Más restricciones para los vuelos

Un post de Marcos Varela, en Transportes

13 de Julio del 2017

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A la hora de viajar, uno de los elementos que condicionan la experiencia del pasajero es el retraso del vuelo. A ningún viajero le gusta esperar largas horas en el aeropuerto, ni mucho menos enterarse que su vuelo fue cancelado. En este caso, es tarea de las aerolíneas brindar el mejor servicio posible y asegurar que los pasajeros lleguen a tiempo a destino. Sin embargo, a partir de ahora hay un elemento que podrá influir en esta situación y que las aerolíneas tendrán que considerar. Según el estudio presentado por la revista Climatic Changes, el calentamiento global afectará el despegue de los aviones en todo el mundo.

Tal como se lee en la publicación, el aumento de las temperaturas, como consecuencia del calentamiento global, dificultará el despegue de aviones en las próximas décadas. La realidad es que el estudio no hace más que confirmar lo que ya viene sucediendo hoy en día. Recientemente la aerolínea American Airlines, se vio obligada a cancelar más de 40 vuelos en Phoenix, Estados Unidos, ya que las altas temperaturas dificultaban el despegue de las aviones.

Las noticias no son buenas. Según la revista, durante las porciones del día en las que se registran mayores temperaturas, entre 10 y 30% de los aviones con carga completa se verán obligados a remover combustible, peso o pasajeros. La otra alternativa es esperar a las horas con temperaturas más frías para poder volar.

El problema de la temperatura consiste en que a medida que el aire se calienta, éste se extiende y al mismo tiempo, su densidad disminuye. Es decir que el aire más caliente, es aire más delgado, lo que hace más difícil y hasta a veces, imposible, que los aviones consigan la elevación necesaria para realizar el despegue.

En el 2016, otro estudio publicado por expertos de la Universidad de Reading, en Reino Unido, ya había advertido sobre la posibilidad de que el calentamiento global podría incidir sobre la duración de los vuelos.

Los estudios recientes ponen en relieve la necesidad de investigar sobre esta temática, ya que hasta el momento, no existe suficiente información al respecto. Lo que es cierto es que desde 1980, las temperaturas globales promedio subieron casi un grado centígrado. Sin dudas, la temperatura y los cambios en los vientos condicionan la aviación. Por lo que se requieren investigaciones más profundas, para que las aerolíneas puedan anticiparse a los hechos.

Los pronósticos no son muy alentadores. Se espera que para el 2100, las temperaturas medias suban hasta tres grados. Por otro lado, se cree que las olas de calor se harán más frecuentes, lo que elevaría las temperaturas máximas anuales diarias en aeropuertos entre cuatro y ocho grados a partir del año 2080.

Recientemente, el cambio climático ha estado en el foco de atención luego de que Donald Trump tomara la decisión de salir del Acuerdo de París, que establece medidas para tratar el cambio climático. Si bien se habló mucho sobre la decisión del presidente de los Estados Unidos y de cómo afectaría el cambio climático a diferentes sectores económicos, poco se ha hablado del impacto de este fenómeno en la aviación.

De ahora en más, las aerolíneas deberán tener en cuenta esta nueva problemática, para poder prepararse e implementar nuevas medidas. El uso de tecnología para analizar datos y para desarrollar soluciones innovadoras, será sin dudas, de gran importancia para abordar el tema.

Según los especialistas, los efectos del cambio climático podrían ser contrarrestados, en algunos casos, diseñando nuevos motores o carrocerías. Por otro lado, el diseño de las pistas también deberá ser renovado. Se cree también, que algunos aeropuertos se verán más afectados que otros, ya que dependiendo de su ubicación, las consecuencias podrían variar. Por ejemplo, los aeropuertos que se encuentran a una mayor altura, cuentan con aire más delgado, por lo que las altas temperaturas los afectan aún más que a otros aeropuertos.

Como si fuera poco, según los últimos estudios, el cambio climático podría influir en la estabilidad del vuelo, provocando así más casos de turbulencia. Además, se cree que en el futuro, se implementarán más restricciones de peso en los aviones.

Las conclusiones impactan, no sólo por las efectos que describen sino por lo poco que se conoce sobre la problemática hasta el momento. Seguramente, este será un llamado de atención para que las aerolíneas comiencen a desarrollar investigaciones para poder prever las consecuencias negativas del cambio climático y así poder seguir trabajando en mejorar la experiencia del viajero.

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