Todos somos héroes

… o al menos nos sentimos como tales. Dijo en una ocasión Andy Warhol que toda persona tiene a lo largo de su vida al menos 15 minutos de fama. Si viviera hoy en día multiplicaría por mucho esa cifra. Viene esto a raíz de la respuesta de K4rib al artículo ¿Quién quiere un líder?, publicado en el diario el martes, y de las reflexiones que esa respuesta generó.

Decía K4rib, “antes era líder el miembro de la manada más fuerte porque las condiciones eran muy exigentes. Hoy, con el desarrollo tecnológico, la globalización, etc., el ser humano se encuentra sólo frente a si mismo definiendo su propio destino y con el garrote a un clic de distancia”, y añadía, “antes sólo algunos podían coger el pesado garrote para hacer frente a la adversidad; hoy, cualquiera lo puede hacer, porque el garrote positivo del conocimiento, de la información están disponibles para el que pueda, y literalmente cualquiera puede, sólo si se da el permiso de dejar la ignorancia, la cobardía, la avaricia, la inmoralidad”.
 
Y a raíz de esto recordé la sensación que me produjo YouTube la primera vez que accedí a ella. Es curioso observar la naturaleza de la Web 2.0. Su carácter colaborativo, distributivo, con un funcionamiento de red, favorece sin duda el compartir el conocimiento y aumenta el aporte de valor global, pero al mismo tiempo crea nuevos fenómenos que en cierto modo no son sino la potenciación de realidades ya existentes. Me refiero sobre todo a esa ansia y a esa facilidad de notoriedad que ofrece la Web 2.0.

El valor de la información masiva
 
La Web corre el riesgo de inundarse de información superficial, de poco valor si se quiere. La posibilidad de que todos dispongamos de los medios para manifestarnos y transmitir contenidos lleva consigo un cierto descenso del nivel medio de los contenidos. No quiero que se entienda esto como una crítica, más bien al contrario. La proliferación de entradas, videos y utilidades democratiza la Web, lo que favorece la llamémosle “digitalización” de la sociedad, lo que por supuesto es magnífico. Sin embargo hay estudios que demuestran que el usuario tiende a ser más superficial en su pensamiento. Para Nicholas G. Carr, “la lectura profunda que solía suceder deforma natural se ha convertido en un esfuerzo”.
 
Como empresarios, profesionales, usuarios y estudiosos que utilizan la Red deberíamos comprender la etología que la rige, la psicología de sus usuarios y la sociología que la explica. Un rasgo característico del usuario en la Red es su afán de notoriedad, afirmación, reconocimiento, elijan ustedes la palabra. El caso es que todos queremos traspasar la pantalla, influir en ese desconocido que nos lee y que nos lo reconozcan. Y no hablamos de una influencia meramente intelectual, también podemos referirnos a ese video gracioso de YouTube que hemos conseguido que vean millones de personas, como el que acompaña a este artículo. La notoriedad ante todo, aunque sea a costa de nosotros.

Reconocimiento e interpretación
 
Debemos comprender que los usuarios también se comportan así en los portales de opinión, por ejemplo. Sin duda una de las motivaciones que lleva a estos usuarios a participar es la notoriedad, el deseo de reconocimiento. Por supuesto eso no quiere decir que sus opiniones sean falsas, entre otras cosas porque las opiniones por definición no son ni verdaderas ni falsas, son opiniones. Y aquí encontramos otra clave de la Web 2.0: no transmite información, transmite información interpretada, o más concretamente la mayoría de la información que transmite está interpretada.
 
Cuando una persona lee un documento en la Red que le parece interesante y lo difunde, nunca lo transmite como lo recibió, siempre le da una interpretación, siempre lo “traduce” a su cosmovisión de la realidad. Incluso cuando difundimos una parte de un documento sin más estamos interpretándolo diciendo que eso que transmitimos es lo verdaderamente importante. Un viajero interpreta un hotel y lo transmite, lo compara con su visión de cómo debería ser un hotel y cuenta las diferencias que encuentra.
 
Por tanto, todos buscamos ser famosos, héroes durante esos 15 minutos que se han alargado elásticamente. Todos buscamos reconocimiento y es bueno no sólo que lo busquemos, sino también que lo demos.
 
Juan Sobejano (juan.sobejano@hosteltur.com)
 

Comentarios 1

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K4rib28/05/2009 7:05:00

Bueno, si ha de ser así, que así sea.

En el artículo ¿quién quiere ser un líder? se decía que "Gianni Vattino, uno de los principales filósofos postmodernos, dice que lo importante no son los hechos, sino sus interpretaciones".

En cuanto leí la frase pensé lo que dije; que se necesita estar loco para - tan sólo citar el ejemplo de la crisis actual - decir que ella no importa, que lo que importa es lo que yo "interprete" de la misma.

Pensé también que, además de darle importancia a los hechos - ya que son los que en realidad cuentan - se necesita encontrar una solución para salir de ella, en el caso de la crisis, que fue el hecho "real" tomado como ejemplo.

Yo puedo dar a la crisis actual - apenas un ejemplo, porque la vida toda esta llena de ejemplos - la interpretación que quiera, pero si no me ajusto a ella, a su naturaleza, y doy respuestas "adecuadas", como empresario voy a quebrar. Y no sólo como empresario, también como individuo, ciudadano, o lo que sea.

Ahora bien ¿sí saben que esa discusión lleva ya casi 25 siglos? ¿Iniciada desde los presocráticos hasta Platón con su tesis de la caverna?

En ella Platón dice, más o menos, que el ser humano interpreta como realidad el reflejo de la verdad que se encuentra a sus espaldas, como una fogata dispuesta a la entrada de la caverna, donde el individuo lo que ve es su sombra proyectada contra el fondo de la misma. Que la verdad no es lo que el individuo observa, que la verdad está fuera de la caverna y que esa verdad no es más que la del espíritu.

Pues bien, esa teoría, o tesis, o lo que sea, imperó hasta el rencimiento; fueron ,ás de 2 mil años de oscurantismo cavernícola y ahora nos vienen conque es el último grito de la moda.

Estoy de acuerdo; Contigo Bicho Esos Cuentos Baratos No,
hay que investigar un poco y no dejarse llevar por charlatanes, bueno, si se quiere salir de los problemas, es decir, sacar adelante una empresa.

¿A quién benefician esos "cuentos"? Seguro que al ingenuo que se deje llevar por ellos no.

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