El problema de la identidad en internet

Internet se ha convertido sin duda en la principal plataforma de transmisión de información. La capacidad y rapidez con la que se transmite y gestiona esa información no han tenido precedente en la historia de la humanidad.

Como tal plataforma su utilidad va más allá del simple contacto personal y muchas empresas han sabido o están intentando mejorar sus estrategias de marketing a partir de los datos que se vuelcan en la Red. Sin embargo parece haber una corriente que pone en cuarentena la información que ofrecemos en nuestras páginas o redes sociales. Precisamente esas redes sociales (Facebook, MySpace, Tuenti) son el centro del debate. Ya hemos comentado en [link="https://www.hosteltur.com/noticias/57584_empresas-buscan-conexion-medios-sociales-marketing.html"]otras ocasiones[/link] de la importancia de entrar con pies de plomo en las redes, pues son un ecosistema con unas reglas propias en las que una empresa no puede entrar como tal. Sin embargo la utilidad de las redes para las compañías parece fuera de duda, sobre todo por la cantidad de datos que puede captar de posibles clientes y la posibilidad de microsegmentar el mensaje publicitario que ello permite. La privacidad, ¿en peligro? Se hace necesario conocer, por tanto, la etología de los usuarios de las redes y las tendencias que se están introduciendo en ellas. Y una de esas tendencias es la de limitar los datos que se aportan para proteger la privacidad del usuario. De momento esa tendencia es más una serie de reflexiones de expertos, pero es posible que se traslade a las redes. Sin embargo, la tendencia que se observa en las mismas es la de muchos usuarios que las utilizan de modo natural, sin racionalizar su uso y sin extrapolar sus actuaciones a reglas más generales. En muchos casos se llega a casos en los que se utilizan redes sociales, repetimos que de forma natural, sin ser concientes de que son redes sociales. [link="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Desnudos/redes/sociales/elpepusoc/20090103elpepisoc_2/Tes"]Algunos artículos[/link] hablan de los peligros de publicar datos demasiado personales en internet, precisamente los datos que más valoran las empresas, pues permiten crear un perfil más fiel del usuario. El problema, además de los datos que voluntariamente publicamos, es el uso que las redes sociales hacen de los mismos. Facebook solía hasta el año pasado guardar los datos de sus usuarios aunque se hubieran dado de baja. Evidentemente estos datos tienen un alto valor comercial. Además la propia Facebook dice en sus cláusulas de privacidad: "A pesar de los controles de seguridad Facebook no puede garantizar que esté totalmente libre de todo contenido ofensivo, o ilegal ni que sus miembros no se encontrarán con conductas ilegales". [link="http://www.deugarte.com/redes-sociales-o-redes-de-control-social"]David de Ugarte[/link] se hace una pregunta ante estos hechos: ¿las redes son redes sociales o redes de control social? Dice de Ugarte: "¿Pérdida de la privacidad? Pérdida voluntaria e inevitable en todo caso. Si juegas al panóptico, a relatar tu vida en un espacio público y compartido con otros que también lo hacen, de poco servirán los biombos. Pretender lo contrario es inconsciencia o hipocresía. A fin de cuentas el único servicio diferenciado que ofrecen las mal llamadas redes sociales es el cotilleo sobre el propio entorno. Quejarse de ello sólo servirá para atraer a los eternos postulantes a crear nueva y más restrictiva legislación". Las reglas del juego El hecho es determinar si el usuario está viendo comprometida su privacidad de forma involuntaria o asume las reglas del juego, y si esas reglas del juego implican la pérdida de privacidad, dicho sea de paso. [link="http://blog.consultorartesano.com/2009/01/redes-sociales-sociedades-control.html"]Julen Iturbe[/link] pone el foco en el uso económico o comercial que se hace de esa información cuando dice: "¿Para qué extraer hábitos de compra e información personal de nuestras transacciones comerciales clásicas? Mucho más sencillo: tiramos de los terabytes de huellas digitales que vamos dejando por las redes sociales basadas en Internet y ahí está el negocio. Información convertida en arsenal para el consumo". También critica Lee Siegel en su libro "El Mundo a Través de una Pantalla", desde un punto más general, este enfoque economicista de internet: "Los impulsores más destacados de internet casi siempre acaban hablando de este medio empleando el lenguaje propio de la economía. Pese a su retórica visionaria de transformación radical de la conciencia y la cultura, la revolución que describen consiste realmente en aniquilar la existencia desinteresada a través de los rasgos distintivos y las prioridades empresariales". La triple confianza ¿Son entonces las empresas unos monstruos 'comedatos' enemigos de los usuarios de las redes sociales? En modo alguno, los consumidores no lo ven así, sobre todo si se entiende el ecosistema en el que se mueven. Lo que sí parece, como dice [link="http://juancarloslucas.com.ar/2009/01/02/identidad-en-la-modernidad-liquida/"]Juan Carlos Lucas[/link], es que internet está exigiendo a los usuarios una triple confianza: en uno mismo, en otros y en la sociedad, y esto supone sin duda un riesgo. El problema de la identidad en internet es también, como recuerda Julen, que no sólo la construimos nosotros, sino que otros dejan huellas nuestras en la red: "No es lo mismo la etiquetación social de contenidos que la etiquetación social de personas". De esto, no lo olvidemos, saben muchas empresas que sufren o disfrutan de una determinada reputación online. La utilización comercial de la red es un hecho aceptado y defendido por la gran mayoría, sin embargo parece conveniente comprender en qué entorno nos movemos para sacar el mayor partido de internet. Los peligros existen, lo que algunos han llamado el 'Lado Oscuro', y es conveniente alejarse de las tinieblas para iluminarse con la luz de la honestidad. Juan Sobejano (juan.sobejano@hosteltur.com) 

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