Un post de Esther Mascaró

Mallorca e Ibiza: más protección del territorio y urgente reconversión de la oferta

Menorca: la isla desconectada

Las Islas Baleares nunca se han distinguido por su homogeneidad, a pesar de que se venden como destino turístico bajo una misma marca "Illes Balears", que desde luego no refleja una realidad constatable, ni un producto único y definido. La apreciación que los ciudadanos tienen del turismo refleja cómo cada isla tiene sus propios problemas e idiosincrasia y cómo sus habitantes perciben de forma muy distinta el fenómeno turístico y su papel en él. De todo ello habla este post de Esther Mascaró.

Mallorquines, menorquines, ibicencos y formenterenses tienen opiniones muy distintas sobre sus necesidades, sus prioridades y lo que necesitan para que las Islas Baleares se conviertan en un destino de referencia mundial. De hecho, no es correcto decir que tienen ideas distintas sobre las "islas Baleares"... este concepto existe sobre los mapas y sobre la estructura del Estado español, pero no más allá del término administrativo. Los baleares tienen ideas distintas sobre la validez del turismo en cada una de sus islas, porque saben que son distintas y que tienen necesidades muy diferentes, y ellos sí las tienen claras.

Por undécimo año consecutivo, la Fundació Gadeso ha presentado su encuesta con la opinión de los ciudadanos de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera sobre el turismo. Y un año más se constatan las profundas diferencias entre las islas y también en la percepción de los habitantes de cada una de ellas.

Es Trenc, Mallorca, emblema de la protección del territorio.Es Trenc, Mallorca, emblema de la protección del territorio.

En Mallorca la lucha, para sus habitantes, sigue siendo la de la protección del patrimonio natural y del territorio. Y eso que desde 1993 está vigente la Llei d'Espais Naturals, que protege un altísimo porcentaje de la costa de las cuatro islas. Sin embargo, para el 71% de los mallorquines ésa sigue siendo su gran asignatura pendiente, seguida por la necesidad de modernizar la oferta complementaria (en un 55%), y esta segunda tarea casi empatada con la necesaria reconversión de algunas zonas turísticas (53%).

Queda claro que en conjunto, a los mallorquines lo que realmente les preocupa es la calidad de su oferta turística: un 41% incide en la necesaria reconversión hotelera, un aspecto muy ligado a los dos anteriores y que manifiesta una preocupación por la oferta en general, por las infraestructuras turísticas, desde los hoteles a las zonas y urbanizaciones pasando por la oferta complementaria: el principal producto estaría en precario en estos momentos y necesitaría de actuaciones urgentes, según los habitantes de la isla.

Ya dentro de otro ámbito de necesidades, y con una urgencia mucho menor, un 37% de los mallorquines reclama mejoras en la conectividad de la isla, y un 30% considera necesario diversificar el producto turístico.

Esta tabla sobre las valoraciones de los habitantes de Mallorca sobre el producto turístico que ofrece la isla coinciden con los porcentajes anteriores:

El territorio es lo más importante para los habitantes de Mallorca.El territorio es lo más importante para los habitantes de Mallorca.

En Menorca el gran problema es la conectividad. Lógico, ¿cómo puede estar desconectado del resto del mundo un destino turístico? Un 80% de los menorquines encuestados por Gadeso expone la falta de conexiones aéreas y marítimas como el principal handicap para el turismo y su principal preocupación. En segundo lugar, y también a pesar de la protección que está vigente en la isla, un 73% de los encuestados reclama más protección para el territorio y el patrimonio natural, cuando actualmente el crecimiento es solamente posible en las zonas ya urbanizadas y con restricciones. Sin embargo, esa preocupación por el territorio sigue en el subconsciente de los menorquines y se manifiesta a la primera ocasión.

Siguen en orden de importancia la necesidad de modernización de la oferta complementaria (52%), la reconversión hotelera (33%), la diversificación del producto turístico (23%) y finalmente, la reconversión de zonas turísticas maduras (18%).

En este cuadro pueden ver lo que los menorquines opinan de su propio producto turístico:

La falta de conexiones aéreas es el principal problema para los menorquinesLa falta de conexiones aéreas es el principal problema para los menorquines

En cuanto a los habitantes de las Pitiusas, Ibiza y Formentera, les preocupan especialmente la necesidad de reconversión de la planta hotelera (61%), la protección del patrimonio natural y del territorio (59%) y la falta de modernización de la oferta complementaria (57%). A estos problemas les siguen de cerca la falta de conexiones aéreas y marítimas (55%), y ya a mayor distancia, la reconversión de las zonas turísticas maduras (31%) y la diversificación del producto turístico (28%).

Se evidencia que en cuanto a preocupaciones, los habitantes de Ibiza y Formentera se hallan más cerca de los de Mallorca que de los de Menorca, puesto que aunque están preocupados por la falta de conexiones, para ellos es más urgente la modernización y reconversión de la oferta turística y la protección del territorio. De nuevo, un claro problema de calidad del producto turístico.

Así valoran su producto turístico los habitantes de las Pitiusas:

Mejorar la oferta complementaria, máxima prioridad para Ibiza y Formentera.Mejorar la oferta complementaria, máxima prioridad para Ibiza y Formentera.

Desde luego no me parece que la conclusión sea positiva en ninguna de las islas. Menorca sigue borrada del mapa por unas conexiones aéreas inexistentes que restringen todo turismo a los meses de verano, y eso significa que se trabaja cuatro meses para poder vivir todo el año. Una temporada turística tan breve afecta a la competitividad del destino, a la rentabilidad de las empresas insulares y también al bienestar de sus habitantes, a su situación laboral y económica presente y también futura, con las pensiones de jubilación más bajas de España.

En Mallorca y la Pitiusas queda pendiente una modernización de la oferta turística que con la crisis tampoco se ha llevado a cabo, y los ciudadanos echan en falta un compromiso claro de los políticos y una apuesta por la protección del territorio. Los valores medioambientales que son consustanciales de las islas siguen amenazados, al menos así lo perciben los ciudadanos. Su llamamiento es doble: a los empresarios para que adecúen su oferta a las necesidades reales y asuman la bandera de la calidad, y a la administración para que decididamente opte por los valores naturales como parte de la personalidad del destino turístico.

Especialmente destacable me parece la mala nota que en todo el archipiélago obtiene la llamada "oferta complementaria", que de complementaria no tiene nada sino que es absolutamente troncal. Valdría la pena una reflexión por parte de los empresarios y organizaciones empresariales sobre cómo los ciudadanos perciben esos negocios y por qué.

Como resumen, estas palabras me viene a la mente: insatisfacción, impotencia, falta de compromiso y de responsabilidad. Nada que no puedan resolver los mismos insulares, desde luego, ya sea como empresarios ya como representantes políticos. Pero cuanto más tarde la sociedad de cada isla en ponerse a ello, con el liderazgo y el apoyo de las instituciones o, al menos, con que éstas se abstengan de poner zancadillas, peor. Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera merecen una mejor suerte y entrar en el futuro en unas condiciones mucho más ventajosas.

 

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