¿Qué son las torrijas madrileñas?
Doradas, cremosas y aromáticas, las torrijas madrileñas son un bocado de historia, un símbolo de la cocina casera y un icono de la identidad gastronómica de la capital y un símbolo inseparable de la Semana Santa.
Su historia se remonta a la Antigüedad: en la Roma clásica ya existía un postre similar llamado aliter dulcia, elaborado con galletas de trigo, leche, aceite y miel.
En España, la primera referencia escrita data del siglo XV, cuando se conocían como torrijas y se preparaban con rebanadas de pan empapadas en leche o vino, rebozadas en huevo y fritas hasta dorarse.
Se ofrecían a las parturientas por sus propiedades reconstituyentes y, más tarde, se asociaron a la Cuaresma y la Semana Santa, al aprovechar el pan sobrante de los días de vigilia.
La tradición conventual también contribuyó a su popularidad: las monjas las elaboraban para romper el ayuno con un dulce humilde pero contundente. Ya en el siglo XX, las torrijas saltaron de los obradores a las barras de las tabernas madrileñas, donde era costumbre disfrutarlas con un chato de vino.
Hoy, las torrijas madrileñas son un clásico reinventado que combina la esencia del postre casero con nuevas propuestas de autor. Las tradicionales, de leche o de vino, siguen siendo las preferidas, y entre los templos del dulce destaca El Riojano (Calle Mayor, 10), fundada en 1855, donde el maestro pastelero Roberto Martín Comontes mantiene viva una receta dorada y artesanal. También la Pastelería Formentor, en la calle Hermosilla, elabora desde hace más de seis décadas una torrija clásica, premiada como la mejor de Madrid.
Para los paladares que buscan innovación, la Pastelería Cercadillo, en Usera, propone una versión con notas de canela y naranja cubierta con chocolate bombón; mientras que la Pastelería La Oriental, célebre por su repostería sin gluten, ofrece una torrija bañada en tres leches, infusionada durante 48 horas y caramelizada con azúcar y canela. Y en el barrio de Salesas, la Pastelería La Duquesita, dirigida por el prestigioso pastelero Oriol Balaguer, reinterpreta los dulces tradicionales con un toque contemporáneo, sin perder la esencia de la pastelería clásica madrileña.