¿No ha notado que su ordenador funciona cada vez más lento y que le cuesta encontrar un documento antiguo? ¿Y qué me dice de los cada vez mayores gastos que está necesitando en su empresa para guardar toda la información que acumula? ¿Cuántos CDs, DVDs y lápiz ópticos acumula con información que considera importante? Pues si le pasa esto es porque quiere, porque con el cloud computing podría tener toda su información en la Red.
Nos hemos acostumbrado a guardar nuestras fotos en Flickr, nuestros videos en YouTube y nuestros documentos en Google Docs, incluso recogemos información interesante y la guardamos en Del.icio.us. Todo en la Red. En realidad esta es una forma de gestionar el cloud computing, aunque no la única, podríamos decir que es interesante para el usuario, pero tal vez no tanto para la empresa.
 
Vale, ¿pero qué es el cloud computing? Según la definición que ofrece la Wikipedia es “una tecnología que permite ofrecer servicios de computación a través de Internet”. Se trata de la posibilidad de trasladar toda nuestra información a la Red de modo que podamos acceder a ella sin que nos genere gastos de mantenimiento ni gastos de espacio. Pongamos el caso de una empresa que genera y maneja una gran cantidad de información, lo más normal es que tenga un departamento que, dado el gran valor de esa información, cuide de que no se pierda y la almacene en el hardware adecuado que, por supuesto, ha de mantener, con los costes que eso genera.

Archivos externos
 
Pero pensemos por un momento que, gracias a la Web, esos datos se pueden transportar a unos datacenters externos, no propiedad de la propia empresa, pero que permiten acceder a ellos desde cualquier ordenador, teniendo las claves adecuadas, claro. Las ventajas parecen evidentes.
 
Por un lado tenemos la posibilidad de escalar el gasto, es decir, pagar sólo por lo que consumimos. Si somos nosotros los que gestionan esos datacenters, es decir, si son de nuestra propiedad, siempre tendremos que gestionar y mantener una mayor capacidad que la consumida por razones obvias. Además lo que nos permite el cloud computing es sustituir las inversiones en capital por costes operativos, pudiendo así ajustar mejor nuestro presupuesto adaptando una partida del mismo a nuestras necesidades.

Acceso fácil desde cualquier punto
 
Otra ventaja interesante es la de la ubicuidad. Gracias a que está, por así decirlo, alojada en Internet, podemos acceder a nuestra información desde cualquier ordenador y desde cualquier parte del mundo, con las ventajas de movilidad que eso ofrece. Las posibilidades de trabajos colaborativos no presenciales son evidentes, así como la posibilidad de generar conocimiento acumulado a través de múltiples vías de entrada a las “bolsas” de información.
 
Ni que decir tiene que en cierto modo la filosofía 2.0 ha sido fundamental a la hora de desarrollar y potenciar este paradigma de trabajo. Como hemos dicho, aparte de las ventajas económicas y de gestión, la posibilidad de poner en común una gran cantidad de información y de virtualizar muchos elementos y herramientas de gestión ha jugado en su favor a la hora de impulsar este tipo de estrategias de gestión y de trabajo. Estrategias que, aunque pueda parecer lo contrario,  no son exclusivas de las pequeñas y medianas empresas, supuestamente menos aptas para grandes inversiones para Tecnologías de la Información.
 
Pero no todo son ventajas dentro de esta estrategia. La posibilidad de que otros ajenos a nuestra empresa gestionen información propia es algo que muchas compañías no ven con buenos ojos. Además el aumento de la dependencia externa y la necesidad de necesitar estar en conexión constante vía Internet también pueden ser puntos de debilidad.

¿Una trampa?
 
Algunos autores como Richard Stallman han ido más allá llegando a decir que “una de las razones por las que no debes usar aplicaciones web para tus tareas de TI, es que pierdes el control. Tú debes estar en condiciones de realizar tus propias tareas en tu propio PC, en un programa amante de la libertad. Si usas un programa propiedad de un proveedor, o el servidor Web de otra persona, entonces quedas indefenso…el cloud computing es una trampa”.
 
Sea como fuere, parece claro que el cloud computing es una estrategia con mucho potencial y que posiblemente incrementará su influencia en el futuro, y prueba de ello es la creación de servicios de este tipo por algunas de las grandes empresas de Internet y otras más especializadas como Microsoft, Google, Amazon, Salesforce, IBM, Sun Microsystems, Cisco, Novell, Red Hat, EMC e incluso Telefónica. Fruto de un cierto deseo de callar algunas críticas sobre el cloud computing ha nacido una especie de reflexión en la que han participado la mayoría de las empresas mencionadas. El resultado ha sido The Open Cloud Manifesto.
 
En este documento se explica sucintamente la situación actual respecto al paradigma y se señala el posible camino e iniciativas a seguir. Los objetivos que estas empresas consideran deseables son la libertad de elección de proveedor, la flexibilidad, el aumento de la velocidad y la agilidad y la disponibilidad de profesionales con una formación más específica. Para ello establecen una serie de principios que son, siguiendo la traducción de Enrique Dans: Trabajar juntos para que los retos fundamentales en la adopción sean solucionados mediante colaboración abierta y el uso adecuado de los estándares; no utilizar su posición de mercado para convertir a sus clientes en cautivos de una plataforma concreta  y limitar su libertad de elección; usar y adoptar los estándares existentes siempre que sea posible, para evitar así reinventarlos o duplicarlos; recurrir con prudencia a la creación de nuevos estándares, y cuando así sea por necesidad, hacerlo con pragmatismo, reduciendo el número de estándares necesarios, y asegurando que éstos promueven la innovación en lugar de inhibirla; llevar a cabo iniciativas en función de las necesidades del cliente, no de las necesidades técnicas de los proveedores; trabajo conjunto y coordinado de todos los actores implicados para evitar que sus iniciativas entren en conflicto o se solapen.
 
Visto lo visto parece claro que el cumplimiento de esos principios es hoy por hoy más un desiderátum que una posibilidad real. La competencia entre las empresas mencionadas y la tendencia a monopolizar el mercado de algunas de ellas van a dificultar un camino que, sobre el papel, parece muy atractivo.
 
Sea como fuere el cloud computing parece una estrategia interesante y a tener en cuenta, una estrategia que toda empresa ha de considerar partiendo de sus propias posibilidades de gestión.
 
Algunos enlaces interesantes:
- http://www.dreig.eu/caparazon/2008/10/30/%C2%BFque-es-el-cloud-computing-definicion-tendencias-y-precauciones/
- http://www.enriquedans.com/2009/04/dos-buenos-articulos-sobre-cloud-computing.html
- http://www.opencloudmanifesto.org/index.htm
- http://www.businessweek.com/magazine/content/09_14/b4125000676483.htm
- http://www.idg.es/Comunicaciones/articulo.asp?id=191003
 
 
Juan Sobejano (juan.sobejano@hosteltur.com)
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