Diario 6067 02.12.2020 | 14:49
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Por Ostelea Tourism Management School, en Economía El turismo rural en Ecuador es un sector clave para la dinamización socioeconómica de muchos territorios y puede contribuir a paliar la pobreza de las áreas rurales.

Retos y oportunidades del turismo rural en Ecuador

2020 es el año del Turismo rural decretado por la OMT (Organización Mundial del turismo). 20 noviembre, 2020 (17:49:54)

La Dra. Raquel Santos-Lacueva investigador y docente en Ostelea, del Centro de Investigación, Divulgación e Innovación Turística de Ostelea (IDITUR), ha realizado un informe elaborado con el apoyo del Ministerio de Turismo de Ecuador. El informe, titulado “El turismo rural en Ecuador” describe el turismo rural en Ecuador y analiza los retos y oportunidades del turismo rural ante el covid-19.

El turismo rural

De acuerdo a la Organización Mundial del Turismo (OMT), el turismo rural es “un tipo de actividad turística en el que la experiencia del visitante está relacionada con un amplio espectro de productos vinculados por lo general con las actividades de naturaleza, la agricultura, las formas de vida y las culturas rurales, la pesca con caña y la visita a lugares de interés” (OMT, 2019).

Los entornos rurales donde se desarrollan estas actividades se caracterizan por: una baja densidad de población, paisajes y territorios donde prevalece la agricultura, y estilos de vida tradicionales (OMT, 2019). La amplitud de esta definición permite incluir una gran oferta turística dentro del turismo rural.

La OMT ha declarado el año 2020 como el “Año del Turismo Rural y del Desarrollo Rural”. En este sentido, reconoce la capacidad del turismo para impulsar el desarrollo del medio rural. El turismo, en ocasiones, también puede entenderse como un complemento a las actividades económicas tradicionales, como por ejemplo la agricultura. Al mismo tiempo, la OMT pone en valor la posibilidad de fomentar el empoderamiento y el trabajo femenino a través del empleo en turismo y ocio. Por último, esta organización destaca las opciones de descongestión que ofrece el medio rural para los destinos urbanos masificados. Sin embargo, algunos autores alertan del peligro de la gentrificación en las áreas rurales, así como de la pérdida de actividades tradicionales para dedicarse a la economía turística (Cote, 2017).

El turismo rural en Ecuador

En Ecuador, en el ámbito del turismo rural, coexisten experiencias consolidadas, como las de turismo comunitario, y propuestas implantadas recientemente por el Ministerio de Turismo. De este modo, tal y como demuestra el Plan Nacional de Turismo 2030, el gobierno ecuatoriano sigue apostando por fortalecer el desarrollo turístico en las zonas rurales, con experiencias comunitarias, pero también creando nuevos productos. Ejemplos de estas nuevas fórmulas son el desarrollo del agroturismo a través del cacao y del chocolate o la dinamización de localidades mediante la implantación del programa de Pueblos Mágicos.

Así pues, en Ecuador destacan tres líneas estratégicas para dinamizar el turismo en el medio rural, que se detallan a continuación:

· Turismo comunitario

· Agroturismo: Ecuador tierra de chocolate.

· Pueblos Mágicos

Turismo comunitario: la comunidad se relaciona con los visitantes

La Federación Plurinacional de Turismo Comunitario del Ecuador (FPTCE, 2012) define el turismo comunitario como: “La relación de la comunidad con los visitantes desde una perspectiva intercultural en el desarrollo de viajes organizados con la participación consensuada de sus miembros, garantizando el manejo adecuado de los recursos naturales, la valoración de sus patrimonios, los derechos culturales y territoriales de las nacionalidades y pueblos para la distribución equitativa de los beneficios generados”.

En este país la actividad turística comunitaria comenzó a desarrollarse en la década de los 80s de forma espontánea y de la mano del ecoturismo (Ruiz et al., 2008). En el año 2000 empieza la regulación de estas operaciones, que se recogerán en la Ley de Turismo de Ecuador (Estrella, 2007).

