Pilotos y controladores aéreos españoles, a examen de inglés para operaciones internacionales

A partir del 5 de marzo de 2011, los pilotos de cualquier compañía y los controladores aéreos para poder respectivamente operar o gestionar vuelos internacionales deberán demostrar un determinado nivel de inglés, certificado por alguno de los Centros Evaluadores de Competencia Lingüística.

En España sólo hay dos centros reconocidos por la la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA): Iberia, única aerolínea certificada como Centro Evaluador de Competencia Lingüística de pilotos y controladores aéreos, junto a SENASA (Servicvios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica),  sociedad adscrita al Ministerio de Fomento y experto en formación y consultoría en el sector del transporte aéreo.

Esta exigencia está establecida en las normas que emanan de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), organismo  su vez dependiente de la Organización de Naciones Unidas (ONU). 
El nivel  mínimo que tendrán que alcanzar para poder atender vuelos internacionales es el cuatro de los seis existentes. Los pilotos y/o controladores que obtengan el nivel cuatro  tendrán que  renovar el certificado cada tres años; para los que consigan el cinco deberán volver a realizar el examen cada seis años y los que obtengan el nivel máximo obtendrán el certificado de forma vitalicia.

El centro evaluador de Iberia, que está autorizado a examinar pilotos de cualquier compañía y nacionalidad, se encuentra en el edifico 114 de la antigua zona industrial de Barajas, según infiorma la compañía.

Materia de seguridad aérea

La exigencia pasa a ser una materia de seguridad aérea. A menudo, en diversos incidentes y accidentes aéreos se ha mencionado los fallos en el dominio del inglés utilizado en la aviación comercial como factor coadyuvante.

Entre los más graves, el calificado como el peor accidente aéreo de la historia, ocurrido en el aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife, el año 1977, con 583 víctimas mortales y 61 heridos, tras la colisión entre aviones de las compañías Pan Am y KLM, entre cuyas causas figuró el fallo de comunicación por la utilización de frases poco convencionales, además de la neblina y los errores humanos. De hecho, cuando los equipos investigadores español, estadounidense y holandés escucharon conjuntamente la grabación de Torre, nadie o casi nadie entendió que una de las tripulaciones quería decir que estaba despegando.

Como consecuencia del accidente, se produjeron una serie de cambios en cuanto a las regulaciones internacionales. Desde entonces, todas las torres de control y pilotos deben usar frases comunes en inglés, entre otras medidas relativas a las otras causas. Poer ejemplo, en concreto, está terminantemente prohibido decir "take-off" (despegue) en fases que no sean específicamente la de despegue. En su lugar, se deber hablar de "departure" (salida).

Diana Ramón Vilarasau (transportes@hosteltur.com)
http://twitter.com/dianaramonv 
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