Un análisis de Xavier Canalis

Flashmobs como herramienta de marketing ¿funcionan?

Análisis/ Se pusieron de moda hace cinco años y parecía que ya habían pasado a mejor vida. Pero bien planificados, siguen siendo una magnífica herramienta de promoción al convertirse en fenómenos virales, impulsados por las redes sociales y los medios de comunicación online.

El último ejemplo: el flashmob en el metro de Nueva York protagonizado por los cantantes del musical The Lion King, que se representa en Times Square. Fue colgado el pasado 8 de agosto en Youtube y el vídeo ha registrado 6,5 millones de visualizaciones desde entonces.



Nacidos como una tendencia urbana, los flashmobs nacieron en Estados Unidos en 2003 y rápidamente se extendieron por el mundo.

Según explica la Wikipedia, "un flashmob, traducido literalmente de inglés como ‘multitud instantánea’ (flash: ‘destello, ráfaga’; mob: ‘multitud’) es una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente. Suelen convocarse a través de móviles e internet y en la mayor parte de los casos, no tienen ningún fin más que el entretenimiento, pero pueden convocarse también con fines políticos o reivindicativos".

Con el paso de los años, los flashmobs también se han convertido en una herramienta de marketing utilizada por empresas y destinos turísticos.

En estos casos, se exige una importante planificación previa y se cuenta con la colaboración de profesionales de las artes escénicas (cantantes, bailarines, músicos, etc) que primero se hacen pasar por transeúntes normales antes de que comience el show.

Un flashmob antológico fue patrocinado por la empresa de telefonía T-Mobile en la terminal 5 del aeropuerto de Heathrow, en octubre de 2010. Este vídeo acumula más de 14 millones de visionados en Youtube.



Con el fin de promocionar las nuevas rutas desde el aeropuerto británico de Essex hasta Irlanda, la aerolínea irlandesa Aer Lingus patrocinó otro flashmob de irish dancing en un centro comercial de dicha ciudad. El vídeo ha sido visto en Youtube más de medio millón de veces.



También cabe destacar el flashmob promocional de la ciudad de Peñíscola, a golpe de música disco y bailarinas, colgado en Youtube en septiembre de 2011 y que desde entonces ha recibido 164.000 visitas.



Y a medio camino entre el flashmob, el videoclip musical y el reportaje amable, Turespaña también patrocinó un original video en septiembre de 2013, que ha recibido casi 10.000 visitas.



Algunos expertos indican que los flashmobs pueden llegar a ser una herramienta de márketing de guerrilla.

En todo caso, organizar un flashmob con fines promocionales seguramente exige mucha profesionalidad, grandes dosis de creatividad y un efecto WOW! para sorprender al público (sea por el escenario escogido, los actores, la puesta en escena...), si de verdad queremos convertirlo en un fenómeno viral que destaque por encima de la media. Porque anda que no hay videos en Youtube: allí la competencia se multiplica hasta el infinito.

De hecho, si no tenemos tiempo ni paciencia para organizar un flashmob, no corran riesgos innecesarios: quizá sería mejor patrocinar en Youtube el video de un gatito o un cachorro de perro haciendo travesuras o durmiendo junto a un bebé. Eso seguro que tendrá millones de visitas.

 

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