En 2002 se funda la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario del Ecuador (FPTCE). Esta organización aglutina las comunidades indígenas, campesinas, afro-ecuatorianas y montubias de Ecuador, con el objetivo de coordinar actividades culturales y de ecoturismo, que protejan el patrimonio cultural y natural de la zona rural, y que al mismo tiempo mejoren el bienestar de sus habitantes (PNUD, 2012).

El Plan de Desarrollo Estratégico de Turismo en Ecuador (PLANDETUR 2020) publicado en 2007, ya recoge firmemente el turismo comunitario, así como el Plan Integral de Marketing Turístico de Ecuador (PIMTE 20014), elaborado en 2009. El Plan Nacional de Turismo 2030, publicado en 2019 también contiene diferentes estrategias que incluyen directamente el turismo comunitario.

RETOS Y OPORTUNIDADES DEL TURISMO RURAL ANTE EL COVID-19

El turismo rural en Ecuador es un sector clave para la dinamización socioeconómica de muchos territorios. Ante la crisis sanitaria del COVID19, las previsiones apuntan a que el turismo rural, podría ser uno de los primeros nichos turísticos en recuperarse. El principal motivo es que se desarrolla en zonas poco masificadas, y cuenta con una amplia oferta de actividades en espacios naturales y al aire libre. Por tanto, la actividad turística podría desarrollarse en condiciones de mayor seguridad, y al mismo tiempo, la percepción de seguridad de los potenciales turistas también es mayor frente a otras zonas más masificadas, como los destinos de sol y playa o urbanos.

De este modo, nos encontramos ante un momento de oportunidad para impulsar el turismo rural en Ecuador. A continuación, se enumeran cuatro grandes oportunidades para el sector:

- Consolidar el desarrollo sostenible del turismo rural. Primero debe analizarse cómo se incorporan los criterios de sostenibilidad en el turismo; después, es el momento de elaborar estrategias que aporten mayores garantías de sostenibilidad, de duración futura, de las actividades turísticas ante un escenario post-covid19 en el medio rural, teniendo en cuenta criterios ambientales, sociales y económicos.

- Dar a conocer la oferta de turismo comunitario, agroturismo y Pueblos Mágicos de Ecuador. Hay que diseñar medidas que pongan en valor los atractivos turísticos del medio rural y animen la llegada de visitantes locales y de otro tipo de turistas que en condiciones sanitarias y de movilidad normales elegirían otro tipo destinos.

- Fortalecer la gobernanza de los destinos turísticos. Esta crisis ha generado la cooperación y la colaboración entre numerosos agentes del sector turístico. Estas alianzas, ahora imprescindibles, deben buscar la manera de afianzar estas relaciones más allá de la crisis sanitaria.

- Formación. Durante la crisis sanitaria y el cierre de los negocios turísticos, se da la oportunidad perfecta para mejorar la formación de todos los agentes del sector. La capacitación turística ofrece mejores experiencias para los clientes y mayor competitividad de los destinos.

Al mismo tiempo, para garantizar la sostenibilidad del turismo rural en el escenario post-covid19, las estrategias que se implementen deberán tomar en consideración los siguientes retos:

- Mayor exigencia. La crisis mundial del coronavirus reafirma e intensifica la tendencia de un unos turistas más exigentes y más comprometidos, por ejemplo, con el medioambiente, la generación de residuos o la responsabilidad social. Además, se extremará la demanda de los estándares higiénico-sanitarios.

- Seguridad de la población local. La adecuación de los protocolos de seguridad y de las estrategias de comunicación será crucial para que la población local no perciba la llegada de turistas como un riesgo para su salud.

- Nuevos valores sociales y necesidades. El aislamiento y el confinamiento a nivel global, trae consigo nuevas necesidades y prioridades de la población. El valor de lo humano, de las pequeñas cosas y de las emociones, deben jugar un papel central en el replanteamiento del turismo rural ante el covid19.

- Conocimiento e investigación turística. Los retos que deberá enfrentar el turismo requerirán cada vez de mayor conocimiento experto y multidisciplinar. Deben destinarse recursos a generar conocimiento e investigación para mejorar la toma de decisiones, y en consecuencia la competitividad y la sostenibilidad del destino.

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