Diario 5428 14.11.2018 | 18:21
Hosteltur: Noticias de turismo
El profesor Peter O’Connor del ESSEC de París expone tres razones

¿Por qué las cadenas hoteleras no temen a Airbnb?

El carácter amateur del P2P, la falta de garantías y su regulación, en detrimento del modelo 3 abril, 2014

Airbnb está llamada a ser una de las startups más valiosas del mundo. La compañía se encuentra en avanzadas negociaciones con fondos de capital riesgo para elevar su capital, que podría alcanzar así un valor de mercado de 10.000 millones de dólares (7.267 millones de euros), superior al de las principales marcas hoteleras como Wyndham Worldwide (9.400 millones de dólares, 6.831 millones de euros) o Hyatt Hotels (8.400 millones, 6.104 millones de euros). Con una clara estrategia de posicionarse como nueva marca de alojamiento (Airbnb, ¿nueva marca de alojamiento?, publicado por HOSTELTUR noticias de turismo),¿son realistas las ambiciones de la compañía?

Para el profesor de la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Comerciales ESSEC de París, Peter O’Connor, la respuesta es claramente negativa. He aquí por qué:

Un hotelero amateur es simplemente… un amateur

La compañía está haciendo mucho ruido por sus bajos costes, no dispone de bienes raíces ni botones contratados ni órdenes de servicio de habitaciones que rellenar. Pero precisamente ahí reside el problema. A pesar de que Chip Conley, el responsable de Airbnb Global Hospitality, habla de asegurar “estándares similares de producto dentro de su comunidad de propietarios de viviendas” ofreciéndoles programas de formación, es imposible que Airbnb pueda ofrecer de manera consistente el tipo de servicio al que están acostumbrados los clientes de hotel.

Según el profesor O'Connor, es la regulación la que en última instancia puede provocar la caída de Airbnb. #shu#Según el profesor O'Connor, es la regulación la que en última instancia puede provocar la caída de Airbnb. Imagen Shutterstock

La victoria legal de Airbnb del pasado año en Francia pone de relieve lo siguiente: los propietarios que de manera ocasional ofrecen una habitación o su propia vivienda en Airbnb puedan actuar con libertad, mientras que los profesionales que compran propiedades específicamente para alquilarlas con este sistema están sujetos a requisitos más estrictos. En Francia, y en muchos otros países, al menos, la economía colaborativa parece que va a permanecer firmemente como un juego de aficionados.

Airbnb no puede garantizar sus “productos”

Este status amateur se refleja en la distribución del producto. Airbnb no tiene ningún control real sobre las propiedades que se alquilan a través de su servicio. Por ello no puede dar garantías importantes, tanto en términos de seguridad y limpieza, ni tan siquiera si el producto responde realmente a su descripción anunciada en la página. Por el contrario, una de las razones por las que las cadenas hoteleras han crecido de manera tan fuerte en los últimos años es la confianza que han generado entre los consumidores, precisamente porque están muy reguladas en estos aspectos.

La regulación funcionará

De hecho es la regulación la que en última instancia puede provocar la caída de Airbnb. La ética de los propietarios ya ha sido cuestionada desde que algunos, o quizá muchos, no declaran los ingresos que obtienen con sus alquileres. Y cuando las cosas van mal, surgen más dudas, por ejemplo en cuanto a los seguros, tanto para los dueños cuyas casas han sido destrozadas, como de clientes estafados o robados por anfitriones sin escrúpulos. Aunque afortunadamente este tipo de incidentes siguen siendo poco frecuentes, el creciente uso del servicio está empujando a las autoridades locales a actuar, introduciendo requisitos que complican el modelo fluido P2P de Airbnb.

En cualquier caso Airbnb representa un concepto muy interesante, pero aún está por ver si el mercado es lo suficientemente grande como para justificar el precio de 10.000 millones de dólares.

La información de referencia se encuentra disponible en la web de ESSEC Business School.

