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España: El presidente de Baleares se descuelga planteando un pacto turístico y los hoteleros le contestan: "Que quite la ecotasa"

16 octubre, 2002
Un pacto para conseguir un modelo turístico de calidad. Esa es la idea madre del discurso con el que abrió ayer el presidente balear Francesc Antich el último debate de política general de la legislatura. Un pacto por la calidad turística ligado a una apuesta clara a favor de un modelo territorial donde prime la calidad sobre la cantidad y donde el proyecto estrella del Gobierno autonómico, la ecotasa, seguirá siendo pieza clave.
Un pacto para conseguir un modelo turístico de calidad. Esa es la idea madre del discurso con el que abrió ayer el presidente balear Francesc Antich el último debate de política general de la legislatura. Un pacto por la calidad turística ligado a una apuesta clara a favor de un modelo territorial donde prime la calidad sobre la cantidad y donde el proyecto estrella del Gobierno autonómico, la ecotasa, seguirá siendo pieza clave.La propuesta lanzada ayer por el presidente será asumida, cuestionada o matizada hoy por los diferentes grupos. De lo anticipado ayer, en las primeras declaraciones de portavoces, se desprende que dos grupos van a acoger con mucha prevención ese pacto turístico, el PP y Els Verds. Por distintas razones, no se fían. En general, la crítica de populares y ecologistas y el apoyo del resto de partidos, va a ser el posicionamiento de los grupos del Parlamento balear ante el grueso de la intervención presidencial. Floja, muy floja para El Verds y más de lo mismo para los populares. A su portavoz, González Ortea, le extrañó que a pocos meses del final de la legislatura se sigan «haciendo anuncios sobre lo que se va a hacer». El turismo y la economía ocuparon buena parte de la intervención de Antich, junto a la clara apuesta por las políticas sociales, una decidida apuesta en continuar por la senda abierta en 1999, el convencimiento de que «vamos por el buen camino» y un intento claro de agradar a Unió Mallorquina (UM), cuya presidenta, Maria Antònia Munar, destacó lo acertado de algunas iniciativas -como la necesidad de buscar fórmulas para afrontar la cuestión de la inmigración- y se ofreció como «mediadora» para «hacer de puente entre el Gobierno y los hoteleros». Antich, en su discurso no se dirigió exclusivamente a los hoteleros, sino a todo el sector. Le ofreció pactar la nueva Ley General Turística y todos los proyectos que, en los próximos 10 años, se van a financiar con la ecotasa. La inversión prevista es de unos 500 millones de euros, a razón de 50 millones por año. La propuesta de pacto lanzada por Antich, y que presentó en forma de decálogo, llega como práctico colofón de una legislatura marcada por las desavenencias con el empresariado turístico, precisamente por la ecotasa, el ecoimpuesto que Antich definió ayer como «la mejor herramienta de promoción de las Islas, que aún lo podría haber sido más de no haberse producido exageraciones partidistas impulsadas por la derecha política». Según el jefe del Ejecutivo es preciso ofrecer al turismo un territorio de primera calidad, sin masificaciones y equilibrado donde la prioridad sea el paisaje y el Medio Ambiente. Insistió en que el actual modelo «hace años que está dando signos de agotamiento» y abogó por «multiplicar los planes de mejora de la calidad ambiental de los establecimientos turísticos» y la apuesta por el «turismo de congresos» . Desde la tribuna del Parlament -a cuyo pleno se dirigió durante casi hora y media- dijo lo siguiente a los hoteleros: la disparidad de criterios con la ecotasa no ha de ser un impedimento para trabajar conjuntamente a partir de ahora. Sin embargo, a los reclamos de Antich que volvió a insistir en el diálogo, el sector hotelero respondía con el dicho popular: «A buenas horas, mangas verdes». Desde la patronal hotelera de Mallorca, su presidente, Pedro Cañellas, que evitó entrar en la polémica, lanzó la pelota sobre el tejado de Antich: «Las puertas de la Federación siempre han estado y estarán abiertas, pero eso sí, fuera de contextos políticos». Cañellas entiende que «ya quizás sea un poco tarde» para presentar un decálogo que «se trata claramente de un nuevo brindis al sol». «Lo deseable sería que se resolviera la desconfianza que ha provocado este Govern en el sector turístico con una política errónea», aseveró. En este sentido, prosiguió y emplazó al jefe del Ejecutivo insular a que «haga estas peticiones en el lugar que corresponda». En su opinión, antes de pactar una nueva Ley Turística, «se tendrán que solucionarse asuntos como la ecotasa, que se ha puesto de espaldas al sector». En este sentido, coincidió el presidente del Fomento del Turismo, Miguel Vicens, al explicitar: «Hasta que no quiten el impuesto turístico y se transforme en una tasa más equitativa nadie va a pactar nada». (T.B./Ch.D., diario El Mundo-El Día de Baleares, 16/10/02)

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