asem Navarro en Hacienda de Pavones, que reinterpreta el cuento desde un lenguaje actual y cercano.

La ruta continúa entre miradas femeninas, como la protagonista de Ciegos de luz azul de Taquen, absorta en la pantalla del móvil, o la científica de El hallazgo, de Lidia Cao, que observa con serenidad un universo de descubrimientos posibles.

En la Avenida de Moratalaz, El abrazo de Jota López evoca el gesto íntimo entre generaciones, mientras que en Fuente Carrantona aparece la poderosa obra de PichiAvo, donde el grafiti y el arte clásico conviven en un mismo plano.

También están el búho real de Kalouf, el oso de Alegría del Prado, la energía desbordante de Sinfonía salvaje de Lucas Farias, el vitalismo de Vida al parque de Eneko Azpirotz Turnes o el evocador mural Chanelar del colectivo Reskate, que recuerda al transeúnte la importancia de mirar con atención.

Entre estos hitos creativos, Moratalaz conserva otros parques que invitan a caminar con calma, como la Cuña Verde de O’Donnell, los jardines de Dionisio Ridruejo, el parque de la Esperanza o el Parque Darwin -con su yacimiento epipaleolítico- completan un paisaje urbano donde el verde aparece siempre a la vuelta de la esquina.

Moratalaz junto a Carabanchel, es uno de los barrios donde más arte urbano se concentra. Fuente: Madrid Destino.

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