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Comentarios 2
Es cierto que pocos hoteleros temen el fenómeno AirBnB. Incluso empresas de apartamentos vacacionales. Y que puede parecer un desatino valorar AirBnB más que a las ¡principales marcas hoteleras del mundo! Y que un “hotelero amateur es simplemente … un amateur”. Todo esto me recuerda lo que muchos comentaban sobre las OTA’s en sus inicios; incluso alguna cadena de agencias de viajes que, por supuesto, ya no existe, que comentaba que “qué cliente se iba a fiar de una agencia que además de ser extranjera, no tenía ni oficina física ante la que quejarse si había algún problema …”. Me parece que puede ser importante lo siguiente: El planteamiento de AirBnB recuerda a la fórmula “Bed&Breakfast” extendida en países como Alemania y Reino Unido desde hace años. Cualquiera que haya tenido esa experiencia, estará de acuerdo en que casi todas las veces, encuentras hogares dignos, con personas hospitalarias. Y la hospitalidad es una virtud que han perdido bastantes hoteles en los últimos años, por aplicar el “estándar” del servicio, olvidando la experiencia que quiere tener el cliente. Hoteles cada vez más uniformes. Cuando te despiertas en uno de ellos, no sabes si estás en el centro de una ciudad o en la playa o en un polígono industrial. Muchos de ellos han sido construidos en los últimos años también de forma “estándar”. Las OTAs te ponen, literalmente en la palma de tu mano, los hoteles de un destino, por ejemplo los más de 500 hoteles de Madrid o de Barcelona a un precio muy “competitivo”. Pero sin instrumentos que te permitan identificar los alojamientos que se adecúan al motivo de tu viaje. Las webs de los hoteles tampoco diferencian su producto y no ayudan demasiado a la elección, ya que no destacan su propuesta de valor en la homepage y no te permiten saber si es lo que estás buscando. Es más, la homepage de muchos hoteles se parece más a las webs de las OTAs que no a las de los hoteles que consiguen un alto porcentaje de reservas directas. No sé cómo evolucionará AirBnB, con quien no tengo relación. Pero hay algo sobre lo que hay duda: con internet, el poder lo tiene el consumidor. Aunque las costumbres vayan por detrás, si lo que AirBnB aporta supone un valor importante para el cliente, será un éxito. Ante la uniformidad de lo que ofrecen tantos hoteles, la fórmula del B&B o algo parecido puede ser una experiencia más rica y auténtica, que permite conocer a personas del destino, su forma de vida, etc. Los de B&B no pretenden ser hoteleros amateurs, sino ¡solamente! hospitalarios y tener su casa digna. Por supuesto que AirBnB no puede garantizar la calidad, pero ¿es que el consumidor actual de este tipo de producto lo pretende? Ciertos hoteleros están discutiendo todavía si deben facilitar wifi gratis o no; o cómo rentabilizar el wifi. Y en una casa/piso de Bed&Breakfast o en un lugar donde te alquilan una habitación digna, pueden tener su conexión del hogar con fibra a 50 o 100 Mb, de las muchas que ya hay. Y ni se le ocurre al casero cobrarte por el wifi, entre otras cosas porque no sabría ni cómo. La disciplina de inteligencia de clientes está avanzado a velocidades de vértigo y es necesario estar conectado a ella. Un perfil de cliente sobre el que ya se ha escrito bastante es el de los Millenials: gente muy práctica, que buscan lo auténtico, muy globales y que no ven problema en alojarse, por ejemplo, en un hostel y pagar 50€ por una cena que merezca la pena. Pues la propuesta de AirBnB podría ir en esa dirección. Pienso que los hoteles que no quieran/puedan diferenciarse y para los que no tengan claro un modelo low cost, es decir todos los demás que están en medio, si deberían ocuparse y reaccionar frente a este fenómeno. Si no, puede que se vean amenazados por las OTAs por un lado y por las soluciones PtoP por el otro. Es posible que las firmas que han dado esa valoración tan abultada a AirBnB, hayan tenido en cuenta alguna de estas consideraciones. Pero, para mí, esa valoración es ya de por sí un síntoma claro de que “más vale ocuparse de contrarrestar este fenómeno”. ¿Por qué muchos hoteleros no temen a AirBnB? Supongo que algunos porque no están debidamente informados y deberían estarlo y otros porque siguen sin entender que la mayor parte del poder lo tiene ahora el consumidor vía internet. Sufren las consecuencias de que el consumidor ponga a competir los 500 hoteles de un destino con su móvil en la palma de su mano, pero no saben cómo aprovechar el canal de comunicación directo, sin intermediarios, “persona a persona”, que ese mismo dispositivo pone en las manos de sus organizaciones: no han dado el salto a internet al 100% y un “precipicio sólo se puede evitar con un solo salto”.
No tengo muy claro a que cadenas ha consultado. Me recuerda cuando la aerolíneas de bandera europeas decian que el Low Cost Carriers ( LCC) no podian competir con ellos , en 2006, pues ellos tenian el 60% del mercado y las LCC solo el 5 %.....ya que no cuidaban a los clientes, el precio no era solo lo importante, sus enormes fallos de seguridad... En 2014 vemos que han desaparecido todas las europeas menos Air France, todas han creado una segunda compañía LCC, y las que no eran rivales tienen más de un 50% del mercado..¿Como no se van a preocupar de tendencias de mercado? Estamos en contacto con las cadenas Americanas, Asiaticas, Europeas, Españolas y el denominador común es el clamor por una regulación y la preocupación por un nuevo entrante en el mercado, que con otras reglas de juego compite en el mismo entorno

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