Diario 5428 14.11.2018 | 18:37
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Por Javier Gutierrez Rodriguez, en Economía

Vive una Semana Santa diferente en el Valle de la Abadía de Compludo I

7 marzo, 2018 (12:42:46)

A las puertas de la primera cita vacacional del año os proponemos una sugerente manera de disfrutar de la Semana Santa, alejados de las aglomeraciones procesionales, allí donde aún existen pequeños pueblos que conservan su tradicional encanto rodeados de naturaleza en estado puro.

Esto es posible en el histórico Valle de la Abadía de Compludo. Situado al sur de la comarca leonesa de El Bierzo, forma parte de la conocida como Tebaida Berciana y tiene el privilegio de ser la cuna del monacato en la Península Ibérica.

Pero el alma del valle va más allá de la herencia mística, pues cada rincón rezuma espiritualidad y armonía natural, creando un escenario de paz en el que no hay sitio para las prisas ni los agobios de la vida diaria. Recorrer sus sendas y caminos es reencontrarse con una naturaleza generosa en especies y aromas, en formas y colores, en murmullos de silencio, de arroyos y de hojas al viento. Y esa atmósfera serena no se pierde en ninguno de sus pueblos. Pasear sus calles es un ejercicio contemplativo de texturas y formas que rinden tributo al ecosistema en el que se asientan, una lección magistral de sabiduría en el uso y manufactura de los materiales que da la tierra para crear hogares confortables y con fuerte personalidad.

LOS PUEBLOS DEL VALLE

Lo primero que percibimos cuando llegamos a cualquiera de los cuatro pueblos que dan vida a este valle berciano es la tranquilidad y el silencio. Caminar por sus calles nos permite admirar todo un catálogo de típicas y macizas construcciones coronadas con bellas galerías, en las que los materiales característicos son la piedra, la pizarra y la madera.

Comenzamos este sereno viaje en Espinoso de Compludo, una de las joyas arquitectónicas de la provincia y con un valor etnográfico similar al de Peñalba de Santiago o de Castrillo de los Polvazares. Casi deshabitado hasta hace unos años, gracias el empeño de sus vecinos se ha conseguido recuperar por completo con gran acierto, siendo en la actualidad uno de los núcleos más activos e interesantes para la practica del turismo rural. De obligada visita es la Taberna Templaría de Espinoso, un establecimiento acogedor gracias al trato de Marta y de Juan Carlos y al calor de su chimenea, donde podremos degustar los ricos y reconfortantes guisos que salen de su cocina.

“ARTEBAIDA”

Hace ya varios años que se puso en marcha el proyecto privado Vita Natura et Legenda con el objetivo de dar a conocer los cuatro valles que forman el gran Valle de la Abadía de Compludo. Los profesionales que le han dado vida, y que conocen en profundidad el territorio, así como su historia y las necesidades que éste tiene para asegurar su futuro se encargande conservar y recuperar el patrimonio monumental, como en el caso de la Herrería de Compludo, trabajando también en la conservación de la naturaleza y haciendo una labor de concienciación para que grandes y pequeños entiendan la importancia de cuidar este enclave natural y cultural.

Su última iniciativa ha sido crear “Artebaida” un espacio expositivo en el pueblo de Espinoso de Compludo donde se exhibe una gran maqueta en la que se reproduce fielmente y de manera magistral el Castillo Templario de Ponferrada en la Edad Media, además de otros emblemáticos edificios y rincones de la capital berciana, castros prerromanos, poblados de pallozas como Campo del Agua, otras fortalezas de la comarca, bellas y representativas muestras de la arquitectura tradicional y escenas costumbristas del pasado son sólo algunos detalles de esta exposición única. Esta iniciativa servirá también de ventana al mundo para que artesanos bercianos de diferentes áreas expongan sus magníficos trabajos. Paralelamente a esta exposición se llevarán a cabo talleres didácticos de artesanía donde estos artistas compartirán sus técnicas y secretos.

Este gran valle, que a su vez esta formado por otros cuatro más pequeños que responden al nombre de los diferentes pueblos, ha sido testigo durante siglos del paso de los celtas, los romanos, los visigodos y de caballeros y monjes medievales que escribieron las páginas de su historia. Y para poder conocer uno de los capítulos de esta historia es necesario acercarnos a Compludo, nuestra siguiente parada. Fue el lugar elegido por San Fructuoso para fundar en el siglo VII el primer monasterio visigodo dedicado a los Santos Justo y Pastor, dando lugar a un movimiento eremítico y monástico desconocido hasta ese momento en la Península Ibérica. Éste sería el primero de muchos más, pues creó otros cenobios en la comarca berciana, así como en Galicia, Andalucía y Portugal.

Recorrer sus calles sin asfaltar, descubrir rincones donde el tiempo parece detenerse, pararnos a admirar la pequeña iglesia del siglo XVI que formó parte de un convento desaparecido a causa de una gran riada y, por supuesto, disfrutar de su arquitectura popular hacen que Compludo se convierta en un recuerdo imborrable. Y para que esa impronta en nuestra memoria permanezca para siempre es imprescindible culminar la visita con el paseo hasta la Herrería de Compludo. La senda que conduce hasta allí es un remanso de paz que prepara nuestros sentidos para la sorpresa. De pronto, entre la vegetación, afloran los recios muros de piedra de la herrería acompañados del murmullo del agua que alimenta el ingenio mecánico. Muchas son las teorías sobre el origen de este icono de la arquitectura industrial medieval, pero nada contradice su vinculación con el poblamiento de la zona asociado a las fundaciones monásticas. Si ya en el exterior llama la atención los golpes secos que produce el mazo en funcionamiento, el interior nos deja atónitos al ver esa mole de hierro y madera golpear rítmicamente el metal incandescente con una coreografía inalterada desde hace siglos gracias a la pericia y conocimiento del herrero de Vita Natura et Legenda. Mientras el sonido y los claroscuros de los rayos de luz que se filtran por el techo recrean una atmósfera mágica, la fragua del fondo resopla, de repente, lanzando al aire miles de chispas impulsadas por la corriente de aire generada por el agua que alimenta una turbina. Es el conocido efecto Vénturi y la Herrería de Compludo es la única en España que lo posee, lo que le da un valor añadido indiscutible y exclusivo.

Cómo llegar

Existen varias posibilidades para llegar a este maravillo valle. Desde Ponferrada nos dirigimos al Valle de Valdueza y pasado Salas de los Barrios nos incorporamos a una vía comarcal que nos llevará a Espinoso de Compludo. La otra opción es por el Camino Francés, partiendo de Astorga. En la capital maragata cogemos la LE-142 hasta al pueblo de El Acebo. A la salida del mismo, una carretera a la izquierda nos acercará hasta otro de los pueblos del valle, Compludo.

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