EL consejero de Turismo de Baleares asegura que Son Serra se adquirió a precio de mercado

El consejero de Turismo de Baleares, Celestí Alomar, manifestó ayer que el Govern balear adquirió el solar de Son Serra de Marina, en Santa Margalida (Mallorca), "a precio de mercado" y que la Demarcación de Costas del Ministerio de Medio Ambiente nunca informó de que existiera una orden de demolición del edificio.

El consejero de Turismo de Baleares, Celestí Alomar, manifestó ayer que el Govern balear adquirió el solar de Son Serra de Marina, en Santa Margalida (Mallorca), "a precio de mercado" y que la Demarcación de Costas del Ministerio de Medio Ambiente nunca informó de que existiera una orden de demolición del edificio. Alomar, acompañado del conseller de Presidencia y portavoz del Govern, Antoni Garcias, explicó en rueda de prensa el proceso de adquisición de los terrenos de Son Serra de Marina con fondos de la ecotasa. Según el responsable de Turismo, el precio pagado por el solar, 1.964.999 euros, era inferior al estimado en las valoraciones realizadas por una asesoría externa, que tasó los terrenos en 2.068.103 euros, y los técnicos de la Conselleria, que situaron que el coste era de 2.145.536. Alomar admitió que esos cálculos se realizaron sobre la suposición de que los terrenos ocupaban una extensión de terreno de 3.937'50 metros cuadrados y no los 3.511 que finalmente se adquirieron, pero subrayó que, pese a ello, el precio pagado se situaba "dentro del mercado". El conseller de Turismo señaló que, de todas maneras, el importe de 1.964.999 euros era el exigido por el propietario y que el objetivo del Govern balear era el de adquirir esos terrenos para demoler el inmueble en construcción, evitar su impacto paisajístico, impedir futuras obras y así poder regenerar la playa. Por estas razones, Alomar consideró justificada la compra del solar, "cuyos objetivos se ajustaban a los marcados por la ley de la ecotasa" y comentó que las valoraciones realizadas por los expertos sólo son un instrumento "orientativo" para determinar el precio que se debe pagar. Garcias recordó que, en cualquier caso, la compra del terreno por encima de las estimaciones realizadas por los técnicos no hubiera supuesto ningún incumplimiento legal. El conseller de Turismo rechazó, además, que el propietario "tuviera mala fe" a la hora de fijar las dimensiones del solar, porque sus datos coincidían con los del Registro de la Propiedad y que sólo una posterior consulta al Catastro demostró que la extensión real del terreno era de 3.511 metros cuadrados. Por otro lado, Alomar explicó que en el informe del Ayuntamiento de Santa Margalida se señalaba que existía una licencia de obras para este terreno vigente desde 1987, además de asegurar la edificabilidad de la obra porque no se ve afectada por ninguna Area Natural de Especial Interés (ANEI). El conseller indicó que tampoco Demarcación de Costas informó nunca de que hubiera ninguna orden de demolición y apuntó que le parecía "extraño" que, de haber existido, "en 14 años no se hubiera ejecutado". De ahí que la Conselleria de Turismo asumiera el coste de la demolición del edificio, el cual, según explicó Alomar, supuso un desembolso de unos 90.000 euros. El conseller también subrayó que este gasto se veía completamente compensado por el valor estimado de los materiales de la obra, que podrán ser reutilizados. 

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