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Edición España. Cambio climático

Vergüenza de volar ¿Puede este movimiento cambiar el turismo?

La tendencia nacida en Suecia "Flygskam" o "Vergüenza de volar en avión" se extiende por los países nórdicos 8 agosto, 2019
  • Los viajes en tren de Greta Thunberg inspiran a miles de personas
  • El 57% de las llegadas de viajeros internacionales a nivel global son en avión
  • La "Vergüenza de volar" es una tendencia que refleja un nuevo estilo de vida

El movimiento nacido en Suecia Flygskam o "vergüenza de volar en avión" se extiende por los países nórdicos gracias a activistas como la joven Greta Thunberg, cuya lucha contra el cambio climático inspira a miles de jóvenes por todo el mundo. ¿Puede esta tendencia llegar a transformar el modo en que la Humanidad viaja en el siglo XXI? Las repercusiones para la industria turística serían de gran calado, si se tiene en cuenta que el 57% de las llegadas de viajeros internacionales a nivel global se basan en un modo de transporte: el avión.

Emisiones contaminantes

El movimiento Flygskam sería más que una simple tendencia de consumo.

En realidad, refleja una creciente preocupación medioambiental y un nuevo estilo de vida que prescinde o intenta prescindir al máximo de aquello que contribuye al cambio climático: sea el consumo de carne, el uso de plásticos o los viajes en avión.

Según explica Pablo Díaz, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, viajar en avión contamina 20 veces más de lo que contamina el tren.

Las emisiones del avión son, en promedio, de unos 285 gramos de dióxido de carbono por persona y kilómetro volado, mientras que las de un tren son de 14 gramos de CO2 por persona y por kilómetro de media.

Así, "el movimiento flygskam pretende concienciar de lo contaminantes que son los desplazamientos aéreos frente a otros medios de transporte como el tren", apunta Díaz.

En países como Suecia, cada vez hay más personas que optan por pasar sus vacaciones en destinos más próximos, viajando en ferrocarril

La activista sueca Greta Thunberg ha sido una de las adalides de esta tendencia y de hecho, cada vez que se desplaza por Europa para acudir a eventos sobre el cambio climático, usa principalmente el tren, aunque tarde varios días para llegar a su destino.

Muchos considerarán que Thunberg es una ingenua, pero lo que hace está inspirando a miles de jóvenes. La joven activista incluso viajará Nueva York en un barco de vela cruzando el Atlántico para asistir a una cumbre de la ONU sobre el clima.

El avión, transporte dominante

¿Puede el movimiento "Vergüenza de volar" cambiar el paradigma dominante del transporte?

Cabe recordar que el 57% de los viajes turísticos internacionales en todo el mundo se realizan en aviones, según la OMT. Por carretera se desplazan el 37% de los turistas internacionales, por barco el 4% y por tren apenas el 2%.

En todo caso, tengamos en cuenta que estos porcentajes son medias a nivel mundial. Hay determinados destinos, por ejemplo islas, que dependen casi exclusivamente del transporte aéreo.

De acuerdo con la organización medioambientalista World Wildlife Fund (WWF), el movimiento flygskam explicaría la reducción del número de vuelos en Suecia. Un 23% de los suecos renunció a volar el año pasado para reducir su impacto climático, según dicho organismo, lo que supone un aumento de seis puntos porcentuales respecto al año pasado.

No obstante, la llegada de turistas nórdicos a España tan solo disminuyó un 0,74% el año pasado. La encuesta Frontur muestra que 5,78 millones de viajeros de Suecia, Noruega y Dinamarca viajaron a España en 2018.

De los 82,6 millones de turistas internacionales que España recibió el año pasado, ocho de cada diez llegaron en avión. Los viajeros que usaron el tren apenas fueron el 0,4%.

Alternativas

En cualquier caso, y según apunta Pablo Díaz, "el movimiento flygskam considera especialmente criticables los desplazamientos en avión de duración menor o en torno a una hora entre capitales que están bien cubiertos por conexiones en tren".

En este tipo de desplazamientos entre ciudades "el ahorro en tiempo viajando en avión es muy poco, y más si existen conexiones por tren rápido. De hecho, el número de pasajeros en los aeropuertos suecos ha caído un 8% en lo que va del año. Ante este escenario, el tren gana adeptos".

Paralelo al movimiento flygskam se desarrolla el opuesto tagskryt u "Orgullo de viajar en tren". Así, a través del hashtag #tagskryt se comparten a través de las redes sociales fotos de viajes en tren.

Mujeres jóvenes

Según datos del WWF, casi uno de cada cinco suecos (18%) eligió viajar en tren en vez de en avión durante el año pasado. El perfil que hay detrás del flygskam es principalmente de jóvenes, mujeres y residentes en áreas metropolitanas.

"Suecia es uno de los países más concienciados del mundo en el ámbito ecológico y preocupado por el cambio climático; se sitúa en la segunda posición en los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), así que tiene sentido que sea el origen de este tipo de fenómenos", afirma Díaz.

De hecho, aquellos consumidores más concienciados no solo están renunciando a viajes en avión de corta duración, sino que incluso comienzan a organizar sus vacaciones en tren por Europa, viajando con sus familias desde Suecia a países como Alemania o Francia. Aunque para ello tengan que invertir muchas más horas de desplazamientos.

¿Puede ir a más?

"En países muy concienciados, como los nórdicos, sí puede notarse un descenso en la demanda de vuelos de corto recorrido y una alta sustitución hacia el tráfico ferroviario", indica el profesor de la UOC.

Pablo Díaz apunta que el fenómeno iría a más "si las autoridades emprendieran medidas de restricción de vuelos de corto recorrido, y fomentaran y subvencionaran más el uso del tren y otros transportes menos contaminantes. Las consecuencias entonces sí podrían ser mayores".

Los viajes en avión no solo permiten ahorrar tiempo a los consumidores, también sueler ser más baratos que el tren

También cabe recordar que desde la liberalización del transporte aéreo hace dos décadas en la UE, los vuelos en avión siguen ofreciendo un atractivo casi irresistible para millones de consumidores: los precios.

"Estamos en un momento álgido de competitividad entre las compañías aéreas de bajo coste, que ofrecen precios irrisorios para trayectos en muchos casos cortos, que pueden ser fácilmente cubiertos por transporte ferroviario. Sin embargo, muchas compañías low cost consiguen ofrecer precios mucho más reducidos comparativamente a los que ofrece el tren".

"Aun así, el crecimiento de las low cost parece haber llegado a su punto máximo en los últimos años y, de hecho, ha dado lugar al cierre de algunas de ellas que a veces han competido con estrategias de precios insostenibles", apunta el experto.

Que haya más viajes en tren en el futuro también dependerá de las facilidades que el sistema ferroviario ofrezca al usuario

En suma, la posibilidad de que este movimiento anti-aviación se extienda por otros países europeos dependería de varios factores: concienciación medioambiental en cada país, políticas gubernamentales, competitividad del transporte aéreo...

Pero sin duda también dependerá del propio sistema ferroviario europeo.

Es decir, de las facilidades que el tren ofrezca al usuario en cuanto a conexiones, rapidez, información adecuada y actualizada, precios atractivos, horarios flexibles, comercialización óptima, capacidad de transporte intermodal...


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