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Club Vacaciones podría volver a abrir

El turoperador Club Vacaciones, que perteneció al grupo Marsans y que cerró en 2010 al dejarle de la mano su propietario Spanair, busca comprador para volver a la actividad. Su último director general, Miguel Cantalapiedra, se ha adjudicado la marca en el concurso de acreedores de Spanair, y busca “un grupo solvente” que la quiera aprovechar.

Cantalapiedra recibió la noticia de la adjudicación de la marca Club Vacaciones el pasado lunes 3 de febrero, después de que hace dos años hiciera una oferta a la administración concursal de Spanair, tras la quiebra de la aerolínea en 2012 sin haber hecho realidad el sueño de sus socios se convertirse en compañía de bandera catalana. 

Ahora, el último director general de Club Vacaciones está en conversaciones con varios de los grandes grupos turísticos españoles convencido de que “es una marca muy buena y apropiada para el negocio turístico, ya sea turoperador, banco de camas o reservas online. No es nada rara ni rebuscada como las que han aparecido últimamente en el sector”.  

Cantalapiedra señala que la marca “está totalmente limpia y libre de cargas”, y señala que al concurso acudieron otros interesados, si bien fue finalmente su oferta la que se adjudicó la marca. 

Cabe recordar que en 2008 SAS (dueño de Spanair hasta su venta al consorcio catalán) intentó vender Club Vacaciones. Lo intentó en España con Globalia y Orizonia. Y también a nivel internacional con el británico First Choice, el suizo Kuoni, el portugués Pestana y el brasileño CVC. Pero eran otros tiempos y otros precios.  

Club Vacaciones nació en 1964, hace ahora justamente 50 años, y permaneció en el mercado 47 temporadas, siendo el segundo turoperador más antiguo del mercado español, tras Pullmantur. Su origen estuvo ligado a la aerolínea Spantax, que cerró en 1985 y de cuyas cenizas nació Spanair en 1986 de la mano de Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz, que por entonces estaban en pleno montaje del grupo Marsans, tras haber comprado cuatro años antes Viajes Marsans al Estado por una peseta. 

En los sucesivos bandazos en la propiedad de Spanair entró también en el mismo paquete el turoperador. Fue propiedad al 50% del grupo Marsans y SAS, y vio como ese porcentaje se iba decantando hacia SAS en sucesivas adquisiciones hasta lograr la compañía sueca el 100% en 2007. En 2009 pasó a manos del consorcio catalán que se hizo con Spanair.