El Ejecutivo comunitario investiga desde 2011 un acuerdo de código compartido entre ambas compañías

Bruselas acusa a Brussels Airlines y a TAP de violar normas de competencia

La Comisión Europea (CE) ha acusado este jueves formalmente a la aerolínea portuguesa TAP y a la belga Brussels Airlines de romper las normas antimonopolio comunitarias con un acuerdo de código compartido para la venta de billetes. El Ejecutivo comunitario, que investiga el pacto entre las compañías desde 2011, ha concluido de forma preliminar que el acuerdo viola las normas antimonopolio.

La CE ha enviado a las partes un pliego de objeciones, primer paso formal en sus pesquisas, que concierne en concreto a los tres primeros años del acuerdo firmado entre TAP y Brussels Airlines en 2009 para compartir códigos de vuelo, un pacto que permitía a cada una de ellas vender plazas en vuelos de la otra en la ruta Bruselas-Lisboa.

"Nos preocupa que en este caso concreto Brussels Airlines y TAP Portugal podrían haber usado su acuerdo sobre códigos para limitar la competencia y perjudicar los intereses de los pasajeros" ha dicho en un comunicado la comisaria de Competencia Marghette Vestager.

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En concreto, la Comisión apunta que con este acuerdo las compañías, hasta entonces las únicas competidoras en la ruta Bruselas-Lisboa, redujeron la capacidad de sus vuelos, alinearon completamente las tarifas y el precio de sus billetes, y además garantizaron a la otra el derecho de vender plazas ilimitadas en sus vuelos.

Bruselas cree que estas prácticas violan las normas comunitarias porque eliminaron la competencia en los precios y en la capacidad entre las dos empresas en la ruta, lo que condujo a precios más altos y menos alternativas para los pasajeros.

Este pliego de objeciones no prejuzga el resultado final de la investigación, ya que ahora las empresas pueden presentar sus alegaciones a la Comisión para intentar llegar a una solución de acuerdo mutuo.

Al mismo tiempo, la Unión Europea cerró la investigación por un acuerdo similar entre la aerolínea Lufthansa y Turkish Airlines. En este caso, la CE concluyó que las aerolíneas no tenían todos los derechos para vender plazas de la otra y que habían aplicado estrategias de precios diferentes, al tiempo que el acuerdo solo cubría una parte "marginal" del mercado de ventas en las rutas afectadas.

Los acuerdos para compartir códigos permiten a una compañía vender plazas para vuelos de la otra como si fuesen operados por ellas mismas y fijan la compensación que tienen que pagarse por ellos.

Estos pactos son frecuentes en el sector de la aviación y no suponen un problema de competencia a priori, pero pueden hacerlo especialmente cuando las ventas son en la misma ruta.

 

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