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Por Enrique Espinel Martínez, en Distribución

Viaja por la Antigua Roma sin salir de España

De norte a sur, España está repleta de yacimientos y monumentos que atestiguan los siglos que nuestro territorio estuvo bajo el dominio del Imperio Romano. 14 septiembre, 2020 (08:31:13)

Desde que llegase a Ampurias en el 218 a.C. hasta que los visigodos hicieran lo propio a principios del siglo d.C., Roma dominó la Península Ibérica y las Islas Baleares. Siete siglos que dieron muchísimo de sí a todos los niveles, empezando por el ámbito cultural (no en vano, la lengua que hoy hablamos y escribimos proviene del latín) y siguiendo por el lado económico y sociopolítico, dividiendo el territorio en varias provincias.

Este período de dominación e influencia latina sobre lo que hoy conocemos como España queda reflejado todavía a día de hoy en un sinfín de yacimientos, monumentos y localidades. ¡Así que los amantes de la época Clásica están de enhorabuena! Porque sí, incluso a día de hoy es posible viajar por la Antigua Roma sin necesidad de salir de España.

Tarraconensis

Los primeros asentamientos romanos comenzaron en la que acabaría llamándose provincia de Tarraconensis, lo que hoy se corresponde aproximadamente con las comunidades autónomas de Cataluña, gran parte de Aragón, Navarra, La Rioja, el País Vasco, Cantabria y la zona nordeste de Castilla y León.

Uno de los ejemplos más tangibles a día de hoy de la herencia romana es el anfiteatro romano de Tarraco. Sin embargo, no es el único monumento de aquella época que puede visitarse en la ciudad catalana, ya que una ruta por la Tarragona romana también permite visitar las ruinas del circo e incluso del foro, epicentro de la vida social y política en aquella época. Sin salir de Cataluña, también se pueden ver en Barcelona (es decir, Barcino) los restos de templos, acueductos y murallas de la época romana.

Siguiendo hacia el oeste podemos encontrar más muestras del dominio romano, como es el caso de la ciudad de Zaragoza, fundada bajo el nombre de Caesaraugusta por los romanos. Teniendo en cuenta que César Augusto fue el primer emperador de Roma (y el más duradero) y el principal artífice de la conquista de la Península Ibérica, contar con semejante nombre es todo un honor para la capital aragonesa.

Los ejemplos continúan a través de otras provincias españolas. Por ejemplo, ¿sabías que León (que pertenecía a la provincia de Gallaecia) no debe su nombre al animal, sino al campamento fijo de la Legión VI Victrix que se estableció allí?

Cartaginensis

Teniendo en cuenta la gran extensión de la provincia Cartaginensis y que su capital fue Cartago Nova, actual Cartagena, es lógico que algunos de los mayores tesoros que todavía conservamos del Imperio Romano en España se encuentren en su territorio.

Cartago Nova fue el orgullo y la capital de Cartago en Hispania hasta que Escipión el Africano, en su guerra contra el legendario Aníbal Barca, la conquistó y la convirtió en uno de los principales enclaves del Imperio Romano fuera de la Península Itálica. Restos de los foros, de las termas y un espectacular teatro con capacidad para más de 7.000 espectadores pueden dar buena cuenta de ello. Precisamente, otra de las grandes batallas de aquella Segunda Guerra Púnica tuvo lugar en Sagunto, otro de los grandes vestigios romanos que pueden visitarse sin salir de España.

No obstante, la provincia de Cartaginensis no solo se limitaba a la costa levantina de la Península Ibérica, sino que se adentraba hasta llegar a lugares como la provincia de Cuenca (donde se puede visitar Segóbriga o, también, Noheda, conocida como “la Pompeya española”) y, como no podía ser de otra manera, Segovia… Cuyo espectacular acueducto de 167 arcos no necesita presentaciones.

Baetica

La Baetica no solo fue la provincia donde nació el primer emperador de Roma no italiano, Trajano, sino que también fue uno de los territorios hispanos más prolíficos y ricos del Imperio.

Además del yacimiento arqueológico de Itálica, la localidad en las afueras de la actual Sevilla donde nació el ya mencionado Marco Ulpio Trajano, en Baetica se pueden visitar un sinfín de vestigios romanos de todo tipo y características.

Por ejemplo, un free tour por la Córdoba subterránea permite recorrer el graderío de un inmenso teatro romano (el segundo más grande de todo el Imperio), pasear por una calzada auténtica de la época… ¡E incluso adentrarse en los restos de unas termas del siglo I d.C. en medio de una tienda de ropa!

Si se prefiere disfrutar de la Historia sin necesidad de meterse bajo tierra, lugares como el Teatro Romano de Málaga o los yacimientos arqueológicos de Carmona harán las delicias de todos aquellos amantes de la Antigua Roma que no quieran abandonar la Península Ibérica.

Lusitania

La provincia de Lusitania, pese a que ocupaba gran parte de la actual Portugal (no en vano a los ciudadanos portugueses se les continúa llamando en muchas ocasiones lusos), pero eso no significa que no queden restos arqueológicos lusitanos relevantes en España… Que se lo pregunten si no a Mérida. ¿O deberíamos decir Emérita Augusta? Coloquialmente la capital extremeña es conocida como “la pequeña Roma” debido a sus importantísimos yacimientos arqueológicos como el Templo de Diana, la Casa del Anfiteatro, el Puente Romano, la Casa de los Mármoles o, sobre todo, los celebérrimos Anfiteatro y Teatro Romano de Mérida.

Además, todos aquellos que quieran huir de la Roma más mainstream siempre pueden optar por visitar, por ejemplo, el también magnífico yacimiento arqueológico de Cáparra, donde se encuentra el único arco romano cuadrifronte de la Península.

Gallaecia

El nombre de Gallaecia nos hace pensar directa (y lógicamente) en la actual Comunidad Autónoma de Galicia, pero esta provincia romana se extendía hasta ciudades como León o Valladolid. Precisamente en León se encuentra el espectacular entorno paisajístico de Las Médulas, que durante varios siglos fueron la mayor mina de oro de un Imperio Romano que necesitaba más y más de este precioso metal para financiar su expansión y sus conquistas.

Ya en tierras gallegas, uno de los máximos exponentes de la presencia romana en el noroeste peninsular son las murallas de Lugo, que fueron construidas bajo el mandato de Augusto para anexionar al imperio definitivamente esta zona tan recóndita del mapa.

Balearica

La provincia de Balearica surgió en el siglo IV d.C., siendo la última en aparecer dentro de la división provincial romana, pero eso no significa que no fuera habitada por los romanos (y otros pueblos) desde mucho antes. Antes de ser una provincia per se, las Islas Baleares pertenecían a la provincia Cartaginensis.

A día de hoy, las Islas Baleares son un destino ideal para todos aquellos que quieran realizar rutas históricas por yacimientos arqueológicos de todo tipo, desde fenicios hasta cartagineses pasando obviamente por los romanos. Probablemente el más destacado de todos ellos sea el de Pollentia, la ciudad romana que acabó convirtiéndose poco a poco en la localidad de Alcudia. Sin embargo, gracias a que Alcudia se construyó junto a Pollentia y no sobre Pollentia, esta hoy puede visitarse (al contrario de lo que ocurrió con la ciudad romana de Palma y la Palma actual, pues esta se construyó sobre los restos de la primera).


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