Diario 5688 16.09.2019 | 00:46
Hosteltur: Noticias de turismo
Edición España. Destinos competidores de España

Turquía, Túnez y Egipto, ¿qué perspectiva económica afrontan en 2019?

El sector turístico es fundamental para las economías de varios países del norte de África y Mediterráneo oriental 1 marzo, 2019
  • La economía turca ha sufrido una depreciación de la lira y ha aumentado la morosidad
  • Túnez crecerá un 1,9% este año, pero es una tasa insuficiente para reducir el alto desempleo
  • Egipto inició en 2016 un programa de reformas económicas con el apoyo financiero del FMI

Gracias a una relativa calma y estabilidad geopolítica, los incrementos en las llegadas de viajeros internacionales fueron generalizados el año pasado en varios destinos competidores de España, tal fue el caso de Egipto (+36%), Turquía (+23%), Grecia (+10,8%), Túnez (+20,5%) o Marruecos (+14%).

Este empuje se observó sobre todo en la World Travel Market de Londres el pasado noviembre.

“No cabe la menor duda que destinos como Turquía, Egipto y Túnez se están recuperando con una fuerza extraordinaria y es evidente que eso puede tener repercusiones”, indicaba al término de dicha feria la presidenta de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca, María Frontera.

Por su parte, el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería y Restauración de Cataluña, Santiago García Nieto, admitía que los establecimientos de playa catalanes notaron en 2018 la recuperación de destinos como Turquía, “cuyo gobierno prácticamente ha regalado los vuelos para que llegaran turistas extranjeros”.

Y según advertía también la Confederación Española de Agencias de Viajes, la llegada de turistas internacionales a los destinos de sol y playa españoles podría descender “entre un 15% y un 20%” en 2019, teniendo en cuenta ese aumento de la competencia.

La recuperación turística de Turquía, Egipto o Túnez también depende de cómo evolucione la economía de estos países

Sin embargo, no todo va a ser cuesta abajo en 2019 para destinos como Turquía, Egipto o Túnez. Estos países también se enfrentan a sus propias dificultades, sobre todo económicas.

Si las dificultades económicas empeorasen, podría generarse una mayor inestabilidad política y social, lo que a su vez podría repercutir negativamente en la imagen del país y en su capacidad para atraer más turistas.

No es una ecuación fácil de resolver, dado que el sector turístico es clave para apuntalar la recuperación económica de estos países.

Turquía

La economía turca sufrió en 2018 una fuerte depreciación de su moneda nacional, la lira, que perdió un 40% de su valor frente al euro.

En septiembre, el Banco Central incrementó los tipos de interés de referencia del 17% a 24%, “lo que superó las expectativas del mercado y ha llevado a una estabilización del tipo de cambio, por el momento”, según informó la compañía española aseguradora Crédito y Caución.

No obstante, “las altas tasas de interés tendrán un efecto adverso en el crecimiento económico en 2019, lo que, en combinación con una interrupción repentina en las entradas de capital, podría resultar en una crisis crediticia”.

El informe de Crédito y Caución confirma que, en algunos sectores importantes, el comportamiento en pagos ya se ha deteriorado, “con ampliación de los plazos de pago e incremento de la morosidad”.

El Gran Bazar de Estambul, Turquía

Túnez

La situación económica y política tampoco es boyante en Túnez, país que “no ha resuelto los principales desafíos que permitirían asentar las bases de un crecimiento económico a medio plazo”, añade Crédito y Caución.

La economía tunecina creció un 2,5% el año pasado, aumento que se moderará hasta el 1,8% en 2019. Se trata de “tasas claramente insuficientes para reducir sustancialmente la tasa de desempleo, que supera el 15%, y las tensiones sociales que pesan sobre las perspectivas a medio plazo del país”.

Además, “las frecuentes protestas y huelgas interrumpen las operaciones comerciales e influyen negativamente en el clima de inversión del país, cuya expansión económica depende en gran medida de la mejora de su frágil situación de seguridad”.

Además, la inflación continuó aumentando en 2018, impulsada por el aumento de precio de los alimentos y la debilidad de la moneda nacional.

Egipto

Por su parte, la economía egipcia muestra signos de relativa mejora y se prevé un crecimiento del 5% para este año.

Egipto inició en 2016 un programa de reformas con el apoyo financiero del FMI, aunque la libra egipcia se depreció a la mitad y ello desencadenó una alta inflación, que se mantendrá por encima del 15% en 2019. Para contrarrestarla, el gobierno incrementó las ayudas a los alimentos.

Según apunta Crédito y Caución, “a pesar del efecto a corto plazo del aumento de los precios, a medio plazo la economía egipcia debería beneficiarse de las medidas relacionadas con el programa del FMI. Lo más importante ha sido la mitigación de la escasez crónica de reservas monetarias en dólares".

"Además, tanto las exportaciones como el sector turístico se están beneficiando de la depreciación de la moneda y la mejora relacionada en la competitividad, aunque el turismo sigue siendo vulnerable a los ataques terroristas”.


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