Un post de Xavier Canalis

Iberia: saltan las alarmas en el Gobierno

Desde que Iberia confirmó un plan de reestructuración que supone el recorte de 4.500 empleos y la reducción de flota en 25 aviones, las alarmas han saltado en el Gobierno español. En un plazo de 72 horas desde dicho anuncio, hasta tres ministros del Ejecutivo de Mariano Rajoy han alzado la voz para expresar su inquietud, tal como apunta Xavier Canalis en este post.

Al Gobierno español no le gusta el rumbo que está tomando la aerolínea española Iberia, que aunque ya no sea una compañía pública de bandera, sigue siendo un activo estratégico para el país.

Primero fue la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bañez, quien el pasado viernes ya reclamó a Iberia  "sensibilidad y flexibilidad" al aplicar la reforma laboral para evitar despidos en masa.

Por su parte, la titular de Fomento, Ana Pastor, declaró el sábado que su Ministerio ha organizado para el martes una reunión con los responsables de Iberia para "analizar el plan de reestructuración y garantizar lo que es un área muy importante para la movilidad de los ciudadanos, la movilidad aérea".

Y este lunes, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha asegurado que la situación de Iberia le preocupa "mucho" y ha apelado a la "responsabilidad" de la empresa en la búsqueda de acuerdos, ya que "España necesita que siga siendo una gran compañía aérea".

"El sector turístico es el primer sector de la economía española" y "España necesita tener varias compañías de transporte aéreo y que Iberia siga siendo una gran compañía aérea", afirmó el ministro.

Un Airbus A319 de Iberia pintado con los colores y logotipo que llevaban los aviones de Iberia en los años 1950.Un Airbus A319 de Iberia pintado con los colores y logotipo que llevaban los aviones de Iberia en los años 1950.

Aunque Iberia sea una compañía privada (integrada en el consorcio IAG, junto a British Airways), el peso del sector público es aún muy importante en ella. Tanto por las acciones de la compañía aérea controladas por Bankia (caja de ahorros nacionalizada) como por la estrechísima vinculación entre la aerolínea española y el aeropuerto de Madrid-Barajas, hub que ha costado más de 6.000 millones de euros a las arcas públicas.

El mensaje del Gobierno español –vía tres ministros- al presidente de Iberia, Antonio Vázquez, es inequívoco: está yendo demasiado lejos con la reestructuración de Iberia, una empresa que sigue siendo estratégica para la primera industria de España, el turismo. Y más en tiempos de crisis cuando otros sectores económicos están cayendo.

 

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