La Fira de Cornellà cumple 10 años

La Fira de Cornellà cumple diez años y durante este tiempo son muchos los actos que se han desarrollado en sus instalaciones. Un total de 179 manifestaciones diferentes, que abarcan desde salones gestionados directamente por la institución, ferias organizadas por empresas privadas o cenas, exhibiciones, congresos e incluso rodajes de spots publicitarios.

La Fira de Cornellà cumple diez años y durante este tiempo son muchos los actos que se han desarrollado en sus instalaciones. Un total de 179 manifestaciones diferentes, que abarcan desde salones gestionados directamente por la institución, ferias organizadas por empresas privadas o cenas, exhibiciones, congresos e incluso rodajes de spots publicitarios. Algo más del 43% de los actos realizados en Fira de Cornellà corresponden a salones de gestión directa y el 24 % a salones de gestión privada. Por lo tanto, la actividad ferial ha sido y sigue siendo el uso mayoritario de las instalaciones. Sin embargo, su polivalencia ha hecho posible diversificar la actividad del recinto ferial, elemento esencial para mantener un nivel óptimo de rentabilidad. Rodajes de spots publicitarios, congresos de carácter político y empresarial, presentaciones de productos, jornadas y exhibiciones, fiestas o conciertos e incluso bodas y exámenes son algunos de los ejemplos que se han podido vivir durante esta década. La actividad ferial en Cornellà de Llobregat se inició mucho antes de tener recinto, su origen se sitúa, como en tantas otras ciudades, en sus calles. En 1984, los comerciantes de Cornellà y el Ayuntamiento realizaron la primera Feria Comercial. La Avenida Salvador Allende fue el primer escenario ferial de la ciudad. Tres años después, movidos por el éxito de la iniciativa la Feria Comercial pasó a realizarse en un pabellón prefabricado en el antiguo solar Lamaro del barrio de Sant Ildefons. En 1989 comenzó a forjarse la idea de dotar a la ciudad de unas infraestructuras que impulsaran de una forma decidida la economía local y fueran el referente de un cambio de modelo: de la industria a los servicios. En estos diez años, se han puesto en marcha 13 proyectos feriales diferentes de los que 7 se mantienen en la actualidad. Todos ellos han pasado por el proceso de profesionalización y búsqueda de la diferencia y la calidad que caracteriza la gestión de Fira de Cornellà. Desde la vertiente más local a la más profesional, Fira de Cornellà impone su sello de calidad. Salones de carácter social como la Fira Infantil de Navidad, todo un referente en la comarca del Baix Llobregat, de carácter comercial como el Rebaix, donde los comerciantes pueden liquidar los stocks de temporada, otros más clásicos como el Nuvibaix, especializados en bodas, o salones monográficos hechos a medida de sectores profesionales concretos como Agrotur y el Salón de la Inmersión. El turismo rural y el submarinismo tienen en la Fira de Cornellà el único referente nacional del sector. En estos diez años, Fira de Cornellà ha aumentado un 166% su facturación que actualmente sobrepasa el millón de euros anuales. Con las fluctuaciones lógicas de su implantación en el mercado, la evolución del recinto ferial debe considerarse como positiva. Aumentos iniciales en la facturación anual que rondan el 50%, dos años difíciles con descensos de un 9% y un 22,8% en la década de los noventa, nos llevan a una estabilidad presupuestaria que aumenta año a año el nivel de facturación. En un principio era la actividad propia la que tenía el peso más importante, en 1994 la gestión directa de salones supuso el 71,64% de la facturación, y la prestación de servicios apenas generó un 9,5 %. La consolidación del recinto en el panorama ferial catalán y la profesionalización de la gestión han conseguido repartir el equilibrio entre estos conceptos. En el ejercicio correspondiente al 2002, la gestión directa supuso un 49,27 % de los ingresos, la subcontratación del recinto un 22,29% y la prestación de servicios un 16,95%. Estos diez años de historia han llevado la marca Fira de Cornellà a un nivel óptimo de maduración que junto a la proyección que la ciudad ha vivido auguran un futuro prometedor. La construcción del WTC Almeda Park con más de 100.000 m2 de oficinas junto al recinto ferial, el campo del RCD Espanyol en el otro extremo, una estación del Trambaix en la puerta, cuatro hoteles a menos de 500 metros acabarán de consolidar a Fira de Cornellà como todo un referente para el mundo empresarial catalán. (HOSTELTUR/Barcelona) 

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