Diversos juristas debaten la Ley Andaluza del Turismo

El Centro Asociado de la UNED, en colaboración con el Patronato Provincial de Turismo, desarrolla desde ayer y hasta hoy las Primeras Jornadas sobre el régimen jurídico del turismo: La Ley del Turismo Andaluz, en el salón del claustro de la Diputación Provincial.

El Centro Asociado de la UNED, en colaboración con el Patronato Provincial de Turismo, desarrolla desde ayer y hasta hoy las Primeras Jornadas sobre el régimen jurídico del turismo: La Ley del Turismo Andaluz, en el salón del claustro de la Diputación Provincial. El primero en intervenir fue José Ignacio Morillo-Velarde Pérez, Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Cádiz. Con la Ley 12/1999, de 15 de diciembre, del Turismo la Comunidad Autónoma Andaluza se incorpora con algún retraso al movimiento legislativo que, iniciado en 1994 por el País Vasco, va a poner fin a una legislación turística dispersa y obsoleta nacida en momentos diferentes y carente de auténtica visión de un fenómeno, el turístico, que está sujeto a profundas transformaciones casi cotidianas y que, desde luego, dista mucho hoy de ser aquél que, si bien contribuyó durante las décadas de los sesenta y setenta a los cambios socioeconómicos de España, y que posibilitaron más adelante la transición hacia unos esquemas políticos y sociales plenamente democráticos, no pudo cerrarse con un saldo netamente positivo, según explicó Morillo-Velarde. Era el turismo de masas que junto al innegable valor que significó el acceso generalizado de la población al disfrute del turismo, superando su tradicional reserva a las clases más acomodadas, se caracterizó por poner el acento en la cantidad en detrimento de la calidad. Fue, y en Andalucía se cuenta con sobrados ejemplos, un turismo de sol y playa volcado de modo casi unidimensional al logro inmediato del beneficio económico de efectos devastadores en numerosos aspectos: así, el urbanístico o el ambiental; incluso desde la perspectiva del respeto a la identidad de costumbres y tradiciones se caminaba en una dirección cada vez más agresiva contra los verdaderos recursos turísticos que habían generado una fuente de riqueza y progreso social que en muchos casos hubiera empezado a peligrar. Sobre este contexto la Ley Andaluza del Turismo parte del carácter libre de la actividad turística y sobre esa premisa se esfuerza en construir un entramado de técnicas y mecanismos de ordenación y promoción de los recursos turísticos y de la oferta turística que garanticen la sostenibilidad de esta fuente de desarrollo, la calidad de las prestaciones y la competitividad de las empresas. 

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